El responsable de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, José Olivera, analizó los resultados de las elecciones de medio término en Estados Unidos y consideró que representaron una “contundente derrota del trumpismo”. Señaló que el descontento por el costo de vida, la política belicista y las medidas antiinmigratorias impulsaron un cambio electoral, con una “participación decisiva de jóvenes, mujeres, inmigrantes y sectores hispanos y musulmanes”. Asimismo, advirtió sobre las consecuencias regionales y globales del resultado y las incógnitas que se abren respecto a la política exterior de Donald Trump y su incidencia en América Latina. El integrante del Secretariado Ejecutivo afirmó que habría que pensar hasta qué punto Trump está en condiciones de terminar su período de gobierno, "si no se generan antes las condiciones para que el propio Parlamento le establezca un impeachment".
El martes 3 de noviembre se realizaron las elecciones de medio término (midterms) en Estados Unidos, en las que el Partido Demócrata logró una contundente victoria y recuperó el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado. El resultado significó un duro revés para la administración del presidente Donald Trump.
Sin embargo, no se trató solamente del importante triunfo demócrata, sino también de una serie de hitos históricos tanto en el Congreso como en varios estados que durante años estuvieron dominados por los republicanos.
El progresista Abdul El-Sayed ganó su elección en Michigan y se convirtió en el primer senador musulmán en la historia de Estados Unidos, un resultado que permite al ala progresista del Partido Demócrata soñar con acceder a la Casa Blanca. Por su parte, Xavier Becerra ganó la gobernación de California y será el primer hispano en ocupar ese cargo desde 1875.Asimismo, el demócrata Adam Hamilton hizo historia al obtener una banca en el Senado por Kansas, algo que su partido no conseguía desde 1932, hace casi un siglo. En Texas, el demócrata James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton, fiscal general del Estado y aliado de Trump, mientras que Gina Hinojosa venció al gobernador Greg Abbott y se convirtió en la primera mujer hispana en liderar ese estado. El candidato demócrata y medallista paralímpico JoshTurek se impuso en el conservador estado de Iowa. También se registró un cambio significativo en el comportamiento electoral de la población latina. Según las encuestas a pie de urna de NBC News, el 60 % de los votantes latinos respaldó a los demócratas para la Cámara de Representantes, lo que evidencia un alejamiento de anteriores patrones de apoyo al Partido Republicano.
Fuerte derrota del “trumpismo”
En ese contexto, el responsable de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, José Olivera, realizó un análisis de los importantes cambios políticos que dejaron las elecciones de medio término en Estados Unidos.
En diálogo con el Portal del PIT-CNT, Olivera consideró que el resultado electoral refleja que, más que una derrota del Partido Republicano, se trató de una fuerte derrota del “trumpismo”, particularmente en relación con dos promesas que habían sido el “caballito de batalla” de Donald Trump. Una de ellas era “bajar el costo de vida de la sociedad norteamericana” y la otra, “terminar con las guerras en las cuales había incursionado el país en administraciones anteriores”.
“Ninguna de esas dos promesas se cumplió, sino que ocurrió todo lo contrario. Los recortes presupuestales y las guerras, particularmente la última en Irán, junto con el sionismo e Israel, no solamente elevaron el costo de vida, a partir de la crisis energética que se generó, sino también los costos militares y las muertes. A ello se suma la política antiinmigrante llevada adelante, que golpeó fuertemente a un sector que lo había respaldado ampliamente en 2024”, remarcó el dirigente sindical.
Olivera indicó que, al analizar la masiva concurrencia a las urnas, incluso en comparación con una elección de medio término y no con una elección nacional para elegir presidente, se constató un “aumento considerable de la participación electoral”.
Agregó que, particularmente, los jóvenes y los inmigrantes desempeñaron un papel clave en esta “revolcada que se llevó el trumpismo”, que perdió nada menos que las mayorías en ambas cámaras del Congreso, tanto en Diputados como en Senadores.
“Esto también hay que leerlo en clave regional o global, sobre todo para aquellos países satélites del trumpismo, tales como la Argentina de Javier Milei, Colombia, con Abelardo de la Espriella, o El Salvador, con Nayib Bukele. También genera algún trastocamiento de lo que era su política para la región, particularmente a través del Escudo de las Américas y de las ayudas que llegaban desde la administración Trump para mantener a estos gobiernos en sus respectivos países”, señaló.
El dirigente sindical agregó que, a partir de ahora, se abren muchas incógnitas. “Esto no quiere decir que no se sigan teniendo diferencias sustantivas con el Partido Demócrata, particularmente en lo que refiere a su visión imperialista. Pero está claro que puede constituir un freno a esta incidencia belicista de Trump, que pretende llevar al mundo a una lógica del dominio del más fuerte, ya sea por la vía económica o militar. Esto está por verse”.
Agregó que el Congreso tendría ahora condiciones para generar “algunas trabas, algunos impedimentos a las intenciones políticas de Trump”. También destacó como un fenómeno particularmente significativo que sectores como los migrantes, los jóvenes y las mujeres hayan vuelto a expresarse masivamente en las urnas.
“Este es un fenómeno que hay que leer en clave global. Si uno mira lo que está pasando en Europa, allí tenemos, en varios países, a los jóvenes como protagonistas de disputas y de enfrentamientos, justamente contra la política armamentista. En Europa, hoy muchos países, incluso integrantes de la OTAN, han reducido sus presupuestos en salud, educación, vivienda y políticas sociales para destinar un buen porcentaje de esos recortes a las políticas armamentistas. Eso ha generado y está generando un fuerte rechazo, particularmente entre los sectores juveniles de varios países europeos”, remarcó Olivera, quien además explicó que "algo similar ocurrió recientemente en las elecciones de Brasil", donde el protagonismo de los jóvenes fue preponderante para que Luiz Inácio Lula da Silva lograra triunfar.
“Hoy queda más que claro también en el caso de Estados Unidos, donde fueron jóvenes inmigrantes que en algún momento constituyeron el bastión electoral del trumpismo quienes le dan la espalda y le propinan esta derrota contundente. Esto abre un escenario de mucha incertidumbre y expectativa, no en términos de cambios radicales, sino en cuanto a cómo se procesa un gobierno con las características del trumpismo, un gobierno guerrerista, belicista, de expansión imperialista, que pretende generar una nueva lógica de orden mundial basada en la fuerza, ya sea económica o militar. La gran incógnita es si el Parlamento, hoy en manos de los demócratas, va a poner un freno a esa política o no. Esta es parte de la gran interrogante que se abre a partir de los resultados electorales de la jornada de ayer”, sostuvo.
La política de Trump hacia América Latina
Al ser consultado sobre las políticas de Trump hacia la región, como los ataques a embarcaciones en el Caribe bajo el argumento de que se trataba de lanchas utilizadas por narcotraficantes, la intervención en Venezuela y las amenazas de invadir Cuba, Olivera señaló que esos acontecimientos “forman parte de las expectativas e interrogantes” que se abren a partir del nuevo escenario político.
“Está claro que hay una especie de remake en términos de que la Doctrina de Seguridad Nacional de la década de 1970, que fue la base de sostén de los golpes de Estado fascistas en buena parte de nuestra América, hoy está sustituida por la lucha contra el narcotráfico, por lo que se ha llamado narcoterrorismo. Y lo que fue en su momento el Plan Cóndor hoy es el Escudo de las Américas. Es decir, la lógica política impulsada por los republicanos y, particularmente, por el trumpismo, tiene mucho que ver y se emparenta en estos aspectos con lo que ocurrió en la década de 1970 en buena parte de Nuestra América”.
Agregó que esa política incluso se extiende más allá de las fronteras regionales, porque Estados Unidos, al que definió como “un imperialismo en decadencia”, tiene ahora competidores muy fuertes, no solamente desde el punto de vista económico, sino también tecnológico, científico, cultural e incluso militar.
“Particularmente, la gran amenaza desde el punto de vista de esa disputa es, por ejemplo, no solamente la India, sino también China y el propio conglomerado en torno a los BRICS”, añadió. Por lo tanto, sostuvo que existe una disputa mucho más extendida que la que supone considerar a América Latina como el patio trasero de Estados Unidos, para la cual se aplican estas dos herramientas: “el enfrentamiento al narcoterrorismo y el Escudo de las Américas como mecanismo de coordinación”.
“¿Hasta qué punto eso seguirá siendo así? ¿Hasta qué punto el Congreso norteamericano, que pasará a estar en manos de los demócratas, va a ser pleno? Eso es lo que está por verse. Es la gran incógnita que se abre a partir de esta nueva realidad política. La incógnita que surge de este triunfo electoral de los demócratas es cuál será el escenario político del futuro, ahora con mayorías en ambas cámaras”, expresó.
Una expresión de unidad frente al trumpismo
Sobre los triunfos emblemáticos, como los del musulmán Abdul El-Sayed en Michigan, el hispano Xavier Becerra en California y el candidato Chris Pappas que hizo historia en New Hampshire, Olivera manifestó que se trata de expresiones de un momento histórico en el que distintos conglomerados y sectores sociales buscan generar unidad frente a las políticas del trumpismo. “Son expresiones de un momento, de una época, en la que, en última instancia, se trata de generar unidad entre distintos conglomerados y sectores sociales que fueron fuertemente atacados por las políticas del trumpismo. Y esa unidad es la que se expresó en las urnas”.
El dirigente sindical consideró que el triunfo electoral y el cambio en la correlación de fuerzas abren un período de importantes interrogantes. “Habrá que ver hasta qué punto los demócratas, que pasan a dominar el Congreso tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, lograrán poner límites a la política guerrerista, imperialista, agresiva y violenta de Trump”.
También planteó la posibilidad de que el propio mandatario no esté en condiciones de terminar su período de gobierno si se generan las condiciones para que el Parlamento impulse un impeachment. “Incluso habría que pensar hasta qué punto Trump estaría en condiciones de terminar su período de gobierno, si no se generan antes las condiciones para que el propio Parlamento le establezca un impeachment, como ocurrió durante su primera administración, cuando fracasó el intento de los demócratas de avanzar con el juicio político y la censura al propio Trump”.
Olivera sostuvo que el escenario que se abre es interesante y genera expectativas, aunque advirtió que todavía habrá que ver hasta dónde pueden concretarse. “Por lo tanto, es interesante el panorama que se abre. Genera expectativas, pero son eso expectativas que habrá que ver cuánto se concretan”.
Resistencias frente al fascismo, la xenofobia y el racismo
Al retomar el análisis sobre el triunfo de Lula y el posible hartazgo de la población frente a las políticas basadas en la “descalificación, el destrato y los insultos” hacia quienes piensan diferente, Olivera consideró que los resultados en Estados Unidos confirman una tendencia que también se expresa en otros lugares del mundo.
“Va en esa línea. Yo creo que hay que hablar de un fascismo que tiene componentes xenófobos, racistas, misóginos y patriarcales. Por lo tanto, todos aquellos sectores que representan la oposición a esa idea de superioridad racial, a esa idea de que el mundo tiene que ser dominado por los hombres fuertes, a esa idea de que hay sectores de la sociedad que están llamados a ser esclavos de otros que están llamados a ser líderes, forman parte de un discurso y de una concepción ideológica que está encontrando resistencias en varios puntos del mundo. Y creo que esta es la buena noticia”.
Olivera comparó este proceso con las voces que se levantaron durante el siglo XX contra el nazismo y el fascismo, algunas más tarde que otras, pero que contribuyeron a construir una concepción y una visión de enfrentamiento a esas ideologías. “Al igual que pasó en el siglo XX, se levantaron voces también en contra del nazismo, en contra del fascismo, algunas más tarde que otras, pero que implicaron, de alguna forma, una concepción y una visión de enfrentar a estas ideologías que tienen esas características y que, por lo tanto, se emparentan claramente con el fascismo”.
Advirtió que incluso la derecha liberal muchas veces se ve “tentada” a correrse hacia esos sectores desde el punto de vista del campo ideológico porqueve perder electorados y ve amenazados sus espacios. “Y también es un riesgo que se está corriendo en muchos países de la región. Por lo tanto, posiciones claras, contundentes, en contra de estas ideologías son una muy buena señal”.