La iniciativa “País Industrial”, impulsada por el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT junto con la Cámara de Industrias, en un proyecto que es financiado por INEFOP, llegó a Paysandú para analizar la situación del sector y promover una política industrial que genere empleo de calidad, fortalezca el desarrollo del interior y reduzca la dependencia de una matriz productiva primarizada.
Días pasados se presentó en la sala “Maestro Héctor Ferrari” del CENUR Litoral Norte la iniciativa “País Industrial”, elaborada por el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, con financiación del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP) y la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU).
La mesa estuvo integrada por el economista del Instituto Cuesta Duarte, Rodrigo Alonso, relator académico del informe; el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala; el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera; el director nacional de Industria, Adrián Míguez; el titular de la Dirección Nacional de Coordinación con el Interior (DINACOIN) del Ministerio de Trabajo, Darío Mendiondo, y la presidenta del Centro Comercial, Belén Capurro.
El proyecto “País Industrial” busca impulsar el desarrollo productivo y generar miles de puestos de trabajo. Se trata de un proyecto de investigación, diagnóstico, capacitación y propuesta de políticas públicas industriales que busca impulsar el desarrollo productivo del sector a través del diálogo social. Trabaja por un compromiso del Uruguay con una industria fuerte, innovadora, competitiva y generadora de empleo de calidad.
“Uruguay tiene una matriz productiva primarizada”
El economista asesor del Cuesta Duarte y relator académico del informe “Paysandú Industrial”, Rodrigo Alonso, dijo al Portal del PIT-CNT que el evento fue una instancia para “recoger y conocer las preocupaciones de la gente de Paysandú sobre el problema industrial en general a nivel nacional y sobre el problema industrial a nivel del departamento”.
“Sabemos que es un lugar que tiene una rica tradición industrial y está pasando por una etapa presente compleja, con el cierre de varias fábricas, pero también con proyectos en puerta que son muy relevantes y que han generado una discusión de fondo, por ejemplo, el proyecto de Hidrógeno Verde”, explicó
Alonso señaló en primer lugar, la finalidad del encuentro fue conocer de primera mano la realidad del departamento “respecto a la cuestión industrial”, posteriormente, la intervención del proyecto estuvo centrada en “poner en valor la cuestión industrial para el desarrollo nacional”.
“Lo que planteamos es que Uruguay tiene una matriz productiva primarizada, muy dependiente de los precios internacionales, que sugiere una serie de problemáticas de fondo muy complicadas, y que la manera de salir al cruce de eso es apostando efectivamente por el desarrollo industrial”, sostuvo.
Según explicó, el desarrollo industrial permitiría avanzar hacia “una matriz productiva más sofisticada, más resiliente, con mayor empleo de calidad”. Sin embargo, consideró que esa necesidad estratégica contrasta con el hecho de que “el Estado no ha logrado jerarquizar la industria como tal, y esto le cabe a todos los partidos políticos”.
Lamentó que el Ministerio de Industria sea “el segundo ministerio más pobre de todos”, pero además, teniendo que abordar vastas áreas recibe apenas un cuarto de los recursos que recibe el Ministerio de Ganadería. O sea, de cada cuatro pesos que el Estado destina al Ministerio de Ganadería, destina solo un peso al Ministerio de Industria. Y eso grafica la falta de jerarquía política que tiene la industria en Uruguay”,
Paysandú y los desafíos del desarrollo industrial
Paysandú ha sido precisamente uno de los departamentos más golpeados en el sector industrial. Consultado sobre qué es lo tangible que se puede proyectar para ese departamento, Alonso señaló que “en lugares como Paysandú, lo que se ve claramente es que esas sociedades del interior tienen una valorización de la industria muy relevante, por lo que significó y por lo que significa”.
“Claramente uno visualiza que existen fuerzas sociales que pueden construir una alianza para promover en esos lugares, que pueden y tienen avidez articularse por articularse en torno a eso”, agregó.
En términos concretos, consideró que existen dos líneas de trabajo para explorar. “Una es la propia llegada a una medida de inversión que podría dinamizar el sector en la región, y eso requiere de una discusión que se vaya transparentando y haciendo cada vez más social y más ciudadana sobre los términos de la medida de inversión, sobre sus derrames, sobre la capacidad de generar proveedores nacionales y dinamizar la misma región”, explicó.
La otra línea, dijo, consiste en pensar agendas de desarrollo industrial que atiendan la cuestión del interior que tiene especificidades, está más lejos del puerto, que tiene más costos de transporte en general, muchos más costos asociados a estar lejos de los mercados de consumo, pero que sin embargo tiene iguales precios que la industria o la economía que está en zonas más ventajosas, como el Montevideo”, señaló.
Alonso sostuvo que existen “estructuras de incentivos que reproducen la macrocefalia” y señaló que, por esa razón, la política industrial debe contemplar las particularidades del interior del país.
“Eso requiere pensar que, en la agenda de política industrial que el país está pensando, tanto lo que estamos pensando desde el País Industrial junto con la Cámara de Industrias como lo que está pensando el propio gobierno, hay que tener un capítulo aparte y diferencial para la cuestión del interior, para que efectivamente el equilibrio territorial sea una posibilidad. Si no, es simplemente una manifestación de deseo, pero nunca se puede concretar”, afirmó.
Consultado sobre los planteos del sector empresarial en torno a la competitividad y los costos, Alonso consideró que se trata de “un punto importante”. También hay que agregar el tipo de cambio. “El dólar barato es otro factor que afecta al desarrollo industrial en Uruguay”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que el proyecto busca poner en discusión el funcionamiento de la estructura de incentivos existente en el país. “Estamos colocando en la discusión que toda la estructura de incentivos que tiene Uruguay, entre otros incentivos tributarios, son mayormente de carácter horizontal. O sea, toman a todos los sectores por igual”.
Como ejemplo, señaló que “la Ley de inversiones tanto exonera de impuestos a un shopping en Punta del Este como a una empresa que exporta plástico para MERCOSUR o para otros mercados.
“Decimos es que, dado que la industria manufacturera es el 60% del sector transable de la economía, está sometida a la competencia internacional, pero no cuenta ni con los suelos diferenciales del país, ni con ventajas cambiarias porque el dólar está barato, hay que tener políticas verticales que de algún modo favorezcan a la industria y no la pongan en igualdad de condiciones respecto a otros sectores que no están sometidos a la competencia internacional y es comercio importador, pero está en uno de los suelos más ricos del mundo”, explicó.
Agregó que la industria no tiene esa ventaja y, si se quiere desarrollar hay que priorizarla. “Y por eso traemos ese número de presupuesto nacional, 4 a 1 con el Ministerio de Ganadería. Claramente acá estamos arrastrando una falta de jerarquización política de la industria a nivel de todo el Estado”.
Consultado sobre cómo transmitir una idea positiva y constructiva a los trabajadores que están perdiendo sus empleos y cómo explicarles que esta iniciativa, junto con la Cámara de Industrias, apunta a modificar esa realidad en el mediano y largo plazo, Alonso reconoció que lamentablemente la industria siempre es noticia porque cierran fábricas. “Pero la industria podría ser noticia por las oportunidades que tiene para el país, si el sistema político está dispuesto a jerarquizarlas activamente”.
“Estamos impulsando desde el Proyecto País Industrial es que la industria aparezca en la agenda y en las noticias porque el Estado está promoviendo una política industrial que va a hacer que la industria uruguaya sea resiliente, competitiva y una realidad que da trabajo al país de forma calificada, que da trabajo en el interior del país, que favorece el ecosistema de ciencia y tecnología”, sostuvo.
“Creemos que ese es el camino. Hay algunos cierres que no se pueden evitar por diferentes motivos, entre otros porque a veces responden a planificaciones multinacionales que operan a nivel regional. Pero Uruguay no puede quedar a merced de eso. Tiene que tener un marco de soberanía sobre su desarrollo productivo y eso pasa por la jerarquización política del problema”, afirmó Alonso.
Consideró que Uruguay está “quizás atrasado un siglo en jerarquizar la industria”.
“Si Uruguay quiere transitar el siglo XXI de un modo mínimamente razonable, acorde a los tiempos que se vienen, acorde al cambio técnico que se está procesando a nivel mundial, al regreso de la política industrial a nivel mundial, tiene que cambiar esta realidad política, presupuestal e institucional, donde el Ministerio de Industria recibe un cuarto de los recursos que se destinan al de Ganadería”, sostuvo.
Remarcó que el Ministerio de Industria tiene que ser jerarquizado políticamente, porque realmente es una “desatención”, porque después sorprende que cierren fábricas, pero en realidad hay un trasfondo institucional que es de “desatención y falta de jerarquía”.
El proyecto “País Industrial” continuará con encuentros en distintos puntos del país y se está evaluando hacer encuentros territoriales sectoriales. “Seguramente el próximo sea en Tacuarembó. Ahí va a estar presente el tema de la forestación y la carne. Se está pensando otro encuentro en Rivera y un encuentro temático del sector cárnico, en Montevideo”.
Situación alarmante
Por su parte, el presidente del PIT-CNT, Marcel Abdala resumió la situación del mercado laboral señalando que, al primer trimestre del año, 1.892.000 personas integraban la población activa y 1.749.000 estaban ocupadas, lo que representa una tasa de empleo del 59,7%. En tanto, 143.000 personas se encontraban desempleadas, equivalente a una tasa de desempleo del 7,5%.
En Paysandú, según el último dato del Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo descendió de 10,8% a 9,5%. Sin embargo, la subocupación alcanza al 8,8% a nivel nacional. Para Abdala, “estos datos confirman que, aunque se han generado más puestos de trabajo que los que se han perdido, también ha aumentado la informalidad, que alcanza al 22,1% de los trabajadores, unas 386.000 personas”.
En Paysandú, la informalidad se ubica en 35%, una cifra que Abdala calificó de “alarmante”. Según señaló, el departamento se encuentra en una situación “intermedia”, por encima del promedio nacional y por debajo de los departamentos de frontera.