En el marco de las actividades por los 60 años del Congreso Fundacional de la Convención Nacional de Trabajadores(CNT), la creadora Samantha Navarro reivindicó la unidad, la organización y el encuentro como herramientas para construir un futuro común. La cantante, compositora y guitarrista destacó además el papel del arte y la cultura en el desarrollo del pensamiento crítico, la empatía y la capacidad de imaginar otros futuros frente al avance de los discursos individualistas y la concentración de poder.
Este jueves 1º de octubre, a las 17 horas, el PIT-CNT realizará un evento abierto al público en la calle Jackson, frente a su sede, con motivo de los 60 años del Congreso Fundacional de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT). La jornada incluirá una feria interactiva, juegos para niños y niñas y una propuesta artística con la participación de Samantha Navarro, Roy Berocay, Teatro Periodístico y La Decana.
En ese marco, el Portal del PIT-CNT conversó con Samantha Navarro sobre la conmemoración de los 60 años de la unidad sindical, en un contexto internacional atravesado por distintos enfrentamientos bélicos, el resurgimiento de los fascismos y ataques a los feminismos, la diversidad, los sindicatos y las personas migrantes.
“Este es el momento en que tenemos que estar más unidas y más unidos en torno a la idea del bien común. El bien es bien cuando es en común, porque si no hay un desequilibrio”.
Navarro consideró que celebrar seis décadas de unidad sindical también implica reflexionar sobre la importancia del “encuentro” real y concreto entre las personas. “Cada vez es más importante el encuentro de verdad, real y concreto. Usar las herramientas modernas para concretar las citas está bien, pero después hay que poner el cuerpo, abrazarse”, sostuvo.
En ese sentido, reivindicó el significado del encuentro y de la unidad como valores que han sido importantes para Uruguay y que continúan teniendo vigencia. “Esta imagen de la unidad fue y sigue siendo muy importante para nuestro país y nuestra cultura, en el sentido de que lo positivo es la búsqueda del bien compartido, de la circulación del bien y de juntarnos, de unirnos para poder estar vivos y vivas”, expresó.
Para la artista, también es un momento para apoyarse en la organización colectiva. “Este es el momento en el cual más nos tenemos que apoyar en la organización. Porque la felicidad sin la organización se complica”, afirmó.
Asimismo, Navarro destacó el papel de la cultura y de las distintas expresiones artísticas como herramientas capaces de desarrollar la empatía y el pensamiento crítico. “El espacio del arte en general, sea la música, las canciones, el teatro, la literatura, todo lo que tiene que ver con la producción artística, es donde se pueden desarrollar más rápidamente las empatías”, explicó.
En ese sentido, señaló que la literatura permite ponerse en el lugar de otras personas y cuestionar aquello que se presenta como dado. “Los libros te permiten meterte adentro de otra persona y cuestionarte. Y ahí es donde empiezan a ser más importantes las preguntas de ¿por qué esto es así? o ¿qué me están queriendo imponer?”.
También reivindicó la experiencia presencial de las distintas expresiones culturales. “Estamos en un momento en el cual más se precisa lo performático, de ir a ver música, de ir a ver teatro, de bailar, de compartir”, señaló. “Incluso la gente se volvió a juntar para escuchar discos, hay audiencias de discos y después te ponés a discutir, por qué es importante”.
“Es muy importante detenerse un poco, pensar, charlar, discutir y organizarse para generar un futuro hermoso. Porque, en realidad, el futuro está vacío”
Para la artista, esa posibilidad de discutir y formular preguntas resulta particularmente relevante en una época marcada por los algoritmos. “La posibilidad de la pregunta, de no aceptar todo lo mentalmente ya procesado, tiene mucha fuerza. Incluso el algoritmo es un grupo de personas que están buscando el poder, no es un algoritmo inocente. No es la máquina”, advirtió.
Navarro también reivindicó la capacidad de la literatura, la música, el teatro, la pintura y el cómic para imaginar futuros diferentes. “Todas las expresiones de la cultura artística permiten imaginar otro futuro. Porque, si no, después surgen pensamientos apocalípticos, que está todo mal y que no se puede hacer nada”, señaló. A su entender, esa sensación de impotencia puede generar una “derrota antes de ser derrotada”. Por eso planteó la necesidad de detenerse, conversar y organizarse para pensar colectivamente el futuro.
“Es muy importante detenerse un poco, pensar, charlar, discutir y organizarse para generar un futuro hermoso. Porque, en realidad, el futuro está vacío”, afirmó. En ese sentido, cuestionó una concepción del futuro y del éxito basada exclusivamente en el individuo. “Cuando hablan de la capacidad del sueño, en general hay un énfasis, desde las redes sociales, en el individualismo y eso es una porquería”, sostuvo.
Para Navarro, esa mirada desconoce que las personas se construyen en relación con otras. “Ni siquiera una individualidad es individual. Una persona está compuesta por un montón de cosas que suceden adentro del cuerpo”, reflexionó. “Solo tiene sentido una vida humana cuando es vivida y compartida en gozo con las demás personas”, agregó.
Desde esa perspectiva, cuestionó la idea de que las personas deban competir permanentemente para alcanzar sus objetivos. “Hay una imagen de que tenés que luchar por tus ideales vos sola y no es así. En la mayoría de los casos lo que te hace sentir como felicidad es el bien”.
“Eso no quita que una pueda criticar, que es parte de la discusión y de lo que genera grupos. Pero no es la base pisar la cabeza del otro para subir en la escalera social. Eso es una gran mentira”, afirmó.
Navarro vinculó estas reflexiones con la actual revolución tecnológica y con la concentración de riqueza y poder. “Estamos frente a una revolución tecnológica de unos pocos que son multimillonarios y que le están sacando sus recursos a los demás y provienen de esta mentalidad”, sostuvo.
La artista planteó una diferencia entre las grandes fortunas de otras épocas y los nuevos multimillonarios surgidos, según su interpretación, a partir de la revolución tecnológica y económica iniciada en las últimas décadas del siglo XX. "Los nuevos multimillonarios son mucho más homogéneos ideológicamente. Son despiadados porque concentraron riquezas en poco tiempo. Empezaron a acumular en los años ochenta y en poco tiempo que no pueden tener una diversidad de personas”, afirmó.
Señaló que las grandes familias vinculadas históricamente a la banca, la industria farmacéutica y otros sectores atravesaron generaciones con trayectorias diversas y diferentes experiencias políticas y sociales.“Las familias ricas de antes venían de generaciones. Les pasó de todo, perdieron, ganaron, unos fueron revolucionarios, otros fueron unos sanguinarios, hay de todo”, explicó.
La diferencia entre aquellos sectores y los nuevos grupos de multimillonarios vinculados a la tecnología, es lo que “los de antes no querían revoluciones, querían paz social. A estos no les importa porque se piensan ir a Marte”.
En este sentido, la creadora comparó los dos mundos a partir de la literatura. “Existe una diferencia muy grande” entre los multimillonarios de los años veinte, una clase poderosa retratada por Francis Scott Fitzgerald en El gran Gatsby, y los de los años ochenta. “La diferencia es abismal. Son mundos muy diferentes”.