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Escritora, feminista e historiadora norteamericana
Margaret Randall: "El neofascismo trata de borrar la historia y es importante contribuir a que los jóvenes conozcan lo que hicimos, incluso con nuestros errores"
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Margaret Randall
Margaret Randall

La escritora, poeta, feminista, fotógrafa, historiadora oral y activista social, Margaret Randall, nació en la ciudad de Nueva York y creció en Nuevo México. Randall participó activamente en el movimiento estudiantil mexicano de 1968 y se vio obligada a huir del país, viajando primero a Praga y luego a Cuba, donde vivió durante 11 años con su pareja y sus cuatro hijos. Randall escribió sobre estas experiencias en sus memorias "Para cambiar el mundo: Mis años en Cuba" (2009). En entrevista con el Portal del PIT-CNT, la escritora feminista e historiadora reflexionó sobre los embates de la administración Trump contra el pueblo cubano, y sostuvo que "Cuba sigue siendo una referencia, un ejemplo de resistencia frente al imperialismo, para el mundo ha sido un faro y para América Latina en particular una esperanza".

Años atrás, en una entrevista con Laura Ruiz Montes, coincidiendo con la publicación de uno de sus libros, Randall resumió sus años en la Cuba de los años setenta: «Cuba nos acogió como acogió a tantos en aquellos años. Elegimos vivir lo más posible como los cubanos, y poco a poco aprendimos sobre la vida en una sociedad revolucionaria, con todos sus beneficios y problemas. La experiencia me aportó mucho: la idea de que 'otro mundo es posible'. También nos enseñó de primera mano las dificultades inherentes a un cambio sistémico tan drástico».

Hoy Randall vive con su esposa, la pintora Barbara Byers, en Nuevo México, y desde allí dialogó con el Portal del PIT-CNT sobre la realidad geopolítica internacional que, a partir de las bravuconadas del presidente norteamericano Donald Trump y su gestapo ICE, han roto los consensos de convivencia establecidos luego de la Segunda Guerra Mundial. 

¿Cómo definirías la Revolución Cubana para el mundo en general, en aquel contexto geopolítico, y para América Latina en particular?

En 1959, cuando Fidel Castro y un puñado de hombres y mujeres lograron echar un dictador de su territorio y poner fin al dominio de Estados Unidos en su pais, la revolución cubana era un hecho casi inconcibible, un acto de David contra Goliat. A traves de las décadas, ha dado un ejemplo de justicia social y solidaridad internacional. Tenía sus problemas, claro que sí. ¿Qué país no los tiene? Pero sigue siendo una referencia, un ejemplo de resistencia frente al imperialismo. Para el mundo ha sido un faro. Y para América Latina en particular, una esperanza.

¿Cómo se le transmite y explica a las nuevas generaciones -que viven en un mundo del sálvese quien pueda- el rol solidario internacionalista de la RC y de todo el pueblo cubano durante décadas? 

Es dificil. Yo traté de hacerlo en un libro titulado Exporting Revolution: Cuba’s Global Solidarity (Duke University Press, 2017). Pero en el mundo de hoy es dificil trasmitir esa generosidad de espíritu que está tan opuesto a los valores (o falta de valores) que sufrimos hoy. Sin embargo, hay que contar la historia. La memoria es una de las cosas que el neofascismo trata de borrar y es importante contribuir a que los jóvenes conozcan lo que hicimos, con todos sus errores.

¿Cómo fue tu vida en Cuba? ¿El contacto con la cultura, con la sociedad toda?

Los once años que mi familia y yo vivimos en Cuba fue un privilegio extraordinario. Asistimos a la creación de una nueva sociedad, basada en la justicia. Es más, participamos plenamente. Tratamos de vivir lo mas que pudimos como los cubanos: con la misma libreta de racionamiento, compartiendo los problemas y escaceses, sumándonos al trabajo voluntario, entre otros. Mis hijos recibieron una educación cubana, con todo lo bueno y malo que significaba. Como poeta, yo tuve una vida rica en eventos culturales de todo tipo. Claro, como extranjeros siempre tuvimos ciertos privilegios, como por ejemplo la posibilidad de viajar. Pero aprendimos mucho, no de libros sino en el día a día, y yo creo que casi toda mi familia aprecia esos años.

¿Qué cosas te duelen de este presente geopolítico de asfixia, bloqueo y sometimiento a condiciones inhumanas por parte de la administración Trump?

Me duel todo. Y me da rabia. Es de una crueldad terrible. 

¿Cómo imaginás el futuro?

Honestamente, no sé. Tengo casi 90 años y nunca pensé que íbamos a llegar a este grado de injusticia global. Quiero tener confianza en las generaciones más jóvenes, que sabrán resolver los problemas que nosotros les dejamos. Pero no sé. Lo que si me parece seguro es que si la humanidad no cambia, va a dejar de existir. El planeta simplemente se desprenderá de nosotros.

¿El genocidio en Gaza fue el inicio del quiebre del mundo tal como lo conocíamos? ¿Se rompieron los pactos de convivencia y los consensos del derecho internacional?

El genocidio en Gaza ha sido y sigue siendo horroroso. Pero no creo que fue “el quiebre del mundo tal como lo conocíamos.” Hubo quiebres anteriores, el Holocausto Nazi y muchos otros. Desgraciadamente, se prepetuan esos quiebres, decimos “nunca más” y rompemos esa promesa una y otra vez. 

¿Murió la utopía? 

Por pura definición, la utopía nunca muere. Pero se siente menos y menos alcanzable.

¿Te imaginabas el resurgir del fascismo en el mundo y de una nueva Gestapo en los EEUU cazando migrantes?

No lo imaginaba. Quizás una falta de análisis mía. Y ahora lo estoy viviendo, lo estamos viviendo.

Datos

Randall es autora de más de 90 libros de poesía, prosa, testimonios orales y memorias.

Algunos de las colecciones de poesía más recientes de Randall son Stormclouds Like Unkept Promises, Vertigo of Risk, Home, Wild Card, y The Calendar’s Whim. Sus últimos libros de ensayo son Last Words y Pages Lost and New. Otros títulos incluyen My Life in 100 Objects,Artists in My Life, y Letters that Breathe Fire—este último un compendio de las correspondencia publicada en la revista bilingüe de poesía que fundó y editó en Ciudad México en la década de los sesenta, El Corno Emplumado. Sus memorias se llaman I Never Left Home: Poet, Feminist, Revolutionary. Vive en New México, Estados Unidos, con su esposa la pintura Barbara Byers.