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ONU Mujeres revela grave realidad de recortes para asistencia
Las víctimas silenciosas
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UN mujeres

Al menos un millón de mujeres y niñas pierden el acceso a asistencia esencial debido a los recortes en la ayuda y el desmantelamiento de las organizaciones de mujeres que trabajan en crisis humanitarias. Un nuevo informe de ONU Mujeres revela que el 84 por ciento de las organizaciones de mujeres recibe más peticiones de asistencia desde enero de 2025 y que casi nueve de cada diez ya no pueden satisfacer la demanda actual: ese es el resultado del recorte anual en la ayuda oficial al desarrollo más acusado desde que hay registros.

Con los conflictos armados en niveles de hace 80 años, las organizaciones que aportan servicios vitales a las mujeres y a las niñas se están quedando sin fondos. Más allá del punto crítico, el nuevo informe sobre los efectos de los recortes en la ayuda que ONU Mujeres publica hoy, pone de manifiesto que al menos un millón de mujeres y de niñas han perdido el acceso a asistencia esencial desde enero de 2025. Este informe se basa en las respuestas de 855 organizaciones dirigidas por mujeres y dedicadas a la defensa de los derechos de las mujeres de 52 países en situaciones de crisis o conflicto.

"Las organizaciones de mujeres que pueden verse obligadas a cerrar están en primera línea de las crisis humanitarias más graves del mundo. Trabajan en países como Afganistán, la República Democrática del Congo o Haití, llegando adonde no llegan los actores internacionales y manteniéndose sobre el terreno mucho después de que el mundo dirija su atención a otro asunto. Cada dólar retirado a las organizaciones de mujeres es un dólar retirado a las sobrevivientes de la violencia sexual relacionada con los conflictos, a las madres desplazadas, a las niñas que han tenido que dejar la escuela y a las comunidades que luchan por sobrevivir", ha explicado Sofia Calltorp, Jefa de Acción Humanitaria de ONU Mujeres.

Este hundimiento de las organizaciones de mujeres se está produciendo en paralelo al incremento de las necesidades hasta cotas históricas. Alrededor de 120 millones de mujeres y niñas requieren asistencia humanitaria y protección en todo el mundo y el 84 por ciento de las organizaciones de mujeres encuestadas señala que la demanda de sus servicios ha aumentado desde enero de 2025. Casi nueve de cada diez ya no pueden satisfacer los niveles actuales de peticiones. Dos de cada cinco organizaciones encuestadas prevén cerrar, de forma temporal o permanente, en el próximo año.

Para mantener a flote unos servicios que salvan vidas, las directoras y las trabajadoras de las organizaciones encuestadas están sufragando los gastos con su trabajo, con fondos propios y a costa de su bienestar. Muchas de ellas también sufren esas crisis que tratan de paliar. El 65 por ciento del personal de las organizaciones dirigidas por mujeres trabaja sin sueldo para que los servicios sigan funcionando. Con las organizaciones en modo de supervivencia, el 48 por ciento —casi la mitad— denuncia el creciente agotamiento de su personal y el 88 por ciento asegura que la salud mental de las mujeres y las niñas a las que dan servicio está empeorando.

Las consecuencias de los recortes de financiación ya son evidentes. La mitad de las organizaciones de mujeres ha implantado listas de espera o ha tenido que rechazar peticiones de mujeres y niñas necesitadas. El 92 por ciento de las organizaciones informa de crecientes niveles de pobreza entre las mujeres a las que atienden, mientras el 82 por ciento ve que cada vez más niñas dejan la escuela.

La violencia sexual relacionada con los conflictos se duplicó en 2025, en pleno colapso de los sistemas diseñados para proteger a las sobrevivientes. En cuanto a la violencia de género, el 86 por ciento de las organizaciones señala un incremento en las comunidades de su zona. Además, el 62 por ciento de las organizaciones indica que ya no hay espacios seguros o que estos espacios se han reducido drásticamente.

Detrás de estos números hay consecuencias devastadoras: una mujer que huye de la violencia y busca refugio se encuentra la puerta de un centro cerrada; una embarazada que tiene que andar durante horas para llegar a una clínica, o una madre a la que le niegan comida para sus hijas e hijos. Las primeras mujeres y niñas que quedan atrás son las que tienen menos alternativas, las que viven en comunidades poco accesibles, remotas o afectadas por los conflictos. Casi dos tercios (el 63 por ciento) de las organizaciones ya han restringido sus servicios en estas zonas.

El informe advierte de que las consecuencias trascienden con mucho la respuesta humanitaria. El desmantelamiento de las organizaciones de mujeres no se está produciendo en el vacío, sino en el marco del retroceso mundial de los derechos de las mujeres y las niñas. Una de cada cinco organizaciones ya ha suspendido su labor de promoción del liderazgo de las mujeres y de la igualdad de género. Más de la mitad está asistiendo al declive de la participación de las mujeres en los sistemas locales de toma de decisiones y dirección de la comunidad.

ONU Mujeres reclama una inversión sostenible y continua en las organizaciones de mujeres, pues son indispensables como equipos de respuesta inicial, defensoras de los derechos de las mujeres y base para la paz y la recuperación. "Sin la adopción de medidas inmediatas, las organizaciones que han mantenido vivas a mujeres y niñas en las crisis más graves de todo el mundo pueden pasar a engrosar la lista de víctimas de guerra", concluyó Calltorp.

Contexto

ONU Mujeres colabora con organizaciones dirigidas por mujeres como socias esenciales para la acción humanitaria, aportándoles financiación, apoyo técnico y asesoramiento para reforzar su liderazgo, ampliar el acceso a servicios vitales e impulsar respuestas humanitarias inclusivas y de carácter local acordes con las necesidades de las mujeres y las niñas.

Fuente: ONU Mujeres