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Análisis y perspectivas
Marcelo Abdala: "El triunfo de Lula es una inflexión continental y un freno a la derechización"
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Marcelo Abdala, presidente del PIT-CNT
Marcelo Abdala, presidente del PIT-CNT

El presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, consideró que el triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil constituye un “punto de inflexión” para América Latina y un “freno al avance de la ultraderecha en la región”. Destacó el papel de la movilización popular frente a las campañas del odio, la injerencia de los grandes capitales y las potencias extranjeras, y subrayó la importancia de fortalecer las políticas públicas, los derechos laborales y la integración productiva regional.

Marcelo Abdala, realizó un análisis geopolítico del triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva sobre el candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro, en el balotaje celebrado el pasado domingo en Brasil. Para el dirigente sindical, el resultado constituye un punto de inflexión para América Latina, en un contexto marcado por el avance de la ultraderecha, las disputas geopolíticas y la injerencia de los grandes capitales en los procesos democráticos. El triunfo de Lula marca su reelección y su cuarto periodo de gobierno.

“Estoy convencido de que es un acontecimiento de largo alcance, un antes y un después, porque estaban en juego muchas cosas en la elección de Brasil”, afirmó Abdala en entrevista en el periodístico Panorama Informativo de la diaria radio, que conducen las periodistas Magui Correa y Yamila Silva.

En ese sentido, explicó que los fenómenos económicos, políticos, sociales, ideológicos y culturales tienen una dimensión continental, por lo que el resultado electoral brasileño trascendía las fronteras de ese país.

A su entender, la elección podía confirmar una tendencia hacia una América Latina “teñida de neofascismo” o, por el contrario, abrir una perspectiva democrática que permitiera avanzar en reformas y políticas públicas orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población. “Entonces, es un parteaguas”.

El presidente del PIT-CNT señaló que el tiempo permitirá determinar si el resultado marca una inflexión en la tendencia política regional. Si bien reconoció las particularidades de cada país, sostuvo que “América Latina se mueve de manera sincronizada”, con dinámicas compartidas que atraviesan sus estructuras económicas y sus sistemas institucionales. “Es claro que el continente se mueve de conjunto, en las buenas y en las malas, así que había mucho en juego”, expresó.

El papel de la movilización popular frente a los poderes fácticos

Abdala también advirtió sobre los nuevos fenómenos que intervienen en los procesos electorales y que, a su juicio, requieren un análisis más profundo. Señaló que la definición del rumbo político de Brasil no dependió exclusivamente de la voluntad de su pueblo, sino que estuvo atravesada por la actuación de los poderes fácticos, los algoritmos y las formas de injerencia de las potencias extranjeras y los grandes capitales. En ese contexto, calificó de “heroico” el papel del pueblo brasileño, que logró definir un rumbo político pese a esas presiones. Consideró que el resultado es importante no solo para Brasil, sino también para el conjunto de América Latina.

Desde el punto de vista democrático, destacó que la elección enfrentó dos concepciones contrapuestas: “una basada en el odio y otra capaz de promover transformaciones sociales concretas”. En referencia a la campaña de Bolsonaro, mencionó incluso la utilización de “metáforas vinculadas a la esclavitud” y cuestionó la “simbología empleada” por ese sector político.

Para Abdala, la victoria de Lula también demuestra que “las propuestas transformadoras no tienen por qué diluirse en planteos abstractos”. Por el contrario, sostuvo que durante la campaña estuvieron presentes “asuntos concretos, como la inversión pública para garantizar el acceso a la educación, la universalización de la enseñanza terciaria y universitaria, la perspectiva de género, el reconocimiento de los derechos de las mujeres, la importancia de los cuidados y la reducción de la semana laboral”.

“Creo que es una muy buena noticia, no solamente en clave brasileña, sino en clave de un momento en el cual el mundo se ve turbulento por toda una serie de definiciones económicas y geopolíticas que nos empapan a todos, nos guste o no, pero que están presentes, por ejemplo, aquí, en la vida nacional, en múltiples peripecias que vivimos”, sostuvo.

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Lula Brasil

Un freno a la derechización de América Latina

El presidente de la central sindical uruguaya consideró que el triunfo de Lula representa un freno al proceso de derechización que atraviesa la región. Para fundamentar esa valoración, destacó la “dimensión territorial, económica y política de Brasil, su peso en el producto bruto interno regional, sus riquezas naturales y sus fronteras con la mayoría de los países sudamericanos”.

Asimismo, subrayó que “los gobiernos de Lula le han otorgado a Brasil una relevancia internacional significativa”, al consolidarlo como un actor de peso en la construcción de un mundo más multipolar.

“Creo que es una inflexión continental lo que estuvo en juego. Por eso estaba todo el mundo tan interesado en el resultado, porque luego estas cosas tienen consecuencias prácticas”.

Como ejemplo, Abdala se refirió a los planteos del movimiento sindical uruguayo en torno a la posibilidad de que los “beneficios de la actual revolución tecnológica se distribuyan entre la población trabajadora mediante la reducción de la semana laboral”. Aclaró que se trata de una perspectiva que el PIT-CNT no ha discutido orgánicamente como una definición institucional, pero que forma parte de los “debates sobre el futuro del trabajo. Imagínense, en un país como Uruguay, esa perspectiva de discusión si el resultado hubiera sido el de la ‘tijera’ de Bolsonaro para recortar cualquier forma de participación del Estado, cualquier beneficio laboral. Al revés, se habría desarrollado, como está pasando lamentablemente en Argentina, una reforma laboral reaccionaria contra los trabajadores”, planteó.

En ese escenario, reconoció que el movimiento sindical “habría mantenido sus reivindicaciones”, aunque advirtió que las condiciones para impulsarlas podrían haber sido “más adversas”.

Abdala aclaró que el resultado brasileño “no determina mecánicamente lo que sucederá en los demás países de América Latina”. Sin embargo, consideró que “genera condiciones favorables para reflexionar sobre cuestiones estratégicas, como la necesidad de construir un proyecto nacional de desarrollo vinculado a procesos concretos de complementación productiva intraindustrial”.

También mencionó la importancia de avanzar hacia una mayor “justicia tributaria, mejorar las condiciones del mundo del trabajo, enfrentar las limitaciones que persisten en materia de empleo y ampliar los derechos laborales”.

La injerencia extranjera y el peso de Estados Unidos

Al analizar el escenario internacional, Abdala cuestionó la “injerencia de Estados Unidos en los procesos políticos de América del Sur”. Sostuvo que el imperialismo norteamericano “no se limita a reaccionar ante los acontecimientos, sino que ha intervenido de manera antidemocrática en distintos procesos electorales de la región”.

En su opinión, el resultado brasileño también debe analizarse desde la metodología política y electoral que permitió “construir una relación directa con los sectores populares”.

“Cuando querés impulsar proyectos que lleguen al corazón de los pueblos, de los sectores vulnerados, de los sectores excluidos, no lo hacés desde un escritorio, desde un gabinete. Desarrollás una campaña que promueva efectivamente una acción absolutamente participativa, que fue lo que sucedió entre la primera semana de octubre y el pasado domingo, cuando se realizó el balotaje”, afirmó.

Por otra parte, Abdala se refirió al tono “beligerante de la política internacional impulsada por el gobierno de Donald Trump”. Aunque reconoció que “resulta difícil interpretar estos fenómenos en el corto plazo”, consideró que la “agresividad y la confrontación no necesariamente expresan fortaleza”.

“Gran parte de esa dinámica inhumana imperial del gobierno de Donald Trump, en realidad, muchas veces no está hablando de fortalezas, está hablando de una debilidad relativa”, afirmó. A su entender, esa situación también se relaciona con “la pérdida relativa de peso económico de Estados Unidos en el escenario mundial, frente a otras potencias que aspiran a ocupar un lugar cada vez más relevante”.

Consultado sobre el significado histórico de que un ex trabajador metalúrgico y dirigente sindical como Lula haya llegado nuevamente a la Presidencia de Brasil, Abdala manifestó su orgullo y alegría. “Es un orgullo, además de una enorme alegría, porque conozco de primera mano el pensamiento, el corazón, el activismo de los metalúrgicos de Brasil que es donde nació todo allí, en las grandes huelgas metalúrgicas contra la dictadura en el año 1980”.

El presidente del PIT-CNT recordó que tuvo la oportunidad de conversar personalmente con Lula en distintas instancias y destacó la “coherencia” que percibe entre sus ideas, sus “sentimientos y acciones”.

“Sé de su coherencia entre el pensar, el sentir y el hacer, así que para mí es un tremendo orgullo que un hijo de la clase obrera, del corazón profundo de la clase trabajadora, sea nada más y nada menos que presidente de un país con esa magnitud como Brasil”, manifestó.

Abdala sostuvo que “el pueblo brasileño merece el resultado obtenido” y destacó el papel de Lula al frente de la lucha política. “No me voy a cansar de reflexionar y de comentar que, tanto en las buenas como en las malas, esta elección es absolutamente importante para toda América del Sur”, sentenció.

Diálogo social, políticas públicas e interpelación 

Por otro lado, Abdala consideró que el triunfo de Lula genera “condiciones favorables para avanzar en transformaciones en Uruguay” y sostuvo que el desafío es “aprovechar esta oportunidad mediante políticas públicas concretas”. Planteó la necesidad de impulsar una estrategia nacional de desarrollo que articule el trabajo de calidad, la investigación científica, la actividad universitaria, la promoción de derechos y la inserción internacional del país. También destacó la importancia de “destinar mayores recursos” a la atención de la pobreza, especialmente la infantil, avanzar en justicia tributaria, reducir la semana laboral sin pérdida salarial y reformular el financiamiento de la seguridad social para garantizar más derechos.

En relación con la propuesta del PIT-CNT de aplicar una sobretasa del 1 % al impuesto al patrimonio, señaló que “está abierta la discusión sobre las herramientas para financiar esas políticas”. Subrayó que el movimiento sindical prioriza el desarrollo nacional y la erradicación de la pobreza, en lugar de limitarse a reivindicaciones corporativas. Recordó que, según los informes mencionados, persisten los bajos ingresos y una participación de la masa salarial cercana al 40 % del producto bruto interno. Además, señaló que el PIT-CNT presentó al Poder Ejecutivo, el 10 de junio, una plataforma con propuestas para “mejorar el mundo del trabajo” y que todavía no había recibido una respuesta, aunque reiteró la disposición sindical al diálogo.

Abdala valoró positivamente la gestión del ministro de Trabajo, Juan Castillo, a quien consideró que está realizando un excelente trabajo en materia de relaciones laborales. Explicó que el papel del Ministerio “no consiste en respaldar automáticamente las posiciones del movimiento sindical ni las de las patronales, sino en acercar a las partes, promover el diálogo y buscar soluciones a los conflictos. En ese sentido, destacó el funcionamiento de la negociación colectiva y los resultados alcanzados en los Consejos de Salarios.

El presidente del PIT-CNT cuestionó las acusaciones de dirigentes de la oposición que señalaron al ministro como “cómplice del sindicato en el conflicto del puerto de Montevideo”. Calificó esos planteos como “injustos y de muy bajo nivel”, y sostuvo que desconocen tanto el rol institucional del Ministerio como los resultados de la negociación colectiva. Además, señaló la contradicción de sectores que defienden la negociación por empresa, pero cuestionan los acuerdos alcanzados mediante ese mismo mecanismo.

Por otro lado, defendió el proyecto de ley que habilita la jubilación anticipada a los 60 años para trabajadores con al menos 30 años de aportes, y recordó que la reforma de la seguridad social aprobada mediante la Ley 20.130 elevó la edad jubilatoria hasta los 65 años. Sostuvo que esa modificación perjudicaba especialmente a quienes pierden su empleo después de los 50 años y encuentran dificultades para reinsertarse laboralmente. Recordó que el movimiento sindical ya había planteado en el Diálogo Social de 2008 “mecanismos de protección para facilitar la transición hacia la jubilación” y consideró que recuperar la posibilidad de retirarse a los 60 años constituye un “avance en materia de derechos”.

No obstante, advirtió que la tasa de reemplazo prevista para quienes opten por esa causal podría resultar demasiado baja. Señaló que muchas personas continúan trabajando después de alcanzar la edad jubilatoria porque sus ingresos no les permiten vivir dignamente. Por eso, sostuvo que el debate debe incluir “no sólo la edad de retiro, sino también la suficiencia de las prestaciones y la generación de empleos de calidad”. Asimismo, respaldó las listas 1 de ONAJPU y 11 de los trabajadores para las elecciones de representantes sociales en el directorio del BPS, previstas para el 22 de noviembre.

Indicó que la central sindical presentará observaciones cuando comparezca ante el ámbito legislativo y que considera necesario mejorar algunos aspectos del texto, entre ellos “la tasa de reemplazo” y la posibilidad de “establecer un subsidio especial prejubilatorio, contemplado en los antecedentes del acuerdo de 2008”.

También planteó que debería permitirse que una persona que se jubile “anticipadamente por no poder continuar en su puesto pueda desempeñar otra actividad laboral si está en condiciones de hacerlo”. Como ejemplo, mencionó la industria frigorífica, donde los ritmos de trabajo pueden provocar un deterioro físico importante incluso a edades tempranas. “El problema no es la cuestión de si hay derecho o no a trabajar, el problema es la suficiencia de las prestaciones”.