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En el marco de los 60 años de la CNT
Unidos y adelante
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La Universidad de la República y el PIT-CNT conmemoraron los 60 años de la creación de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), en un acto que reivindicó la histórica unidad entre el movimiento sindical y estudiantil. La actividad recordó además los 58 años del asesinato de Líber Arce, junto a Susana Pintos y Hugo de los Santos, y repasó las luchas, conquistas y resistencias que marcaron estas seis décadas. Durante el encuentro, Martín Cardoso reivindicó el compromiso de las nuevas generaciones y cuestionó los discursos que estigmatizan a los jóvenes por sus dificultades para estudiar y acceder a empleos dignos.

El jueves 13 de agosto se realizó en el Paraninfo de la Universidad de la República (UDELAR) el conversatorio denominado: “Pasado, presente y futuro de la unidad entre trabajadores y estudiantes” en el marco de los 58 años del asesinato del estudiante Líber Arce.

La actividad fue organizada por la Comisión Organizadora de los Festejos de los 60 años del Congreso de la Unificación de la CNT, se trató de una de las tantas actividades de un ciclo que comenzó a finales de julio en el Salón Azul de la Intendencia de Montevideo y que continuará hasta octubre realizando distintas actividades. Hicieron uso de la palabra: Héctor Cancela, rector de la UDELAR; Martin Cardozo, de PIT-CNT; Magdalena Broquetas, historiadora y Candela Pulido de la FEUU.

“Los jóvenes no deben dejarse estigmatizar”

El integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT y responsable de la Secretaría del Interior, Martín Cardozo, reivindicó la histórica unidad entre el movimiento sindical y los estudiantes y sostuvo que ambas organizaciones “han trascendido históricamente la defensa de sus propios intereses para comprometerse con la construcción de una sociedad más justa”.

Destacó la responsabilidad de representar, desde ese lugar, “a una de las organizaciones sociales más importantes del país”. En ese sentido, agradeció especialmente a los dirigentes y militantes de generaciones anteriores, a quienes atribuyó la conquista de buena parte de los derechos de los que actualmente gozan los trabajadores.

También realizó un juego de palabras a partir del nombre de Líber Arce, primer mártir estudiantil, asesinado en 1968. Vinculó su nombre con la idea de “liberarse”, romper las cadenas y luchar por la justicia social y la equidad.

Cardozo sostuvo que el vínculo entre estudiantes y trabajadores tiene una historia mucho más extensa que los hitos institucionales habitualmente señalados. Recordó distintos momentos de esa construcción, desde las primeras décadas del siglo XX hasta la consolidación de la organización sindical y estudiantil durante el proceso de industrialización de los años 50. En ese período, señaló, mientras Uruguay era presentado como “la Suiza de América”, existían trabajadores rurales y de sectores como el arroz y la caña que desarrollaban sus tareas en condiciones de extrema precariedad.

Según Cardozo, tanto el movimiento sindical como los estudiantes estuvieron presentes en esos procesos de organización y reivindicación.

También destacó la importancia de la Ley Orgánica de la Universidad de la República, que “consagró la autonomía, el cogobierno y una concepción de la institución universitaria que no se limita a formar profesionales, sino que incorpora una finalidad social”. En esa misma línea, reivindicó la unidad alcanzada por estudiantes y trabajadores en 1966 y sostuvo que una de las principales fortalezas de ambas organizaciones ha sido que históricamente no actuaron de manera corporativa. “Nunca miraron solamente por sus afiliados”, señaló, sino que ampliaron sus reivindicaciones hacia objetivos vinculados con la transformación de la sociedad.

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Como ejemplo mencionó la Huelga General de 1973 contra la dictadura, cuando el movimiento sindical y los estudiantes “no se limitaron a defender sus propias organizaciones, sino que se movilizaron por la libertad y la democracia”. También recordó la resistencia de los años 90 frente a las políticas asociadas al denominado Consenso de Washington y los intentos de avanzar sobre las empresas públicas. En ese proceso, destacó, estudiantes y trabajadores “volvieron a actuar conjuntamente en defensa de ese patrimonio”.

Cardozo vinculó esa acumulación histórica con otro proceso que consideró fundamental “la descentralización de la Universidad de la República y su llegada al interior del país”.

Desde su responsabilidad en la Secretaría del Interior del PIT-CNT, destacó el impacto que tiene para los jóvenes poder acceder a estudios universitarios sin verse obligados a trasladarse a Montevideo. Dijo que la descentralización universitaria constituye uno de los “logros alcanzados a partir de la organización y la articulación entre distintos sectores sociales”.

Relató que, en medio de una movilización, un grupo de estudiantes comenzó a increparlo. Debido a una situación de confusión, terminó quedando entre los manifestantes y escuchó que una estudiante le gritaba “burócrata”.

“Me dolió”, reconoció Cardozo, quien explicó que buena parte de su vida ha estado dedicada a la militancia social y que muchas veces resigna horas con su familia para defender los intereses de personas que ni siquiera conoce personalmente.

Lejos de quedarse en la crítica hacia los estudiantes, Cardozo dijo que posteriormente reflexionó sobre el episodio y valoró que esos jóvenes hubieran decidido salir a manifestarse. “Fueron valientes los gurises de ir ahí”, afirmó, porque, según señaló, siempre sería más sencillo expresar las opiniones detrás de una red social. Aunque pudiera discrepar con sus planteos, valoró que hubieran dado la cara y expresado públicamente sus posiciones.

Rechazó las afirmaciones que sostienen que los jóvenes tienen poco compromiso con el trabajo, que abandonan las instituciones educativas o que presentan dificultades de aprendizaje sin considerar las condiciones sociales en las que viven. “¿Y si está grave tener apego al trabajo cuando la mayoría de los gurises jóvenes ganan menos de 20.000 pesos y trabajan en condiciones precarias?”, planteó.

También cuestionó las dificultades que enfrentan quienes deben combinar el estudio con responsabilidades familiares y situaciones de vulnerabilidad económica. “Está difícil ir a estudiar cuando los gurises hacen de madre y padre”, afirmó, y agregó que resulta difícil aprender “con hambre” o desarrollar una adecuada comprensión lectora cuando las necesidades básicas no están cubiertas. Por esa razón, llamó a los jóvenes a “no aceptar los discursos que los estigmatizan” y reivindicó su papel en la sociedad.

Cardoso cerró su intervención reivindicando el vínculo entre estudiantes y trabajadores y aseguró que el movimiento sindical continuará “del lado de los estudiantes”.

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Una universidad vinculada al mundo del trabajo

En tanto el rector de la Universidad, Héctor Cancela señaló que la creación de la CNT, hace seis décadas, constituyó “un hito en la historia del movimiento sindical uruguayo” y expresó una voluntad colectiva de unidad, defensa de los derechos de los trabajadores y compromiso con la democracia, y aseguró que desde la UDELAR se busca reconocer esa trayectoria y el aporte de la central sindical a “la construcción de un país más justo”. En ese sentido, destacó que la Universidad y el movimiento sindical comparten la convicción de que “el conocimiento y la organización son herramientas fundamentales para transformar la sociedad”.

La intervención también estuvo atravesada por la memoria del movimiento estudiantil. Cancela recordó que la actividad se desarrollaba en el marco de los 58 años del asesinato de Líber Arce, primer mártir estudiantil, cuyo velatorio tuvo lugar en el mismo recinto. Señaló que la Universidad lo recuerda junto a los demás estudiantes y militantes asesinados por el terrorismo de Estado y anunció la participación de la institución junto a la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y el movimiento estudiantil en la marcha prevista para este viernes.

Cancela destacó además el carácter socialmente diverso de la UDELAR. Señaló que “más del 20% de quienes ingresan a la Universidad son trabajadores” y que ese porcentaje aumenta con el tiempo. A su vez, “más del 54% de los nuevos estudiantes constituye la primera generación de sus familias en acceder a estudios universitarios”.

“La Universidad es de los trabajadores”, afirmó, tanto por la presencia de docentes, funcionarios técnicos, administrativos y de servicio como por la creciente incorporación de trabajadores y trabajadoras entre el estudiantado.

En ese marco, señaló que la UDELAR participa actualmente, a través de referentes académicos, en distintos ámbitos de discusión sobre “el futuro del trabajo y los trabajos del futuro”. Mencionó especialmente el diálogo impulsado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y el Poder Ejecutivo para el diseño de una Estrategia Nacional de Desarrollo, así como los intercambios con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y los interlocutores sociales en torno a la reducción del tiempo de trabajo.

La institución, sostuvo, genera conocimiento en interacción con distintos actores sociales en áreas vinculadas directamente con la calidad de vida y los derechos humanos, entre ellas el cuidado del medioambiente, la salud, la alimentación, la justicia social, la democracia y el combate a las violencias y discriminaciones.

También reivindicó el compromiso de la Universidad con la “solidaridad internacional, la paz y el respeto a la autodeterminación de los pueblos”, al tiempo que rechazó el uso de la “coerción o la violencia en las relaciones entre países”.

Según Cancela, la coyuntura nacional e internacional exige “profundizar las capacidades intelectuales, creativas y colectivas para que el conocimiento producido por la Universidad continúe teniendo impactos positivos en la garantía de los derechos humanos, incluidos los derechos laborales”.

Cancela destacó asimismo el trabajo que desarrolla el Consejo Directivo Central y los distintos ámbitos de gobierno de la UDELAR para ampliar los derechos de sus trabajadores y mejorar las condiciones de trabajo y estudio. En ese sentido, señaló la “necesidad de incrementar los recursos presupuestales destinados a la institución” y subrayó la importancia de incorporar la dimensión de los “cuidados a las políticas universitarias”.

Advirtió que existe una “gran desigualdad estructural” en la sociedad, dado que los trabajos no remunerados continúan recayendo fundamentalmente sobre las mujeres. Por ello, planteó la necesidad de seguir desarrollando políticas destinadas al cuidado de las infancias y ampliar el apoyo a quienes tienen a su cargo personas con discapacidad, adultos mayores y otras personas en situación de dependencia.

También se refirió a la situación del mercado laboral uruguayo y a los problemas de “precarización e informalidad, que afectan especialmente a jóvenes y mujeres, quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a empleos estables, de calidad y con derechos garantizados”.

En este escenario, sostuvo que a la Universidad pública le corresponde no solamente “formar profesionales con capacidades técnicas e intelectuales, sino también ciudadanos críticos capaces de comprender y transformar las dinámicas de exclusión y precarización”.

Cancela destacó especialmente el “convenio de cooperación” suscrito el año pasado entre la UDELAR y el PIT-CNT, al que definió como un ejemplo de articulación entre la academia, el movimiento estudiantil y el movimiento sindical. El acuerdo fue elaborado durante varios meses de trabajo conjunto entre equipos de la FEUU, el PIT-CNT y la propia Universidad de la República, y actualmente se desarrolla en cuatro ejes.

El primero es “la cooperación con las brigadas solidarias” que distintos sindicatos del PIT-CNT llevan adelante en el territorio para abordar problemas educativos, sociales y vinculados con las condiciones de vida. En este marco se desarrolla un espacio de formación integral impulsado desde el Prorrectorado de Extensión y los programas territoriales de la UDELAR, donde estudiantes de distintas disciplinas participan en procesos de formación y extensión junto a las brigadas.

El segundo eje está vinculado con la “Estrategia Nacional de Desarrollo”. A través del Prorrectorado de Investigación se conformó un grupo interdisciplinario integrado por especialistas en distintas dimensiones del desarrollo económico, social, cultural y humano. La UDELAR trabaja junto al PIT-CNT en una agenda de temas vinculados con los desafíos que enfrenta el país para avanzar hacia un “modelo de desarrollo productivo” con justicia social y sustentabilidad ambiental, basado en el conocimiento, la democracia, la educación y la ampliación de derechos. Este trabajo también constituye un aporte al diálogo social sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo convocado por el Poder Ejecutivo.

El tercer eje refiere a la “formación vinculada al trabajo y a la continuidad educativa de trabajadores y trabajadoras, con especial atención a los sectores más precarizados”. Como parte de esta línea, la Universidad realiza un relevamiento de los cursos de educación permanente que pueden responder a los intereses planteados por el PIT-CNT y trabaja en las condiciones necesarias para facilitar la participación de los trabajadores.

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Para una segunda etapa, se prevé “avanzar hacia un programa más amplio de formación continua vinculada al mundo del trabajo, acompañado por sistemas de tutorías”.

El cuarto eje comprende la “puesta en marcha de consultorios jurídicos gratuitos, destinados a brindar asistencia y asesoramiento en materia de derechos laborales y contribuir a garantizar el acceso a la justicia de aquellas personas que actualmente encuentran dificultades para ejercer sus derechos”.

Cancela vinculó la conmemoración de los 60 años de la CNT con los desafíos que enfrenta actualmente el país. Sostuvo que el aniversario constituye una “oportunidad para honrar la memoria de quienes hicieron posible ese recorrido histórico y, al mismo tiempo, reafirmar el compromiso con el futuro”.

Convocó a que la conmemoración se transforme en “una invitación a seguir construyendo juntas y juntos un Uruguay más democrático y más solidario”.

Parte de nuestro acervo

La historiadora Magdalena Broquetas repasó el proceso que llevó a la creación de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) y destacó como elementos centrales de ese recorrido la unidad sindical y el estrecho vínculo entre trabajadores y estudiantes.

Situó en la década de 1950 uno de los principales antecedentes de la unificación sindical. Hasta entonces, el movimiento obrero estaba fragmentado en distintas centrales y organizaciones. El proceso de acercamiento estuvo marcado por la crisis económica y la creciente radicalización de los conflictos sociales y políticos en el contexto de la Guerra Fría.

Entre 1955 y 1958 se produjeron avances hacia la unidad sindical, acompañados por una creciente movilización estudiantil. En ese período comenzó a consolidarse la consigna “obreros y estudiantes unidos y adelante”. La aprobación de la Ley Orgánica de la Universidad en 1958, que consagró la autonomía, el cogobierno y una finalidad social para la institución, fue otro de los hitos de ese proceso.

En los años siguientes, “la crisis económica se profundizó, mientras la Universidad y los centros de enseñanza secundaria se convirtieron en espacios de movilización y circulación de nuevas ideas”. En 1965, el Congreso del Pueblo, con la participación de más de 700 organizaciones sindicales, estudiantiles, cooperativas y de jubilados, elaboró un programa de reformas estructurales que posteriormente sería adoptado por la CNT.

“Ese proceso desembocó en el Congreso de Unificación Sindical de 1966, que transformó a la CNT de un ámbito de coordinación en un organismo de unidad sindical”, remarcó.

Broquetas señaló que “la CNT no se limitó a las reivindicaciones laborales, sino que planteó transformaciones económicas y sociales de alcance nacional”. Frente a ese proceso de creciente movilización, la respuesta estatal fue cada vez “más represiva”.

El punto de inflexión llegó en 1968, durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco, con el uso sostenido de las medidas prontas de seguridad y la restricción de derechos como la huelga y la reunión. Las movilizaciones obreras y estudiantiles se multiplicaron y la represión alcanzó a la Universidad. En ese contexto fue asesinado Líber Arce, herido de bala en agosto de 1968 durante una manifestación contra los allanamientos de locales universitarios. Un mes después fueron asesinados Susana Pintos y Hugo de los Santos, y en enero de 1969 el trabajador municipal Arturo Recalde.

Para Broquetas, estos asesinatos “formaron parte de un proceso de creciente autoritarismo estatal destinado a contener a un movimiento sindical y estudiantil cada vez más organizado y movilizado”.

La escalada represiva desembocó en el golpe de Estado de 1973. Ante la ruptura institucional, la CNT declaró la Huelga General con ocupación de los lugares de trabajo, acompañada por el movimiento estudiantil mediante la ocupación de centros de enseñanza. La dictadura disolvió posteriormente la CNT y declaró ilegal a la organización.

La resistencia sindical y estudiantil continuó durante la dictadura y volvió a ocupar el espacio público durante la apertura democrática. Broquetas recordó como hitos el primer 1º de Mayo autorizado en 1983, bajo la consigna “Trabajo, salario, libertad y amnistía”, y la posterior reunificación simbólica del PIT y la CNT.

Sostuvo que, más allá de las conquistas, derrotas y sufrimientos de estas seis décadas, la unidad sindical y el vínculo entre trabajadores y estudiantes forman parte del “acervo” histórico uruguayo. “Mirar el pasado para comprender el presente y proyectar el futuro. La identidad que se forjó en estos largos sesenta años, en la dictadura, es parte de la comunidad y del acervo forjado colectivamente”, afirmó.

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Nuestra principal barrera defensiva

Por su parte, la integrante de la FEUU, Candela Pulido, reivindicó la histórica unidad entre el movimiento estudiantil y el sindical y vinculó el asesinato de Líber Arce con una tradición de lucha que, sostuvo, continúa vigente.

Pulido recordó que Arce fue herido de bala por la Policía el 12 de agosto de 1968, frente a la Facultad de Veterinaria, y murió dos días después. Su asesinato, señaló, fue consecuencia de la “creciente conflictividad social y represión estatal”, y marcó un “punto de inflexión en la lucha estudiantil y sindical”. En septiembre de ese año fueron asesinados también Susana Pintos y Hugo de los Santos.

La dirigente destacó que la unidad “obrero-estudiantil” se había construido durante décadas y tuvo uno de sus principales hitos en la lucha por la Ley Orgánica de la Universidad de 1958, en defensa de la autonomía, el cogobierno y una Universidad concebida como un derecho social.

La escalada represiva desembocó en el golpe de Estado de 1973. Ante la ruptura institucional, la CNT declaró la Huelga General con ocupación de los lugares de trabajo, acompañada por la FEUU con la ocupación de distintos servicios universitarios. La organización estudiantil continuó luego su resistencia durante la dictadura, hasta su reorganización en el proceso de recuperación democrática.

Pulido sostuvo que la conmemoración de los mártires debe servir también para “analizar los desafíos actuales, entre ellos el desempleo juvenil y las desigualdades en el acceso a la educación”.

En ese sentido, reivindicó la movilización conjunta de estudiantes y trabajadores en torno a la seguridad social y afirmó que esa experiencia demostró que “el espíritu de 1968 sigue vivo”. “El vínculo entre obreras y estudiantes es nuestra principal barrera defensiva”, afirmó. Al cerrar, sostuvo que el sacrificio de Líber Arce “no puede convertirse en una estatua de bronce olvidada”, porque permanece en las asambleas, ocupaciones y movilizaciones estudiantiles y sindicales. “Mientras haya dolores que nos quedan, habrá libertades que nos falten”.

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