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Solidaridad: "Debemos priorizar lo grave y urgente, allí donde el tejido social es más débil"

Día a día, semana tras semana, a lo largo y ancho del país, la solidaridad camina y recorre la patria. La vulnerabilidad tiene mil caras. Niños, niñas, adolescentes, viejitos y viejitas, gente que se quedó sin nada, son demasiados miles por todas partes.

Mientras el sistema piensa y habla en clave corporativa y de manera insistente, sesgada y decidida da señales de sus preocupaciones futuras tan propias, tan avasallantes y excluyentes, el hambre y el dolor no saben de semiótica. Las mayorías excluidas están resistiendo el impacto de una nueva crisis que les pegó de lleno en el pecho y el alma.

De todas partes vienen con algo para la olla. "La salida siempre es colectiva", repiten militantes sociales que nunca quieren dar su nombre. "Somos muchos", insisten. "Lo importante es dar una mano y hacer algo por los demás, por los que la están pasando peor que uno", sostienen.

Las ollas se mantienen con aportes solidarios del movimiento sindical, organizaciones sociales, pequeños emprendimientos y productores, cooperativas, familias, vecinos y vecinas.

Según informó al Portal del PIT-CNT, Enrique Méndez, secretario del Interior de la central sindical, el movimiento sindical ha tejido alianzas con fuerzas vivas, con cooperativas y distintas organizaciones para "organizar la solidaridad".

"Acá no se trata de discursos o un libreto a seguir, hay una realidad que golpea en la población, en quienes se quedaron sin trabajo, en los que estaban en la informalidad, en tantos y tantas que necesitan una mano".

En Canelones hay decenas de ollas populares que surgieron en pocos días y por la vía de los hechos. "Las compañeras y compañeros que están al frente de esas ollas por momentos se sienten desbordados. La articulación para organizar la respuesta incluye al PIT-CNT, la Intendencia de Canelones y las cooperativas de la zona que se sumaron a organizaciones sociales.

CONAFPU

La Cooperativa Nacional de Façoneros de Pollos Unidos (Conafpu),está conformada por unas 20 familias de productores y ante la crisis que está afectando a la población en general, pero en particular a los sectores más vulnerables, resolvió donar semanalmente unos 450 kilos de menudos de pollo para las ollas populares de Canelones.

Daniel Pereyra, presidente de la cooperativa, explicó al Portal que Conafpu ganó una licitación para producir y venderle al Ejército Nacional -a través del Ministerio de Defensa- pollo pero sin incluir los menudos. "Perfectamente los podríamos colocar en el mercado local pero decidimos donarlo a las ollas populares", aseguró. "Es una forma de colaborar con un alimento bueno y una gran fuente de proteínas, los menudos de pollo no tienen huesos por lo que el rendimiento es altísimo, especialmente para ensopados o tucos".

Hablando en términos frontales y sin protocolos, el presidente de la cooperativa dijo al Portal que la donación semanal fue pensada en atender "aquellos que la están pasando peor, los que están más jodidos".

En clave reflexiva, Pereyra dijo que por estos días, se ve de todo. "Vemos gente que donó una vaca y sale en los diarios y por otro lado vemos gente con muchas limitaciones, con carencias propias, pero que de manera silenciosa trabaja por los demás en las ollas para ayudar a otro que está más complicado que ellos, y esos no salen en la prensa, ni nadie habla de ellos como héroes, y para nosotros lo son".  

Cárceles

Según adelantó Pereyra al Portal, la Cooperativa Nacional de Façoneros de Pollos Unidos está dialogando con el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) para evaluar de qué forma pueden colaborar con la alimentación de los privados de libertad. "Sabemos que por precaución en esta coyuntura han restringido las visitas y eso impactó en su alimentación. Nosotros queremos ver cómo podemos dar una mano ahí también. Nos preocupan las personas privadas de libertad". La Conafpu es proveedora de la Dirección Nacional de Cárceles mediante un convenio con el Ministerio del Interior y estamos viendo cómo colaborar con la gente, dentro de nuestras posibilidades, porque somos una cooperativa pequeña que trabaja muy ajustados, pero algo tenemos que poder hacer por ellos". Para Pereyra, esa es una buena forma de explicar el espíritu cooperativo. "Hacer algo por los que nos necesitan".