Bienvenidos y bienvenidas a una actividad tan importante como emotiva. Estamos conmemorando el 60 aniversario de la unificación de las trabajadoras y los trabajadores de la CNT, hoy nuestro PIT-CNT.
En esta mesa, se encuentra el compañero Rodrigo Arocena, que integró como estudiante la Mesa Representativa de la CNT con una actitud de diálogo abierto: un pacto eterno entre obreros y estudiantes, 'unidos y adelante', forjado en el año 1983.
La unidad sindical no es un eslogan, no es una frase: es una práctica de verdadera democracia sindical. Somos ejemplo en el mundo por tener una sola central sindical, un enorme principio fundacional que se forjó con diálogo y negociación, y es un legado que todas y todos practicamos todos los días con acciones que mantienen vivas como un pilar fundamental.
Es importante el contexto histórico: ya llegados los años 60 existían tensiones. La situación mundial y la de América Latina venía con un movimiento de nuevas transformaciones. Uruguay estaba atravesando una crisis económica llegando a los años 60 con una crisis política y una importante desocupación; en el año 63 se llegó al 12%, bajas del salario real y muchos uruguayos decidieron migrar. Sin embargo, los sindicatos se fueron fortaleciendo y los sectores rurales dieron la lucha. El Congreso del Pueblo fue el programa llevado adelante: surgió como soluciones a los problemas sociales de la gente de esa época.
En julio del año 1964 se realizaron las primeras reuniones entre los sindicatos que integrarían la CNT. El compañero Marcos Díaz, presidente en aquel momento de la FUM, hizo uso de la palabra dando inicio al proceso de unidad que se concretó en el año 1966. En ese momento participaron 60 sindicatos de la Mesa Representativa, teniendo en cuenta un equilibrio entre las ramas de actividad, experiencias y orientación.
Durante el año 1965 se realizó el Congreso del Pueblo en el mes de agosto. Este congreso tuvo una particularidad: una medida de paro de 24 horas efectuada unos meses antes, específicamente el 6 de abril, donde se realizó una jornada de protesta que llevó a la CNT a una gran notoriedad en la escena político-sindical. Existió un enorme respaldo del pueblo en la calle, llevado por distintos lugares del país. En el acto de Montevideo, las oratorias fueron llevadas adelante por los compañeros Rolando Vieira de la FUM, Gerardo Cuesta de la UNRA, Washington Pérez de Funza, y cerrando la oratoria, Héctor Rodríguez afirmó que 550.000 trabajadores y trabajadoras paralizaron el país: una descripción clara del impacto de la medida, hoy en la actualidad."
Ese Congreso del Pueblo fue el programa de soluciones para la crisis del momento, que convocaba a una acción unificada del pueblo trabajador en la que se planteó una serie de reformas de estructura agraria, industrial, en el comercio, con más libertades y con menos represión de la que se venía dando por parte del Estado.
Ese congreso tuvo participaciones; entre ellos estaban José D'Elía, que en ese momento estaba en FUECI; Vladimir Turiansky de AUTE; Héctor Rodríguez de COT; Gerardo Gatti del SAG; Luis Nadales del FOL; Enrique Pastorino del CTU; Gerardo Cuesta de la UNTMRA; Alberto Ramos Ferreiro de AEBU y Juan Melgarejo de COFE. La CNT tuvo como presidente a José D'Elía, que fue una referencia fundamental en la historia de todas las trabajadoras y trabajadores hasta la actualidad.
Como característica relevante, fue un congreso abierto con la más amplia participación: no solo fue el movimiento sindical, también estuvo presente el Movimiento Nacional de Apoyo y Defensa de la Escuela Pública, en el cual se reclamó la participación en el gobierno de la educación, acción que se concretó en el año 2010 con la representación docente por elecciones.
Este congreso tomó resoluciones respecto a las necesidades de la educación fundamentales para la etapa histórica que veníamos transitando, asimismo una declaración de principios y un programa de soluciones a la crisis. La plataforma en ese momento entendía: más educación popular y mejor calidad de la misma; igualdad de posibilidades de acceso a los distintos niveles de enseñanza para todas las clases sociales sin excepciones; efectiva democratización de la enseñanza mediante selección en función de la capacidad intelectual y no de la situación social; formación técnica y profesional; estímulo en la investigación y la ciencia.
El movimiento sindical de esos tiempos hizo la síntesis de las demandas populares, fue cuerpo y voz de los más débiles y luchó por una educación de mejor cobertura y calidad como un eje estratégico para cambiar la situación social del país. Nuestra CNT tuvo la sensibilidad de construir en colectivo.
Cuando hablamos del proceso de unidad, todas y todos conocemos historias que nos identifican. En el caso del magisterio, el maestro Víctor Brindisi, un luchador incansable que bregó por la incorporación de la FUM a la CNT con una concepción de clase obrera.
Pero en esta historia existieron compañeras imprescindibles que iniciaron el camino, que abrieron esta puerta, como fue Julia Arévalo, una pionera de la organización sindical del sector rural que dedicó su vida a la lucha social y política. Como Jorgelina Martínez, una obrera representante del Centro Obrero de Alpargatas, siendo una referente sindical que dejó huellas en nuestra historia. Como Mabel Pizarro, Daisy Tourné y Alicia Pintos, maestras integrantes de la FUM, de las primeras mujeres que integraron el secretariado del PIT-CNT o como Elbia Pereira, maestra de la FUM, primera mujer secretaria general.
Esas mujeres y muchas más, muchas anónimas, fueron protagonistas de la construcción de la unidad y de trabajar para mantenerla, participando en la construcción de los sectores que mayoritariamente eran de representación femenina, liderando espacios de debate en los lugares de trabajo y trabajando para construir una mejor CNT. Quizás a muchas de ellas no se les tomó la foto ni aparecen sus nombres en las actas, pero sabemos que fueron referentes juntas a muchas compañeras anónimas, porque no han existido cambios profundos sin la participación de las mujeres.
Pero, como todas y todos sabemos, la unidad llevó tiempo de debates de compañeras y compañeros que intercambiaban por largas horas cómo mejorar el futuro del país. Eso también fue postergar tiempo de compartir con sus familias para priorizar la mejor vida de todas las trabajadoras y trabajadores.
Cuando debatimos en la actualidad la agenda construida por nuestro PIT-CNT hoy, hay muchos enunciados de esas demandas del ayer que siguen teniendo una vigencia que sorprende, porque esas compañeras y compañeros que forjaron la unidad tenían muy claro el proyecto de país que querían construir: un Uruguay para que los hijos y las hijas de trabajadores y trabajadoras recibieran la mejor educación.
Para poder lograr consensos como los que logró, no hubiera podido enfrentar la dictadura militar con una huelga general con ocupación de puestos de trabajo. Ese será un hito histórico en la defensa de la democracia de nuestro país, donde el terrorismo de Estado se llevó la vida de muchos de nuestros compañeros. Por defender la democracia existió resistencia de múltiples maneras: la visible y la invisible, el volante, el muro pintado, la tarea que llevó al Penal de Libertad previo a la restauración de la democracia en aquel 1º de Mayo del 83.
Tres generaciones han tenido protagonismo fundamental en el cuidado de la unidad sindical: la generación de los fundadores de la CNT, que hoy algunos de ellos nos acompañan, quienes sellaron la unión; la generación de la recuperación de la democracia, donde comienza el PIT-CNT, con compañeros valiosos como Óscar Groba, Lalo Fernández, Andrés Toriani, Juan Pedro Ciganda, Richard Read, entre otros; la generación después de los 90, que marcaron a fuego la unidad, liderada por los compañeros Juan Castillo y Fernando Pereira, entre otros.
La palabra orgullo y legado son principios que las y los sindicalistas tenemos en nuestro ADN, porque la historia no solo nos nutre sino que nos redobla el compromiso por mantener un legado histórico y fundamental para la defensa de las y los trabajadores.
Y ahora para finalizar, algo que me parece fundamental en este momento:
"No crece desde el pie la mañana, crece desde el pie el sonido de la campana... crece desde el pie, cantan para usted los cantores... crece desde el pie, un poco de fe y los tambores pueden florecer".
Muchas gracias, compañeras y compañeros.
30 de julio de 2026