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Llenos de vida, llenos de magia

El clima cambió y las camperas salieron de su encierro. Esta mañana Montevideo amaneció decididamente otoñal. Da igual. Con lluvia, calor o frío, con viento o con brisas que recuerdan el olor del mar, hay decenas de almas que se juntan y coinciden en la sede del PIT-CNT cada mañana. No hablan mucho, pero se entienden. Ellos y ellas son quienes descargan toneladas de solidaridad. Hay que verlos, hay que verlas. Impacta la rapidez con la que se disponen en equipos y grupos cuando empiezan a llegar con camiones con los alimentos no perecederos.

Las canastas solidarias del PIT-CNT contienen aceite (1lt), pulpa de tomate (1lt), arroz (2kg), fideos (1kg), polenta (2kg) y lentejas (2kg). Hoy se embarcaron unas 300 para el Zonal Este (Piedras Blancas, Camino Carrasco, Casavalle, entre otros) y otras 300 para ollas populares a las que se asiste desde el comienzo de la crisis sanitaria. Mañana irá una tanda similar de canastas al Zonal Oeste.

Eduardo Burgos integra la dirección de la UNTMRA y es uno de los responsables de logística en la movida solidaria. Carga y descarga como todos y todas, pero también indica rutas y destinos. "Aspiramos a llegar a las 3 mil en los próximos días, que es una de las metas que nos hemos trazado".

Las canastas se lograron conformar con el aporte de sindicatos, federaciones, empresas y vecinos y vecinas anónimos, solidarios.

Según explicó Burgos al Portal, la idea es ir disminuyendo la dimensión de las ollas populares para evitar contagios, sin dejar de atender a todas aquellas personas que hoy no tienen posibilidades de acceder a la alimentación por sus propios medios.

"El 'quedate en casa' para mucha gente implica no poder comer. Eso es así. Todos queremos mantener los criterios y pautas sanitarias que nos indican quedarnos en casa pero en la periferia y en muchas zonas del país, eso no existe. No es posible. Claramente compartimos las campañas que se están haciendo que nos quedemos en casa, pero lamentablemente el gobierno sigue sin dar respuesta a los planteos de la Intersocial, en relación a la renta transitoria de emergencia, que permita que las familias puedan al menos resolver su alimentación. Luego el pago de las cuentas se verá para adelante". En este sentido, Burgos dijo que "es muy lindo teorizar cuando tenés la barriga y la heladera llena pero a los que andamos recorriendo todos los barrios, te angustia muchísimo ver lo mal que la están pasando tantos compatriotas".

Tan así es la realidad, que todos saben que las ollas y las canastas no pueden durar para siempre. El tejido social que acompaña a los sectores más vulnerables lo sabe. "Nos hablan compañeros militantes sindicales de esos que tienen unas cuantas batallas sobre sus espaldas y nos cuentan su angustia cuando no pueden dar más respuesta y ven que esto se agrava cada día más. Y la gente tiene que comer. Y eso que el virus no ha llegado a las zonas más vulnerables".        

Los jóvenes veteranos

A media mañana de una de tantas jornadas solidarias, Ricardo se puso a pensar que la vida es como es y no como debería ser. Y que de nada sirve quejarse cuando hay tanta gente que la está pasando mal de verdad. "Acá estamos, no hay cansancio, no hay quejas, no hay nada que nos pare". Ricardo Fierro es uno de los jóvenes veteranos del movimiento sindical que construyen cadenas humanas de solidaridad cuando se precisa. Saben de memoria que cuando las crisis impactan, los más vulnerables quedan a la intemperie de todo. "El movimiento sindical va y vuelve a ir a cada rincón que nos precisan. Y esa es nuestra esencia. Con este coronavirus nos pusimos a dar una mano a todos los que la necesitan. Para ir mitigando la situación, estamos yendo a todos los lugares que podemos y que sabemos que nos necesitan".

Ricardo, Laura, Jorge y decenas de militantes anónimos del movimiento sindical, hablan poco. No cuentan mucho. Pero si uno insiste y vuelve a insistir, por ahí de a poquito dicen algo de lo que están viviendo en el día a día, tratando de dar una mano a los que más la necesitan.

No leen mucho las redes sociales. Andan por los barrios y esquinas, en las ollas, con la gente.

"Sé que hay gente en las redes que le 'pega' al movimiento sindical, pero esto no es nuevo, toda la vida hay quienes nos han insultado. Además las clases dominantes se encargan de mostrarnos como un demonio y ahora están las redes sociales. No hay que enojarse, yo no me enojo. Después cuando cobran los aumentos de salarios producto de la lucha de los trabajadores, ahí no se quejan. Por lo tanto, no es nuevo que nos 'peguen' y eso no debe distraernos. Cuando las inundaciones, cuando el clima se ensañó con Dolores, en cada momento jodido de nuestro país, nosotros hemos estado en la primera línea haciendo todo lo que podemos por los que están peor. Es más, creo que más allá de lo que digan los que tiran veneno en las redes sociales, incluso hasta ellos saben que el movimiento sindical es solidario y que si ellos precisan una mano, si algún día nos necesitan, saben que pueden contar con nosotros, sin pedir nada a cambio de nada. Acá estamos siempre a la orden. Vengan, no hay drama, vengan y vean a la gente meter y meter solidaria y honorariamente, tremenda barra que mete horas de sus familias, horas de descanso, para hacer algo por los demás. Todos tienen todo el derecho del mundo a opinar. Lo que no les asiste el derecho es a insultar y a agraviar sin conocer la realidad. Y la realidad es bien distinta a los que algunos quieren vender en las redes sociales".