No hay vacuna contra la discriminación. Las distintas formas de segregar al otro pueden variar desde ínfimas miradas sutiles a través de la palabra, un gesto o un silencio, hasta formas más evidentes y grotescas. En tiempo de emergencia sanitaria y con un virus acechando a la humanidad, las personas con discapacidad son doblemente discriminadas. Los días de encierro podrán ser muy poéticos en ciertas ocasiones, especialmente en la forma en la que cada quien cuenta su propia ficción en las redes sociales, pero para las personas con discapacidad se enfrentan a otra forma de aislamiento.
Desde que el coronavirus llegó a Uruguay las personas sordas o hipoacúsicas han sido silenciadas un poco más que siempre. El uso generalizado de tapabocas incorpora un problema más a las dificultades de comunicación existentes para quienes tienen recurren a 'mirar y leer' los labios de su interlocutor para comprender lo que les están diciendo.
Asimismo, los espacios informativos, especialmente en la TV, han reducido la participación de intérpretes de lengua de señas. Se alegan razones sanitarias pero aunque no lo reconocen públicamente, subyacen razones presupuestales. A la hora del recorte de recursos, parecen quedar evidenciadas las prioridades. Asimismo, la nueva Ley de Medios que el gobierno pretende aprobar plantea una mirada acotada de la temática, si se piensa en clave de derechos.
Para la Secretaría de Discapacidad de la central sindical, bajo ningún aspecto se pueden fundamentar razones sanitarias para la supresión del trabajo de los intérpretes de lengua de señas. "Hay muchas variantes técnicas, incluso pueden desempeñar su trabajo desde sus casas. No se puede decir que es para evitar la concentración de gente en los estudios televisivos", remarcó. "Es terrible que en el momento de mayor necesidad no se perciba que para la comunidad la comunicación es central y que en las personas sordas no saber lo que está pasando genera mucha ansiedad. En la medida que no puedan procesar la información ni comunicarse pero todo el tiempo y durante todo el día están viendo imágenes impactantes".
Nieves está convencido que no se puede "tener a la gente 'encerrada' todo el día, con muy pocas actividades para realizar y que la información esté acotada a menos de dos horas del día".
Silencio
Para el responsable de organización de la Secretaría de Discapacidad del PIT-CNT, Martin Nieves, la comunidad sorda está preocupada por la falta de accesibilidad en la comunicación.
Uno de los hechos más evidentes de esta realidad sucedió con el retiro de los intérpretes de lengua de señas en los informativos de la TV en sus ediciones de la mañana y mediodía.
"En el momento de mayor necesidad de comunicación no se deberían tomar estas decisiones que restringen las posibilidades de accesibilidad de toda una comunidad".
En Uruguay, hay unas 30 mil personas sordas o hipoacúsicas. Por aquello que todo es relativo en términos de cuantitativos, la cifra es equiparable a la totalidad de policías que tiene el país.
Nieves dijo al Portal del PIT-CNT que la invisibilización de la temática de la discapacidad provoca que no se tenga dimensión de la cantidad de personas a las que se le vulneran sus derechos. En estos momentos de emergencia sanitaria, el uso de tapabocas silencia aún más a las personas sordas ya que por la vía de los hechos, muchos se acostumbraron a leer los labios de las personas que les hablan. "Se han tenido que adaptar con todos los recursos que tienen para comunicarse. Claramente, el uso de tapabocas les impide esa forma de entendimiento. En la medida que se respeten todos los protocolos, también se limitan las posibilidades de comunicación", explicó.
También por la vía de los hechos, las propias personas sordas han comenzado a investigar sobre tapabocas accesibles y así han encontrado algunas soluciones caseras con materiales transparentes. En este sentido, las nuevas máscaras que se han comenzado a ver en comercios y oficinas que atienden al público son 'amigables' para esta comunidad. "Parece menor pero es una barrera en las posibilidades de comunicación para mucha gente", subrayó Nieves. Si bien en nuestro país desde el año 2001 se reconoce la lengua de señas como lengua oficial nacional para las personas sordas, los avances en términos culturales son considerados "lentos" y aún insuficientes.
En relación a la comunicación virtual, desde la Secretaría de Discapacidad del PIT-CNT se resolvió que todas las charlas y encuentros que se realizan a través de videoconferencias, cuenten con un intérprete de lengua de señas.
Articulación
Son muchos los casos que requieren soluciones prácticas y que surgen a veces de manera silenciosa. Desde la Secretaría de Discapacidad se tuvo conocimiento de una situación crítica que estaban atravesando un grupo de 12 personas sordas en el departamento de Rivera. Con el grupo de lengua de señas del SUNCA, más el aporte de la mesa permanente del Plenario departamental se pudo concretar la entrega de canastas a quienes las necesitaban. "Ahí logramos articular una respuesta entre todos, estudiantes de lengua de señas de Rivera, el SUNCA, los compañeros sordos organizados, el movimiento sindical todo, todos sumando, todos aportando para encontrar una solución. Pensemos que para la comunidad sorda no es sencillo llegar a las canastas, las líneas de teléfono están todas saturadas y sabemos que surgen otros inconvenientes administrativos que generan que los compañeros sordos no estén llegando al protocolo de comunicación telefónica para acceder a las canastas. Por eso es importante la sensibilidad y que se entienda que lo urgente es la solidaridad".
La LUC
En relación a la Ley de Urgente Consideración, desde la Secretaría de Discapacidad del PIT-CNT se tiene una mirada crítica sobre el abordaje de la discapacidad.
"En la LUC se menciona 15 veces la palabra discapacidad. Esa ya de por sí es una señal" sostuvo Nieves. Son seis los artículos en los que se habla de discapacidad pero hay tres que preocupan "tremendamente" y se considera son contradictorios con leyes anteriores. Para Nieves, la LUC viene "en clave de recorte" de derechos.
Uno de los cuestionamientos aparece con la definición del Programa Nacional de Discapacidad que tendrá al Mides como coordinador y fiscalizador de las políticas públicas en materia de discapacidad. "A nosotros esto nos llama poderosamente la atención porque es uno de los ministerios que desde que se produjo el cambio de gobierno no se sabe quién va a ser la autoridad responsable de la temática. Claramente nuestro país queda relegado en términos comparativos. Por ejemplo, en Costa Rica al segundo día de la llegada del coronavirus ya tenían 36 propuestas vinculadas con la temática de la discapacidad, y sin embargo en Uruguay son muy puntuales y no hay un hilo conductor vinculado con las medidas socio-sanitarias. Entonces nos llama la atención que se ponga al Mides como el referente de la coordinación". Hay otros aspectos que se cuestionan desde la Secretaría de Discapacidad vinculados a educación, salud y gestión, con fuerte incidencia de la participación privada a la hora de proveer servicios al Estado.
"Hay un aspecto que no podemos dejar de considerar y que acaba de suceder en plena pandemia: se le están sacando recursos al Sistema Nacional de Cuidados que es parte de la matriz de cuidados de las personas con discapacidad. Si se le quitan recursos para el Fondo Coronavirus es porque se considera que los recursos del Sistema Nacional de Cuidados no son importantes o tienen menor prioridad. Desde nuestra perspectiva, prometen mucho y en realidad van a recortar. Eso nos preocupa. Incluso cuando se habla que hay que cuidar que no se superpongan recursos y servicios nos da a entender que se considera que algo de lo poco que reciben las personas con discapacidad, está de más y por tanto se va a empezar a recortar".
Nieves dijo al Portal que no sería admisible que "se toma la discapacidad como imagen pero a nivel de recursos y servicios se la recorta a la mínima expresión", concluyó.