Incertidumbre, miedo, angustia, espanto. Apenas algunas claves para intentar comprender cierto comportamiento humano ante lo desconocido. Desde que se conoció el primer caso de coronavirus COVID-19 en Wuhan (China), a fines de 2019, los medios de comunicación han informado de la evolución de una enfermedad que ya ha causado más de ocho mil muertos en todo el mundo. ¿De qué forma han abordado el manejo de la información los grandes medios de comunicación en Uruguay? ¿Cuál es el rol de los periodistas en el tratamiento de la información sobre una enfermedad desconocida? ¿Las redes sociales contribuyen a difundir las medidas sanitarias recomendadas por la OMS y el MSP o son espacios donde circulan fake news y prevalece la insensatez, necedad y desinformación? ¿Los periodistas pueden orientar a la opinión pública hacia la reflexión y la cordura o también son parte de las tensiones y el nerviosismo que genera lo desconocido? Sobre estos y otros aspectos, quisimos conocer la opinión y análisis de algunos profesionales de los medios de comunicación del Uruguay y conversamos con Fabián Cardozo, presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), Alejandra Casablanca, directora de informativos de Radiodifusión Nacional del Uruguay (RNU), ex corresponsal en zonas de guerra y la periodista Iliana da Silva, exdirectora de informativos de TNU y actual integrante del equipo de Telemundo.
Roles
Para el presidente de APU, el rol de los periodistas siempre debe ser informar con responsabilidad. En situaciones cotidianas o en casos de pandemia e incluso, en un contexto de miedo a lo desconocido. "Tenemos que ir al frente de batalla para informar lo que está pasando" y remarcó que siempre debe colocarse como premisa el trabajo responsable. En este aspecto, el periodista Fabián Cardozo hizo hincapié en la campaña que la APU ha elaborado junto a las trabajadoras y los trabajadores de la salud. "Al igual que los compañeros trabajadores de la salud pero con un papel distinto, los trabajadores de la comunicación -salvo aquellos que por alguna razón de edad o situación médica puedan quedarse en sus casas- tenemos que ir al frente de batalla para estar ahí e informar qué es lo que está pasando. Por eso entendemos que tenemos que hacerlo con las garantías del caso, en términos de seguridad y cuidado de la salud. Por esa razón, hemos iniciado una serie de acciones que incluyen una declaración conjunta de los trabajadores nucleados en APU y en la Federación Uruguaya de Trabajadores de la Televisión y Afines (FUTTVA), para plantear las medidas necesarias de seguridad. No solo exigir, pedir y reclamar, sino proponer y ponerse a la orden para trabajar protocolos conjuntos. Eso lo hemos hecho desde el punto de vista práctico, del trabajo de campo. Por otro lado hemos planteado a otros compañeros de sindicatos de la salud, concretamente a los compañeros del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), a la Federación Uruguaya de la Salud (FUS) y a la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), una campaña conjunta de bien público, donde los trabajadores también seamos propositivos y ayudemos a difundir las medidas. Ahí lo que hicimos fue difundir las medidas que ha dispuesto la OMS y MSP porque entendemos que eso es lo que hay que difundir. E hicimos un agregado que tiene que ver con la responsabilidad a la hora de informar, de no difundir información falsa, este es un aporte que APU quiso incorporar. La responsabilidad es de cuidarse y cuidarnos, por eso hay que no dejar de informar, hacerlo con responsabilidad, hacerlo con responsabilidad civil en el sentido de hacerlo con los implementos de seguridad necesarios y aportar lo que se pueda para hacer campañas de bien público como las que hicimos".
Cardozo aseguró al Portal que si bien la campaña de bien público fue enviada a todos los medios de comunicación y a todos los canales, "los que respondieron afirmativamente fueron los medios públicos".
Para la periodista Alejandra Casablanca, el rol de los periodistas y los medios siempre es el de informar de la forma más completa posible y luego intentar transmitir "la mayor tranquilidad". En la actual coyuntura, desde los medios públicos se busca promover el concepto de "responsabilidad social" para que la ciudadanía "entienda cada uno de los riesgos". Casablanca dijo al Portal que el COVID-19 generó una situación inédita en el país pero que los profesionales de la información tuvieron tiempo de ir analizando lo que sucedía con el manejo informativo en otras partes del mundo. "Eso sirvió para mejorar la forma en que informamos y comunicamos".
Según la profesional, es imprescindible que los periodistas se formen y capaciten en lo que se conoce como "información de crisis".
En cuanto a los medios públicos, cree que tienen "el doble de responsabilidad, porque son los medios de todos los uruguayos y porque somos los medios que llegamos absolutamente a todo el país -al menos las radios- y eso puede generar opinión en gente tal vez se informa solamente por las redes sociales o por un par de titulares, elementos que no colaboran en nada".
Por su parte, la periodista Iliana da Silva dijo al Portal que la información de calidad es una de las herramientas fundamentales para evitar la pandemia y por tanto, "es un momento dónde los medios masivos juegan un rol fundamental" y los periodistas "tenemos una gran responsabilidad y debemos contribuir a la reflexión y la calma". Da Silva considera que los momentos de crisis como la actual, "dejan al descubierto realidades laborales precarias, miserias humanas, fragilidades de sistemas pero también gestos de grandeza y solidaridad".
Asimismo, prefirió correrse del lugar del foco de atención y recordó al escritor, ensayista y periodista argentino, Tomás Eloy Martínez, que sostenía que el periodismo no es un circo para exhibirse sino una herramienta para informar y hacer pensar.
Da Silva remarcó que "los periodistas no somos los héroes y heroínas, en este momento son los médicos, los trabajadores de la salud y los científicos".
Malditas benditas redes sociales
Los profesionales de la comunicación coincidieron en señalar que las redes sociales son una herramienta fundamental en estos tiempos, pero que pueden ser utilizadas de diversas formas.
Para el presidente de APU, los periodistas deben cuidar no replicar "cualquier cosa" y se debe ir a la fuente. En concordancia, Iliana da Silva sostuvo que las redes sociales "son una buena herramienta cuando se utilizan bien", siempre recomienda "seguir cuentas de personas, instituciones y medios confiables", no replicar la información "que no aporta o sobre la que tenemos dudas" y remarcó que "hay que pensar dos veces antes de hacer doble click". En tanto Casablanca destacó la utilidad de las redes como herramienta pero advirtió que "hay muchos Gurkas de la información en un vehículo de desinformación y fake news". Ella sostiene que se debe aprovechar este tipo de crisis para "afinar el ojo" e informarse con seriedad con aquellos medios que considera "serios". En tanto Cardozo reclamó "no replicar todo lo que está ahí, sin chequear el contenido". En este sentido, dijo que en este contexto crítico, "no puede ser que a una pandemia de salud le agreguemos una pandemia de desinformación", porque "son problemas gigantes y por tanto tenemos que ser muy responsables, no podemos generar más problemas donde ya los hay y ahí es muy importante el trabajo del comunicador; así entendemos que es nuestra responsabilidad como organización de trabajadores que es la Asociación de la Prensa Uruguaya, como lo hicimos en su momento con el tema del pacto ético contra la desinformación, colocando a la APU a la vanguardia, poniendo nuestro granito de arena para hacer una sociedad mejor".
Desvelos
En tiempos donde las generalizaciones etiquetan al barrer, casi siempre en modo desconfianza y descarte, los periodistas suelen caer bajo los disparos de la lógica temeraria: "son todos esto o aquello". Que "no tienen alma", "no les importa nada", "solo ponen el micrófono y esperan que se apaguen las luces", y que "son insensibles".
Alejandra Casablanca, "la negra", como cariñosa y respetuosamente se la conoce en el medio, fue, vio y contó tragedias. Caminó entre la desgracia de los más desgraciados, abandonados y olvidados por Dios y Alá. Estuvo en Irán, Haití, Jordania y el Líbano. En una de sus últimas coberturas, ingresó a Siria. Vio los ojos de la desesperanza final.
"Si elegiste este oficio, las tensiones y el nerviosismo hay que dejarlos a un lado. De eso se trata cuando uno va a cubrir una situación de conflicto o de tensión en cualquier área. Y puede darse porque se genera una represión en una movilización masiva o cuando te toca cubrir un conflicto bélico o se puede dar porque te toca cubrir esto que nos pasa ahora. Es un oficio que uno elige y lo primero que tenemos que hacer es orientar a la opinión pública hacia la cordura y la reflexión. La no orientación genera algunas situaciones como las que hemos visto en estos días, como por ejemplo, que la gente haya salido en masa a los supermercados y que se hayan agotado mercaderías como si estuviéramos en las fiestas navideñas, cuando en realidad acá no va a haber desabastecimiento. También puede generar un efecto contrario, que es que el personal de la salud, médicos, gente de las emergencias, enfermeras, nurses, se agoten porque vos estás dando información desde tu propio nerviosismo y se la trasladás a aquel que tal vez apenas le duele un poco la garganta o tiene alergia. Y además de todo esto, los periodistas como toda la población lo que tenemos que buscar es que este virus no siga propagándose, entonces, no cabe otra cosa que responsabilizarnos y machacar todo el tiempo informando las medidas de la autoridad sanitarias para esa prevención, que ya a esta altura, muchos de nosotros conocemos casi que de memoria".
Nosotros y la pandemia
Casablanca remarcó que una de sus mayores preocupaciones por estas horas refiere al tema sanitario y cómo evolucionará la curva en materia de casos. "Seguramente vamos a vivir -lamentable pero es así- los primeros casos de muerte de algunos pacientes, sobre todo de aquellos que se han contagiado y tienen ya problemas de base como la EPOC, pero sobre todo, mi mayor preocupación es pensar cómo vamos a informar eso, cuánto hemos aprendido de lo que vivieron otros países antes que nosotros a los que el COVID-19 llegó antes y cuál va a ser nuestra responsabilidad. Si vamos a seguir haciendo videos de cómo llega alguien a un aeropuerto o poniendo el micrófono a alguno generando lo que nosotros llamamos alarma pública, o si vamos a cumplir con lo que es nuestra responsabilidad, que es informar por supuesto todo, pero exigir respuestas más allá de que el gobierno informe a través de comunicados o declaraciones públicas en la Torre Ejecutiva. Ir a las conferencias de prensa donde se puede preguntar no solamente sobre el número de casos, sino para saber qué pasa con un montón de gente que está por fuera de ese número de casos. Por ejemplo ¿qué pasa con la gente en situación de calle? Otra de mis grandes preocupaciones tiene que ver con saber qué planes tendrá este gobierno, los privados y nosotros los trabajadores, frente a lo que será una crisis de empleo, de producción y de todo lo que ya estamos viendo en otros lugares. Es notorio que en el mundo, gobiernos de distinta orientación ideológica, política, están tomando decisiones muy concretas que van a ser necesarias también aquí. Habrá que ver lo que pasa. En Alemania por ejemplo, Angela Merkel, que desde que llegó como canciller hace ya una década basó todo su éxito en el equilibrio fiscal, está diciendo que hoy no importa el régimen fiscal ni ese equilibrio porque lo que importa en primer lugar es dar respuesta a la salud de la gente y en segundo lugar que no quiebre del sistema de trabajo y de empresas. Lo mismo ha dicho el presidente francés, Emmanuel Macron, que ha señalado que esto es prácticamente una trompada al estómago de un sistema que parece está perimido. Y que el Estado tiene que hacerse cargo de dar respuestas a la salud pública y también a la seguridad social. El gobierno español ha anunciado en las últimas horas una inyección de 220 mil millones de euros, de los cuales cerca de 170 mil los pondrán las cuentas del Estado; estamos hablando del 20% del PBI del presupuesto español para dar respuesta a todo, desde el monotributista hasta la pequeña empresa, los exportadores hasta los niños que son pobres, porque la pobreza también existe en esos países del primer mundo y también tiene cara de niño. El gobierno español ha hablado de acuerdos con los trabajadores, los empresarios, con todos, hasta dijo que no va a permitir que ante esta crisis vengan capitales especuladores financieros a comprar empresas que son claves para España. Por eso insisto, me preocupa saber qué va a pasar con los trabajadores en nuestro país, qué planes hay. Pero además de todas estas cosas, me sigue preocupando que estemos informando bien".