Este Primero de Mayo conmemoramos un nuevo Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores, en el que el movimiento sindical uruguayo rinde homenaje a la gesta que desembocó en la prisión y el ajusticiamiento arbitrario de los mártires de Chicago, expresión de la lucha del movimiento sindical por la reducción de la jornada de trabajo. La consigna era ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de ocio. ¡Honor y Gloria a los Mártires de Chicago y a la lucha internacional de los trabajadores!
Esta jornada de movilización que las trabajadoras y los trabajadores organizados de todo el mundo realizamos cada año, refleja que desde el propio nacimiento del capitalismo, la contracara a la explotación ha sido la lucha de los trabajadores.
Pero este año además rendimos homenaje a los 130 años de la conmemoración de esta particular fecha en nuestro país, que desde el año 1890 respondió al llamado de la Internacional y ese mismo año se desarrolló en nuestro país la manifestación del Primero de Mayo como día de huelga universal de los trabajadores.
En esta tradición de permanencia del Primero de Mayo como día de lucha va también nuestro homenaje a la riquísima historia del movimiento obrero nacional y todas sus peripecias, que ni siquiera la dictadura fascista logró que en ese Uruguay de oscuridad y recorte de libertades se dejara de conmemorar este día.
Desde aquel momento, muchos cambios se desarrollaron en todo el mundo, mucho ha cambiado la tecnología y mucho ha cambiado el trabajo, pero se mantiene un mundo muy desigual, con millones de desocupados, hambre, elevada mortalidad infantil y se mantienen los padecimientos por enfermedades curables.
Al mismo tiempo que se desarrollan las tecnologías que podrían generar las condiciones para la satisfacción plena de las necesidades humanas, se mantiene un mundo absolutamente injusto y desigual. Y esto es producto de las características de un régimen basado en la explotación del trabajo humano.
Por eso es que existen los sindicatos, que son la unión libre y voluntaria de los trabajadores para la defensa de sus intereses de clase y sus derechos, para enfrentar esas injusticias y esta explotación .
En primer lugar, los sindicatos existen para la defensa de los intereses inmediatos como el acceso al trabajo, a la salud, a la educación, a una jornada laboral adecuada, al salario, a la formación profesional.
En segundo lugar, para impulsar una estrategia de desarrollo integral, que no vaya solamente en beneficio de los menos, sino que tenga como objetivo a las grandes mayorías nacionales y populares.
Y en tercer lugar, los intereses históricos de la clase, porque si el trabajo es cada vez más social, un día también los frutos del trabajo deberán ser disfrutados por toda la sociedad.
Hoy algunos intentan desprestigiar al movimiento sindical y atacar esta unidad colectiva de los trabajadores para la defensa del interés colectivo, tratan de separar al movimiento sindical del pueblo, de estigmatizar a sus dirigentes y sus formas de organización.
Hay que decirlo bien claro, en realidad este intento de aislar al movimiento sindical es para desfavorecer a las grandes mayorías de la sociedad y -en cambio- favorecer a una ínfima minoría.
Sindicatos y movimiento sindical son trabajo y salario, son negociación colectiva, salario vacacional, seguridad social, avances sociales y laborales; pero también son igualdad y justicia, por eso defendemos al movimiento obrero.
La actual situación de pandemia forma parte de la configuración actual del planeta, cada vez más mundializado en su economía, en sus ideas políticas, en sus valores culturales y también desde un punto de vista sanitario.
El PIT-CNT ha actuado con un muy estricto compromiso de solidaridad y de responsabilidad, jerarquizando la labor de las trabajadoras y trabajadores de la salud, exigiendo su cuidado, promoviendo protocolos de buen manejo laboral de esta pandemia en el mundo del trabajo.
Es tiempo de cuidarse, es tiempo de defender la salud pública y también es tiempo de reflexión, de responsabilidad, de solidaridad en el cuidado ante la pandemia, que hasta se refleja en la propia organización de este Primero de Mayo en el que la plaza es la casa de cada una de nosotras y nosotros.
Pero esta crisis sanitaria es también crisis económica y crisis social.
Como respuesta a esta situación, levantamos la plataforma de la Intersocial, que consideramos de imprescindible aplicación mientras dure la pandemia:
- Creación de una renta transitoria de emergencia que asegure que todas las uruguayas y uruguayos cuenten con un ingreso mínimo que les permita acceder a bienes y servicios básicos mientras dure esta situación.
- Implementar medidas de protección a las pequeñas y medianas empresas que garanticen los puestos de trabajo. Las medidas que instrumente el gobierno deben tener como contrapartida el mantenimiento del empleo.
- Reclamar a las empresas que en estas circunstancias de crisis no tomen medidas unilaterales al margen de la negociación colectiva. Prohibir los descuentos salariales o adelanto de vacaciones para los trabajadores y las trabajadoras que -por integrar grupos de riesgo- han accedido a una licencia médica en el marco de la emergencia.
- Flexibilizar y diferir el pago de tarifas públicas, tributos, corte de servicios, alquileres y desalojos. Implementar políticas focalizadas de rebajas de las tarifas públicas para quienes menos tienen. Congelar alquileres y cuotas de créditos hipotecarios por seis meses. Exhortar al Banco Central a que instruya a las instituciones financieras privadas para poder realizar lo mismo en el caso de las tarjetas de crédito y prestamos sociales.
- Aplicar un control de precios de la canasta sanitaria y de insumos, alimentos básicos y garrafas de gas. Es necesario que el Estado fije precios de referencia y controle los mismos.
- Controlar rigurosamente la especulación y lucro indebido de quienes quieren beneficiarse con ganancias extraordinarias en esta situación dramática.
- Proteger con todos los insumos necesarios a los trabajadores y trabajadoras de la salud y a la totalidad de trabajadoras y trabajadores públicos y privados que están al servicio de nuestro pueblo enfrentando a esta crisis en la primera línea.
- Destinar una partida presupuestaria extraordinaria para que todos los centros educativos cuenten con las medidas necesarias de higiene y seguridad sanitaria para estudiantes, funcionarios y docentes en el retorno a clases.
- Dotar de elementos de higiene y seguridad a todo el transporte público, además de poner en circulación unidades suficientes para que no viajen con personas paradas, ni con todos los asientos ocupados.
- No implementar los anuncios de reducción del gasto público en el momento en que más recursos se requieren para atender la emergencia.
- Garantizar acceso a la salud para todas las personas enfocada en pacientes crónicos, con enfermedades preexistentes, brindando la atención necesaria en los barrios y zonas periféricas de todo el país.
- Aplicar una batería de medidas que permitan combatir la violencia de género en el contexto de actual aislamiento social y autoconfinamiento.
Sin embargo, esta plataforma de la Intersocial que refleja el concepto artiguista de lograr que los más infelices sean los más privilegiados no es lo que está predominando.
Algunos representantes patronales están reivindicando libertad de despedir y rebajar salarios.
El Poder Ejecutivo -en momentos donde no se puede desarrollar una normal discusión democrática- presenta una Ley de Urgente Consideración que consideramos negativa por la forma en que se presenta, por ser una ley ómnibus que se impone en un formato de urgente consideración, además de su propio contenido.
Esta Ley de Urgente Consideración pasa por encima de decisiones populares, como por ejemplo, la de no privatizar empresas públicas como Ancap y Antel.
Si queremos evitar que las políticas públicas solamente terminen amparando a los “malla oro”, se hace necesario impulsar un gran movimiento social que defienda los intereses de las grandes mayorías.
El movimiento sindical -junto con los más amplios sectores de la sociedad organizada- ubica un mensaje de amplitud, de involucramiento de las grandes mayorías nacionales y populares para construir un futuro de trabajo de calidad, un futuro de derechos, un futuro de crecimiento, un futuro de innovación que permita diversificar la matriz productiva de modo de sostener la mejora de la calidad de vida del pueblo, un futuro de desarrollo integral para los más y un futuro de democracia profunda e igualdad.
¡Viva el Primero de Mayo!
¡Unidad, solidaridad y lucha!
¡Lo urgente es la solidaridad!