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Andrea Tuana: "Está instalada la cultura de la violación"

La directora de la ONG El Paso y activista en derechos humanos, Andrea Tuana, dijo al Portal del PIT-CNT que en nuestra sociedad "hay instalada una cultura de la violación" y que la violación grupal que se conoció recientemente "no es un hecho aislado". La magister en políticas públicas de igualdad, sostuvo que es imprescindible dar un mensaje "fuerte y claro" desde todos los ámbitos de la sociedad para frenar el machismo y la violencia sexual.

"Lamentablemente este es un hecho más de violencia sexual de los que suceden habitualmente contra las mujeres". En este sentido, Tuana recordó que hubo otros casos de violaciones grupales que llegaron a la Justicia y alcanzaron notoriedad mediática pero que también existen muchos otros que no llegan a ser conocidos a nivel mediático pero que son abordados por quienes trabajan con las víctimas. "Este no es un caso aislado ni es producto de unos 'enfermos' que andaban por ahí, no es así, son prácticas que están fuertemente instaladas en la sociedad uruguaya". Precisamente, la magister en políticas públicas igualdad dijo que "hay instalada una cultura de la violación" y es fácil comprobarlo cuando se leen los comentarios de estas noticias en los portales de los medios de comunicación. "Ahí se puede percibir con claridad que la cultura de la violación está instalada porque las primeras reacciones casi siempre cuestionan a la víctima, ponen en duda su palabra y cuestionan severamente que haya estado en determinado lugar". Según la experta, "hay una condena social" de una parte de la sociedad, particularmente hombres. En la misma dirección, apuntó a quienes sostienen que "hay que enseñarle a nuestras hijas que no pueden usar minifalda" porque -según esa visión- "estarían provocando y esa mirada es tremenda. Ya es horrible que la tengas en tu fuero íntimo pero mucho más grave y pasa a ser una afrenta a los derechos humanos si lo hacés desde un medio de comunicación", interpeló.

Para Tuana también se fomenta la cultura de la violación cuando se "minimiza" un hecho de violencia sexual o se colocan en territorio de sospecha y duda. En este sentido, mencionó la Operación Océano como un caso emblemático de explotación sexual de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) en el que también muchos colocaron la "sospecha" en las víctimas y no en los explotadores. "Se dijo que eran ventajeras que podrían destruir la reputación de hombres valiosos de la sociedad que tienen el derecho de pagar por sexo. Hay que tener memoria y recordar que esas cosas se dijeron y son elocuentes de la cultura de la violación que existe en nuestra sociedad", remarcó.

Datos y contexto

Tuana insiste en señalar que el análisis de la violencia sexual hacia NNA y mujeres en general, se debe considerar en un contexto más amplio y no observarlo como "casos o hechos aislados". Si se toman en cuenta algunos estudios realizados en nuestro país y también a nivel internacional, se visibiliza que aproximadamente el 80% de las agresiones sexuales son perpetradas por personas cercanas a las víctimas y más particularmente del entorno familiar. "Los datos del SIPIAV confirman que los principales abusadores de NNA son varones  y son parte del entorno familiar o conocido más cercano".

Tuana explicó al Portal de la central sindical que la violación reciente, perpetrada por desconocidos a la víctima, no se trata de los casos más frecuentes pero se deben considerar en el marco de acosos callejeros históricos, que antes se denominaban 'piropos' pero que actualmente son visibilizados como acoso hacia las mujeres, niñas o adolescentes. "Esas prácticas son extendidas en el tiempo y que una salida en un boliche termine con una violación grupal no es la práctica más habitual pero sucede, existe y ha existido. Por eso hay que verlo como parte de un mismo fenómeno de violencia sexual que va desde el acoso callejero, la violencia sexual en la pareja, el pagar por sexo a una adolescente o estas violaciones grupales, entre otras, son todas prácticas que tienen la misma raíz y que se sostiene por la cultura machista y patriarcal del sometimiento".

Para la directora de El Paso, también se percibe "cierto cambio" en la forma en la que reacciona una parte de la sociedad ante la violencia sexual. "Las mujeres estamos más alerta" y la sociedad comienza a reaccionar distinto. En este sentido, recordó que cuando se produjeron otros episodios similares de violaciones grupales, "existió una condena espantosa de la sociedad hacia las víctimas" y en este caso "eso cambió".

Tuana señaló que hay una respuesta distinta en las redes sociales y en la prensa que se ha expresado en un repudio masivo a los violadores, aunque persiste de manera más solapada "un núcleo más duro de defensa a ultranza del poder machista, retrógrado y violento".  

Vivir o sobrevivir

Consultada sobre los daños y secuelas que padecen las víctimas de violencia sexual, Tuana aseguró que el proceso de recuperación nunca será sencillo. "Es muy difícil, el momento es durísimo para las víctimas, hay mucha angustia, los efectos de haber vivido una experiencia traumática de este tipo son terribles y muchas veces se presentan a medida que transcurre el paso del tiempo. Al menos, podemos destacar que cada vez tenemos más conocimiento y herramientas para abordar las situaciones y trabajar con las víctimas. Hay más equipos especializados que saben detectar los hechos; en este caso fue muy importante la intervención del equipo médico que atendió a la víctima y pudo hacer la valoración de que se trató de una violación. Ese apoyo y reconocimiento es muy importante para las víctimas. Luego viene el proceso judicial que no es amigable, que es hostil para las mujeres y lamentablemente en muchas ocasiones conllevan impunidad para los agresores. Hoy confiamos en que se llegue a hacer justicia en este caso reciente. En cuanto a lo que viven las víctimas, la recuperación es posible, pueden salir adelante, no es sencillo, cuesta, lleva tiempo de sufrimiento, pero hay algo que alivia y es cuando hay una mirada social que condena la agresión y a los agresores, y no como sucedió en otros casos en los que se culpabilizó a las víctimas. Es fundamental que las víctimas sientan y perciban que hay una sociedad que las apoya y acompaña, aunque no sepamos sus nombres. Creo que eso supone algo de alivio. Si en cambio dejamos a las víctimas de violencia sexual solas y estigmatizadas, como sociedad las podemos estar llevando a lo peor".