El 19 de agosto, en el marco del día de la trabajadora doméstica, se realizó un taller donde se presentó el informe “Empleo y condiciones de trabajo en el servicio doméstico”.
El informe presentado busca abordar, en primer término, una aproximación conceptual al Trabajo Doméstico Remunerado, sus particularidades en el marco de las relaciones económicas y laborales, su historicidad en la región y nuestro país. En segundo término, busca sistematizar y generar un acercamiento a la evolución normativa e institucional de su abordaje por parte de las políticas públicas. Finalmente, en tercer lugar, presenta datos respecto a dimensiones estadísticas que caracterizan al servicio doméstico, condiciones socio demográficas de trabajadoras domésticas y hogares empleadores.
Texto completo
Breve conceptualización
El trabajo doméstico remunerado esta marcado por la interrelación de múltiples desigualdades:
Trabajo precario: división social del trabajo
Desigualdad de género: división sexual del trabajo
Tensión entre la desigual valoración económica del trabajo considerado productivo y reproductivo
Un enfoque heterodoxo necesario: economía del cuidado
Referencias regionales y nacionales
- En 2018 existían 130 millones de trabajadores informales en A.L. De los cuáles, 54.3% eran mujeres.
- Pata el T.D.R. la informalidad alcanzaba el 79%.
- El T.D.R. representaba, a su vez, el 6.8% de los ocupados y el 15.3% de las mujeres ocupadas.
- Del total de quienes realizaban T.D.R. el 95% eran mujeres.
- Procesos de fuerte expansión regional desde los 90´s.
- En UY. crecimiento original del sector se asoció con procesos de desruralización de mediados del S.XX.
- En 1963 el TDR implicaba al 6.7% de la población ocupada total de nuestro país.
- Para los 80´s ya alcanzaba al 25% de las mujeres ocupadas en Montevideo y 47% en Maldonado.
- Desde 1990 ronda el 15% de ocupación en mujeres, promediando 15% entre 1998 y 2020, siendo la categoría ocupacional más común entre ellas.
- En términos históricos se caracterizó por alta informalidad, bajos ingreso, ausencia de regulación específica y efectiva de condiciones contractuales, de trabajo, etc. Así como dificultades para la generación de sujetos colectivos y trascender en la negociación las limitaciones impuestas por la fragmentación y la cercanía patronal.
Marco normativo internacional
El sector ha estado en términos históricos al margen de la normativa laboral general.
- Principales hitos:
1999 OIT: impulso a la generación de programas centrados en la promoción del trabajo decente. - 2010 OIT: primera incorporación de la temática al O.D.D. de la conferencia, “El trabajo decente para los trabajadores domésticos”. Se posterga consideración de resolución.
- 2011 OIT: Convenio nº 189 y Resolución 201.
Convenio nº 189
- Reconocimiento a la contribución del TDR a la economía.
- Reconocimiento al carácter infravalorado e invisible del TDR y el impacto desigual que esto tiene en mujeres, niñas, migrantes y de comunidades desfavorecidas.
- Definición genérica de trabajo doméstico y de trabajador doméstico.
- Establece que los miembros que subscriban el convenio deberán desarrollar acciones, por medio de iniciativas legislativas, convenios colectivos u otras acciones acordes con las prácticas locales para:
- Promover protección efectiva de los DDHH de trabajadores domésticos
- Eliminar toda forma de trabajo forzoso, obligatorio o infantil en el sector
- Eliminar discriminación en materia de empleo y ocupación
- Protección contra el abuso, acoso y violencia
- Condiciones de trabajo decentes y derecho a la privacidad
- Libertad para definir condiciones de trabajadores residentes en el hogar de trabajo, en conjunto con el empleador
- Acceso a información respecto a condiciones de trabajo, preferiblemente mediante contrato
- Protección del trabajo migrante
- Fijación de remuneraciones mínimas, horas extra y a la orden
- Acceso a la seguridad social, derecho a licencias especiales, difusión, fiscalización de normativa y recurso a tribunales laborales
Marco normativo nacional
En 2012, Uruguay ratifica ambos documentos, sin embargo la generación de marco normativo específico precede estos hitos, lo que llevó al país a ser tomado como ejemplo y modelo en la 100ª Conferencia de OIT.
- Principales hitos:
2005: discurso 1º de marzo y decreto 105/005 - 2006: ley nº 18.065 “Trabajo doméstico. Normas para su regulación”
- 2007: programa de Trabajo Decente para Uruguay
- 2008: decreto 326/008 (julio) y concreción de primera reunión de consejo de salarios en el sector (agosto)
Plataforma base SUTD 2008: una hoja de ruta para el sector
- 19 de agosto como el “Día de las trabajadoras domésticas”, no laborable y con goce de sueldo
- Que reclamos por incumplimiento de la ley 18.065 o por incumplimiento de aumentos no impliquen motivo para el cese de la relación laboral
- Licencias extraordinarias, por matrimonio, fallecimiento de familiar directo, estudio y/o adopción. Así como medio horario por amamantamiento
- Reconocimiento de antigüedad con 1% de aumento salarial cada 2 años
- Provisión de vestimenta y útiles laborales anuales
- Condiciones laborales dignas, ambiente laboral libre de acoso moral o sexual, respeto a la intimidad, integridad física y condiciones higiénicas adecuadas
- Descripción de tareas y definición de categorias
- Acceso a fueros y libertad sindical
- Equiparación de salario base en hogares para trabajadores a igual tarea
- Reconocimiento de despido parcial, tras reducción horaria por voluntad del empleador
- Reconocimiento a la remuneración de todo tiempo de trabajo realizado por convocatoria de su empleador
- Igualdad de oportunidades y no discriminación.
- Negociación de buena fe y derecho a la información
Plataforma base SUTD: hoja de ruta para el sector
- 2008 - 1er convenio colectivo:
Incremento nominal a partir del 1 de noviembre, de 20% para los salarios más bajos y de 10% y 5% para las franjas de ingreso más altas.
Pago por concepto de retroactividad de dicho incremento al 1 de julio.
Prima por antigüedad en un 0,5% anual sobre el salario de la trabajadora, con tope del 5%.
Consagración del día de las trabajadoras domésticas, el 19 de agosto
de cada año, como feriado pago no laborable.
No consideración de reclamos por incumplimiento patronal como causal de despido; provisión de útiles y ropa de trabajo adecuada por parte del empleador sin costo para el trabajador; compensación o indemnización por reducción horaria y el reconocimiento de horas extras.
Conformación de comisión de trabajo (categorías, licencia sindical y contratos de trabajo). - 2010 y 2013 – 2º y 3er convenio colectivo:
Destacan avances en derechos salariales y extra salariales. En el primer caso se incorporan ajustes salariales relevantes, que oscilaron entre el 37,6% y el 13,7% nominal, privilegiando los incrementos de los niveles salariales más bajos. También incorporó el reconocimiento al pago de compensación por nocturnidad y la obligatoriedad del pago del salario o jornal íntegro, toda vez que la trabajadora no fuera convocada a trabajar en los días acordados.
En el segundo caso, se incorporó el pago de una prima por presentismo, equivalente a un 25% del aguinaldo a pagarse en junio y diciembre, para las trabajadoras que en cada uno de los semestres tengan asistencia perfecta. Así como se reafirmó la vigencia del derecho a licencia con goce de sueldo para la realización de estudios de cáncer genito mamario, tal como establece la ley nº 17.242. - 2016 – 4º convenio colectivo:
Además de ajustes salariales y correctivos destaca el acuerdo para el pago de un salario vacacional complementario de 15% y descanso complementario para amamantar. También destaca el trabajo para la definición de derechos y obligaciones recíprocos en el marco de las relaciones contractuales de trabajo, la posibilidad de solicitar recíprocamente referencias y la creación de un Fondo Social voluntario de administración bipartita para el fomento del desarrollo de las organizaciones incluidas en la negociación colectiva - En las últimas rondas de negociación colectiva, fue cada vez más difícil lograr ajustes de salario relevantes en términos reales o incorporar beneficios y derechos laborales adicionales a los que ya estipula la ley. El último acuerdo de Consejos de Salarios se adoptó a mediados de 2022 y en el mismo se destaca la incorporación del derecho de las trabajadoras a percibir la totalidad de los días en los que éstas se encuentren certificadas por enfermedad, siempre y cuando los mismos tengan una duración superior a los 7 días y hayan seguido los procedimientos vigentes para percibir el subsidio por enfermedad.
10 años de negociación colectiva, conquistas y pendientes
Del proceso de negociación llevado adelante por más de 10 años en el marco del Consejo de Salarios del grupo 21 se destacan avances importantes tanto en el plano salarial como de beneficios asociados al salario o con contrapartida en materia de ingresos. Asimismo, se alcanzaron en este ámbito acuerdos relevantes en cuanto a derechos laborales para las trabajadoras del sector, reafirmando muchas veces en los acuerdos, derechos adquiridos legalmente pero deficitarios en su cumplimiento.
Destaca sin embargo la imposibilidad de avanzar con rapidez y resultados en lo relativo a la descripción de tareas y definición de categorías, así como dificultades para garantizar el goce de libertad sindical, dos reivindicaciones planteadas de manera continua por el SUTD desde el inicio del funcionamiento de su Consejo de Salarios.
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Conclusiones
El análisis de sector doméstico en nuestro país confirma que, tanto en términos históricos como actuales, se trata de un sector en el que se condensan desigualdades de clase y género que afectan a una porción de la fuerza laboral donde se presentan múltiples vulneraciones.
Si bien Uruguay ha sido pionero en su regulación, con avances sustanciales en varias dimensiones, las restricciones en torno a la consagración de derechos laborales y mejoras de las condiciones de vida, así como las diferencias que presenta el sector y sus trabajadoras con respecto a otros sectores de actividad muestra las insuficiencias del camino transitado.
Se reafirma la importancia del TDR para la economía nacional y el empleo, no solo en términos de ocupación en general que lo ubican con un promedio de 6,6% entre 2006 y 2020. Sino fundamentalmente en la inserción de mujeres en el mundo del trabajo. El promedio de ocupación en el sector es de 15% entre 1998 y 2020. Siendo entre el 2019 y el 2020, el entorno del 11% de la cantidad de mujeres ocupadas trabajadoras domésticas.
Resalta la importancia del TDR en la configuración de las dinámicas familiares de un porcentaje interesante de los hogares uruguayos. En 2019 contrataban trabajo doméstico cerca del 9% de ellos. La mitad de los hogares contratantes están compuestos por al menos un adulto mayor y un tercio de ellos tienen al menos un menor de 14 años. En un porcentaje cercano al 20% se trata de hogares donde no hay varones presentes, jerarquizando el rol que tiene el trabajo doméstico para la articulación de la vida laboral, familiar y social entre las mujeres de los hogares contratantes. Lo hogares contratantes se concentran mayormente en Montevideo entre los estratos medio-alto y alto.
Cerca de dos tercios de las trabajadoras domésticas se concentran en tareas domésticas en general, excluyendo cuidados, aunque se observa un proceso ascendente del cuidado de niños y otros cuidados en general. Tendencia matizada en los últimos años por el estallido de la pandemia, posiblemente por la mayor presencia de personas en los hogares particulares.
2019 fue el año record de registro de puestos de trabajo a la seguridad social, mostrando un crecimiento de 78% desde el año 2006. Sin embargo en 2020 se presenta, por primera vez desde 1994, un quiebre en la tendencia con una disminución de los puestos de trabajo registrados cercana al 1%. La tendencia preocupa por tratarse de un sector en donde prevalecían más de un 40% de no aportes a la seguridad social, según la ECH del año 2019, y un 3,7% de aportes incompletos. Esa composición del empleo en el sector respecto a la formalidad llevó a que en 2020, aun habiendo una disminución de cotizantes, mejore el registro a la seguridad social. En consonancia con el proceso general, en donde la mayor pérdida de empleos en contexto de crisis sanitaria se vivió en el sector informal.
El acceso a otros derechos consagrados en la normativa y convenios colectivos es también fuertemente deficitario. Casi el 52% no accede al reconocimiento de horas extras y el acceso a licencia por enfermedad o vacacional se ubica en el entorno del 60% de las trabajadoras.
A nivel salarial, a pesar de registrar un proceso constante de ascenso del salario mínimo doméstico desde el 2006, se registra la convivencia de bajo acceso a horas de trabajo, consecuente baja remuneración por trabajo (en donde la mayoría de las trabajadoras no alcanzan la remuneración mínima prevista), altos niveles de sub empleo y amplio porcentaje de búsqueda de empleo complementario por razones de insuficiencia salarial.
Las principales características de la fuerza laboral muestran una población feminizada en un 98%, con importante presencia de trabajadoras de edad avanzada y bajo nivel de escolarización. Elementos que se conjugan con el entorno de un 7% más de trabajadoras con ascendencia étnica afro o indígena que el resto de los ocupados, reforzando desde la inserción en el mercado de trabajo desigualdades pre existentes.
En contraste con los hogares contratantes, las trabajadoras domésticas se concentran en los estratos medio-bajo y bajo de Montevideo. Al tiempo que registraban en el año 2019 una incidencia de la pobreza 5 pp. más que en el resto de asalariados privados y presencia de hogares en asentamientos del doble en términos porcentuales.
Contrastan con los hogares contratantes en términos de su composición, la presencia de niños supera el 40% de los casos y en aproximadamente el 25% supera a dos niños por hogar. También para el caso de los hogares de las trabajadoras, en un 14% se registra ausencia de varones, aunque en este caso la contratación de trabajo doméstico no tiene igual peso, resolviéndose el equilibrio de la vida social, familiar y laboral de las mujeres a la interna de los propios hogares.
Por último, si bien la emergencia del marco regulatorio y la consagración de la negociación colectiva en el sector implicó
importantes avances, prevalecen aún -aunque con pesos relativos mas matizados- las principales características de precariedad que han sido la tónica del sector históricamente. Al tiempo que la negociación, luego de su primer impulso, se ha ido estancando progresivamente en los aspectos formales de fijación de laudos y aumentos mínimos, quedando pendientes y sin atender necesidades relevantes del sector. Como ser la descripción de tareas, definición de categorías, herramientas para el ejercicio de la libertad sindical y nuevos impulsos a campañas específicas de formalización del empleo en el sector y vigencia de los derechos ya consagrados en términos formales.