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Todos los partidos destacaron la importancia de la organización de los trabajadores
Junta Departamental de Montevideo homenajeó a la CNT y destacó su legado de unidad y solidaridad
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Homenaje 60 años

La Junta Departamental de Montevideo rindió homenaje a la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), al cumplirse 60 años de su proceso fundacional y creación. Ediles de todos los partidos políticos destacaron la importancia de la organización sindical en la defensa de los derechos de los trabajadores, la lucha por la igualdad y la construcción de una sociedad más justa. La unidad, la solidaridad y la defensa de la democracia fueron algunos de los valores reivindicados durante la sesión, en la que también se reconoció a dirigentes históricos fundadores de la CNT y se hizo entrega de una placa alusiva al presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala.

La Junta Departamental de Montevideo realizó este miércoles 28 de octubre un homenaje al PIT-CNT, en el marco de la conmemoración de los 60 años del proceso fundacional y la creación de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT). Ediles de todos los partidos y sectores políticos reivindicaron la importancia de la organización de los trabajadores en la lucha por la igualdad y la conquista de derechos, y destacaron la unidad como un pilar fundamental del movimiento sindical.

En las barras del deliberativo departamental estuvieron presentes representantes sindicales y público en general. El homenaje incluyó un reconocimiento a los trabajadores que integraron las generaciones fundadoras de la CNT y la entrega de una plaqueta conmemorativa. Participaron el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, y dirigentes históricos que formaron parte de la fundación de la central sindical.

La creación de la CNT constituyó un hito fundamental en la historia del movimiento sindical uruguayo, al concretar la unidad orgánica de trabajadores de distintos sectores y ramas de actividad en una organización nacional. Este proceso fortaleció la capacidad de organización y acción colectiva de los trabajadores y consolidó una tradición de unidad y solidaridad que forma parte de la historia social y política del Uruguay, expresó la Junta Departamental.

La presidenta de la Junta Departamental de Montevideo, Sofía Espillar, manifestó que los 60 años de la creación de la CNT representan una fecha de enorme significado para la historia del Uruguay y del campo popular. “Marcó un antes y un después en la historia del Uruguay, del movimiento sindical y en la historia de América Latina y la región”, afirmó.

En ese marco, reconoció el valor de “la unidad, solidaridad, internacionalismo, organización colectiva de la clase trabajadora y, principalmente, de la resistencia y defensa de la democracia”.

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Homenaje 60 años

Espillar subrayó que la unidad de la CNT no se construyó por sí sola, sino que fue forjada por hombres y mujeres de la clase trabajadora a través de un largo proceso de lucha. Ese recorrido fue clave para enfrentar uno de los períodos más oscuros de la historia reciente del Uruguay, en un contexto en el que casi toda América Latina atravesó dictaduras. Sin embargo, destacó, en Uruguay se desarrolló una Huelga General de quince días, heroica y pacífica, organizada por la CNT, en la que “los trabajadores sostuvieron la movilización para enfrentar a la dictadura”.

“Se trató de una acción organizada que costó muertos, compañeros desaparecidos, presos, torturados en manos de la dictadura, en manos del fascismo. Pero la historia de la CNT es resistencia, lucha, defensa de la democracia, organización de la clase trabajadora y también es historia de conquistas de los derechos de los trabajadores y trabajadoras por mejoras en las condiciones laborales y, por ende, de las condiciones de vida”, expresó.

También señaló que esa historia expresa la convicción de que ninguna transformación profunda se construye en soledad. “La central nos enseña que en la diversidad, y en su propia diversidad, el foco siempre es avanzar en las transformaciones más profundas”, sostuvo.

Agregó que esa enseñanza de la CNT, que marcó la historia del país, mantiene plena vigencia en un contexto en el que los procesos colectivos son cuestionados y se intenta ir contra ellos. Añadió que recordar la historia de la central sindical implica también asumir una responsabilidad con el presente y el futuro, “seguir construyendo un Uruguay más democrático, con justicia social, trabajo digno y derechos para todos y todas, en el que la vida de los trabajadores ocupe un lugar central”.

“Homenajeamos su rica historia, su lucha, compromiso y entrega al pueblo uruguayo. Reivindicamos más que nunca, en el contexto regional y mundial, el valor de la unidad como herramienta fundamental para avanzar y transformar la realidad”, afirmó.

La edila del Frente Amplio Fátima Vázquez señaló que la recuperación de las fuerzas populares y democráticas de la región abre una oportunidad para defender derechos, fortalecer la integración y enfrentar los discursos de odio y las salidas autoritarias. Sostuvo que “las transformaciones duraderas necesitan pueblos organizados, sindicatos con capacidad de movilización y fuerzas políticas comprometidas con las mayorías”. En ese sentido, afirmó que la historia de la CNT enseña precisamente eso.

Asimismo, el edil del Frente Amplio Yonathan Rey recordó un episodio doloroso ocurrido cuando se incendió un merendero en un asentamiento. En aquella oportunidad, relató, “fueron los trabajadores organizados quienes colaboraron para reconstruirlo y se hicieron cargo de garantizar la alimentación”.

El edil Guillermo Kruse, de la Coalición Republicana (Lista 815, Partido Nacional), señaló que “los gremios defienden tanto a los trabajadores sindicalizados como a aquellos que no lo están o tienen miedo de afiliarse porque se encuentran en período de prueba”. Felicitó la actividad sindical en Uruguay y expresó su deseo de que los sindicatos puedan seguir siendo “el escudo de los trabajadores”.

Por su parte, Federico Padriña, de la Coalición Republicana (Lista 25, Partido Colorado), destacó que homenajear al PIT-CNT y a la CNT también significa reconocer una parte fundamental de la historia social y democrática del Uruguay.

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Homenaje 60 años

En ese marco, recordó una anécdota vinculada a José Batlle y Ordóñez, quien, durante una huelga, habría manifestado que los trabajadores nunca encontrarían en él a un enemigo. Padriña remarcó que esa expresión representa un principio que trasciende las diferencias ideológicas, el de “entender que los trabajadores no son adversarios, sino una parte fundamental de la sociedad, y que sus legítimas aspiraciones merecen ser escuchadas y atendidas”.

También hicieron uso de la palabra los ediles y edilas Juana Silva, Néstor Delgado, Pedro Pastorini, Ricardo González, Gimena Urta, Gonzalo Zuvela y Diego Revetria, del Frente Amplio, así como y Fabián Ojeda, del Partido Nacional (Lista 404, Aire Fresco).

Tras las intervenciones de los ediles, la presidenta de la Junta Departamental hizo entrega de reconocimientos a los históricos dirigentes fundadores de la CNT: Sixto Amaro, Víctor Brindisi, Carlos Curbelo, Daniel Baldassari, Graciela López y Moriana Hernández, quienes también hicieron uso de la palabra.

Al cierre de la sesión, se entregó una placa conmemorativa al presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala. La inscripción expresa: “La Junta Departamental de Montevideo conmemora los 60 años de la creación de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT). Al movimiento sindical uruguayo por su historia de unidad, organización y resistencia, el PIT-CNT seguirá construyendo futuro desde los cimientos. 1966-2026”.

Unidad de unidades 

Abdala agradeció a la Junta Departamental y a cada uno de los ediles que habían intervenido durante la sesión. Destacó especialmente que representantes de distintas orientaciones políticas e ideológicas hubieran coincidido en reconocer la importancia histórica de la CNT y del movimiento sindical uruguayo.

Subrayó que la unidad de todo el movimiento sindical en una sola central constituye una “singularidad en el contexto internacional”. Señaló que basta observar la realidad de los países de la región para comprobar que, en general, las organizaciones sindicales representan a una fracción reducida de la población trabajadora y, además, suelen estar divididas y fragmentadas en numerosas organizaciones. En Uruguay, afirmó, se ha desarrollado una experiencia diferente.

También consideró excepcional que la Junta Departamental realizara una sesión especial para homenajear este proceso histórico. “Es muy importante y estamos muy agradecidos”, expresó.

Abdala reflexionó sobre las raíces históricas y culturales de esa tradición sindical. A su entender, el movimiento obrero uruguayo se ha caracterizado por “su rebeldía, su capacidad de mirar más allá de lo inmediato, su transgresión y su dignidad, rasgos que forman parte de la propia identidad de la sociedad uruguaya”.

En ese sentido, planteó que la historia de la República reúne “la memoria del criollaje artiguista con los aportes culturales, ideológicos, políticos y de lucha que llegaron con las distintas corrientes migratorias”. Destacó particularmente la influencia de los trabajadores que arribaron desde Europa occidental a fines del siglo XIX y comienzos del XX, quienes trajeron sus oficios y costumbres laborales, pero también sus ideas y experiencias políticas, vinculadas a acontecimientos como la Comuna de París de 1871 y los procesos revolucionarios de aquella época.

Esa combinación de tradiciones, experiencias y corrientes ideológicas, sostuvo, contribuyó a “forjar la identidad del movimiento sindical uruguayo”. Recordó que la primera central sindical del país fue la Federación Obrera Regional Uruguaya (FORU), fundada en 1905, aunque ya en 1890 se conmemoraba el 1º de Mayo, en respuesta al llamado de la Internacional. También evocó la lucha por la jornada laboral de ocho horas, la solidaridad con la República Española y otros episodios que expresaron el carácter internacionalista del movimiento obrero.

Abdala remarcó que la unidad sindical uruguaya “no es una construcción artificial impulsada por las dirigencias, sino una unidad de clase, forjada a partir de las necesidades, las luchas y la solidaridad entre los trabajadores”.

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En esa construcción, señaló, la Ley de Consejos de Salarios de 1943 desempeñó un papel relevante, al “favorecer la transición del sindicato de oficio al sindicato por rama de actividad”. Ese proceso contribuyó a “consolidar la unidad, que también se nutrió de la participación de distintas corrientes sindicales y de la necesidad de actuar conjuntamente para negociar salarios y respaldar las reivindicaciones de los trabajadores”.

El presidente del PIT-CNT definió esa experiencia como una “unidad de unidades”, construida a través de distintas luchas y procesos de convergencia social. Entre ellos, mencionó la lucha por la Ley Orgánica de la Universidad, que contribuyó a forjar la “unidad obrero-estudiantil”, y el Congreso del Pueblo, que permitió “ampliar la articulación más allá del movimiento sindical y proyectarla hacia el conjunto del campo popular”.

Asimismo, recordó que el movimiento sindical impulsó “amplios acuerdos y espacios de concertación para contribuir a la salida de la dictadura, articulando unidad, convergencia y acuerdos programáticos entre distintos actores sociales y políticos”. Como ejemplo de la importancia de esos entendimientos, mencionó también el año 2002 y destacó la capacidad de alcanzar acuerdos entre personas y organizaciones con distintas ideas, pero que logran “coincidir en cuestiones fundamentales para impulsar avances en beneficio de toda la sociedad”.

Explicó que “la unidad sindical no se limita a las reivindicaciones inmediatas ni a la lucha por el salario y el empleo, aunque estas constituyen su base fundamental. También supone una unidad programática orientada a promover transformaciones más profundas en la sociedad”.

Abdala se refirió, además, a la dimensión “política del movimiento sindical” y a su “independencia de clase”. Aclaró que “esta no debe confundirse con la prescindencia ni con el apoliticismo, sino que implica reconocer los distintos papeles que desempeñan las organizaciones en la sociedad”. Desde esa perspectiva, señaló que al movimiento sindical le corresponde “intervenir en el debate político desde su condición de organización social, sin confundirse con las organizaciones partidarias”.

El dirigente planteó que la unidad también debe proyectarse desde el pasado hacia el futuro. En referencia a la consigna “Construyendo futuro desde los cimientos”, sostuvo que uno de los grandes desafíos actuales consiste en “lograr que los avances del conocimiento humano y las nuevas tecnologías se conviertan en herramientas para mejorar las condiciones de vida, promover la inclusión y favorecer el desarrollo, en lugar de transformarse en factores de exclusión”.

También llamó a “encontrar respuestas ante las nuevas formas de precarización y la creciente individualización de las relaciones laborales, mediante regulaciones que permitan mejorar la vida de los trabajadores y, por esa vía, la del conjunto de la sociedad”.

Destacó la necesidad de “incorporar a la juventud trabajadora” a los distintos espacios de organización y lucha por las transformaciones sociales. Asimismo, subrayó la importancia de “incorporar plenamente la perspectiva de género”, con el protagonismo de las propias mujeres trabajadoras, y advirtió que no hacerlo supone “ser cómplices de las distintas formas de discriminación y explotación que persisten en la sociedad”.

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Abdala vinculó estos desafíos con la necesidad de mantener y actualizar una tradición sindical que combina “la unidad de clase, la articulación entre distintas organizaciones, la unidad programática y una perspectiva estratégica compartida entre la historia y el futuro”.

Entre las prioridades que, a su juicio, deben orientar la acción del movimiento sindical, mencionó “la construcción de una estrategia nacional de desarrollo, la eliminación de la pobreza, en particular, de la pobreza infantil, y la reducción de la semana laboral sin disminución salarial, una reivindicación que vinculó con las luchas de fines del siglo XIX”.

También señaló la necesidad de “avanzar en la formalización del empleo y de regular aquellas relaciones laborales que, bajo la conducción del capital, han experimentado procesos de desregulación”. En materia de seguridad social, sostuvo que las mejoras “no pueden limitarse a modificar las leyes y las estructuras del sistema, sino que requieren transformar y mejorar las condiciones del mundo del trabajo”.

Abdala destacó la importancia de que las actas taquigráficas de la sesión permitan conservar las intervenciones y el contenido del homenaje.

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