El seminario “Inteligencia Artificial: Dimensiones e Impactos”, realizado en la sede del PIT-CNT, puso en el centro del debate los desafíos que la expansión de la IA plantea para el mundo del trabajo. Las ponencias coincidieron en advertir sobre su impacto ya presente en el empleo, la organización laboral y la negociación colectiva, al tiempo que subrayaron la necesidad de anticiparse a sus efectos, fortalecer la acción sindical y disputar tanto la regulación como la apropiación de los beneficios derivados de estas tecnologías.
Este miércoles 15 de abril se realizó en la sede del PIT-CNT el seminario “Inteligencia Artificial: Dimensiones e Impactos”, organizado por el Instituto Cuesta Duarte, con el objetivo de analizar los desafíos de la IA en el mundo del trabajo, la negociación colectiva y los procesos organizativos.
La apertura estuvo a cargo del economista Pablo Da Rocha del Instituto Cuesta Duarte y contó con la participación de destacados académicos de la Universidad de la República (UDELAR), como Mariela Quiñones, profesora titular de Sociología del Trabajo (Facultad de Ciencias Sociales); Juan Raso Delgue, especialista en Derecho del Trabajo y ex catedrático grado 5; y Lorena Etcheverry, profesora del Instituto de Computación (Facultad de Ingeniería). El especialista Christian Vera actuó como moderador, mientras que el cierre estuvo a cargo del director del Instituto Cuesta Duarte, Milton Castellano.
El Seminario contó con la coordinación de Mario de Sáa, integrante del ICUDU y de la Comisión de nuevas tecnologías e IA del PIT-CNT.
Durante las ponencias se abordaron temas críticos, como el impacto laboral y la preocupación por la “automatización y la posible pérdida neta de empleos”. También se analizó la negociación colectiva y el “fortalecimiento de las organizaciones sindicales para negociar el uso de IA en las empresas”. En cuanto al marco ético y legal, se examinó su impacto en el derecho del trabajo y la necesidad de una “gobernanza que garantice la rendición de cuentas y la protección de datos”.
IA: Una realidad concreta
El economista del Instituto Cuesta Duarte, Pablo Da Rocha, abrió su exposición con una pregunta dirigida al auditorio: “¿cómo debe responder el movimiento sindical ante una tecnología que ya no es una promesa futurista, sino una realidad concreta que afecta y está transformando el mundo del trabajo?”. A partir de ese planteo, señaló que en el PIT-CNT se conformó un equipo de trabajo con el objetivo de analizar, estudiar y promover la discusión, pero también de elaborar propuestas concretas.
Da Rocha advirtió que, frente a cambios tan profundos como las irrupciones tecnológicas, el movimiento sindical no puede esperar. Recordó que durante la revolución industrial “no se esperó al movimiento sindical” y que lo mismo ocurrió con la flexibilización laboral en los años noventa. “Y mucho menos ahora, la inteligencia artificial no va a esperar a que el movimiento sindical esté preparado”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que, “lejos de adoptar una postura reactiva”, se optó por “desarrollar una mirada anticipatoria sobre sus efectos”.
El economista subrayó además que la tecnología “está bastante más presente de lo que creemos”. Mencionó su utilización en call centers, logística, selección de personal, medición de productividad, así como en la asignación de tareas y turnos. “Está en la salud, está en la justicia. Es una realidad concreta, no estamos hablando del futuro, estamos hablando del presente”, enfatizó.
En ese marco, planteó la necesidad de “informarse, aprender y prepararse para contar con un movimiento sindical organizado, capaz no solo de generar información, sino también de impulsar espacios de discusión, divulgación, formación y elaboración de propuestas”. Indicó que esa es la finalidad de las mesas de trabajo y que la comisión buscará dar continuidad a este proceso.
Finalmente, Da Rocha retomó la pregunta inicial y la planteó como eje central del trabajo a futuro cómo debe responder el movimiento sindical ante esta realidad concreta, al tiempo que definió al seminario como “el primer paso hacia esa respuesta”.
Desafíos
Por su parte, el director del Instituto Cuesta Duarte, Milton Castellano, sostuvo que para el movimiento sindical la inteligencia artificial es un tema central desde el punto de vista teórico, aunque todavía “no muy claro” en los sindicatos, en las organizaciones de base ni en la agenda de sus direcciones, el Ejecutivo o la Mesa Representativa. En ese sentido, afirmó que se trata de un asunto de “enorme trascendencia, que lo será aún más en el futuro, pero que todavía no ha sido plenamente internalizado”.
Castellano explicó que este tipo de actividades busca comenzar a sensibilizar sobre un tema estratégico que aún no está incorporado entre los trabajadores. Señaló que esto responde, entre otros factores, al acelerado ritmo de los cambios tecnológicos. “Para mi generación, en 50 años han pasado tantas cosas que cuando me despierto con algo nuevo, al otro día aparece otra”, graficó. En contraste, recordó que los grandes cambios en la historia de la humanidad -como el dominio del fuego- se desarrollaron en etapas prolongadas, mientras que hoy los procesos se suceden a gran velocidad.
En ese marco, advirtió que, pese al avance tecnológico, se mantiene una matriz vinculada a las relaciones de producción. “En el fondo de todo está quién se apropia de los dividendos del trabajo humano. Nada es neutral”, afirmó. Planteó que uno de los grandes desafíos de la inteligencia artificial es determinar quién se apropia del conocimiento generado y cómo ese conocimiento se redistribuye. Desde esa perspectiva, sostuvo que “la inteligencia artificial también está atravesada por la lucha de clases y las contradicciones que esta genera”.
Frente a este escenario, indicó que el movimiento sindical está dando sus primeros pasos, con el objetivo inicial de generar una “nueva sensibilización” y promover nuevas instancias de debate. En esa línea, informó que se propusieron como primer desafío la conformación de una comisión integrada por representantes de distintos sindicatos, con el fin de comenzar a discutir estos temas.
Castellano advirtió además sobre la existencia de fuertes asimetrías entre los trabajadores. “Hay compañeros que están avanzados, porque su trabajo los obliga a estar al día con los cambios tecnológicos, pero para otros no es así”, señaló. Por ello, explicó que la comisión buscará trabajar de forma colectiva y coordinada.
Como objetivo estratégico, planteó la necesidad de prepararse para la próxima ronda de negociación colectiva, prevista para julio del año próximo. En ese sentido, indicó que se proponen construir una “plataforma” y definir qué planteos llevarán a esa instancia, dado que la inteligencia artificial es un tema inherente a la negociación colectiva. “Si no se logran incorporar determinadas premisas en ese ámbito, nos van a pasar por arriba, ya que el capital tiende a que sea el mercado el que asigne los resultados, tanto en materia de jornada laboral como de salarios”. En la misma línea, afirmó que, si no se discute la productividad en la negociación colectiva, esta terminará resolviéndose en el mercado. Por ello, subrayó la necesidad de “imponer estos temas en las negociaciones”, con distintos niveles de urgencia según el sector.
Señaló que hay actividades particularmente expuestas y que ya están perdiendo puestos de trabajo, y ejemplificó con el sector bancario, donde se ha registrado una fuerte reducción del empleo como consecuencia de la automatización.
Castellano indicó que el objetivo es llegar a junio del próximo año con “una propuesta de plataforma o con los principales temas a incorporar en la discusión”.
Asimismo, mencionó la necesidad de que el movimiento sindical dialogue con el gobierno sobre estas cuestiones -reunión que ya fue solicitada- y no descartó que la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (AGESIC) pueda ser un ámbito adecuado para ello. También señaló que el Parlamento está disponible, aunque con una mirada más política.
Por otra parte, advirtió sobre las limitaciones de recursos humanos, aunque destacó como fortaleza la participación de generaciones más jóvenes. “En este equipo el promedio de edad es de 30 años”, señaló, y consideró que esto representa una oportunidad para la renovación del movimiento sindical. En ese sentido, sostuvo que la incorporación de nuevas generaciones resulta clave, ya que los temas vinculados a la inteligencia artificial suelen ser más difíciles de asimilar rápidamente para delegados sindicales de mayor edad.
Indicó que la comisión central no necesariamente debe estar integrada solo por delegados sindicales, sino que también puede incluir a representantes del movimiento estudiantil y de la academia, con el objetivo de sumar masa crítica al debate.