El presidente de Comisiones Obreras (CCOO) de España, Félix Ovejero, destacó la relación de confianza construida durante más de 20 años entre la central española y el PIT-CNT y señaló que el seminario internacional “Cooperación sindical, acuerdos comerciales Unión Europea, cadenas globales de valor y participación sindical”busca definir una agenda común de trabajo en torno a las migraciones, la regulación del trabajo en plataformas y las políticas de cuidados. También llamó a fortalecer la comunicación sindical, enfrentar el discurso de odio en las redes y formar a los trabajadores en acuerdos comerciales y cadenas globales de valor.
Félix Ovejero participa en el seminario internacional “Cooperación sindical, acuerdos comerciales Unión Europea, cadenas globales de valor y participación sindical”, que se desarrolla en el Centro de Formación de la Cooperación Española de Montevideo. El encuentro es organizado por las Comisiones Obreras (CCOO) de España y el PIT-CNT de Uruguay, con el apoyo técnico de la Fundación 1º de Mayo, el financiamiento de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional - MAUEC del Gobierno de España y la colaboración de la CTA-T de Argentina, la CGTP de Perú y la CUT de Colombia.
En diálogo con el Portal del PIT-CNT, Ovejero destacó la relación de confianza y diálogo que CCOO mantiene con el PIT-CNT desde hace más de 20 años.
Señaló que uno de los objetivos del seminario es determinar tres áreas de trabajo “a medio plazo” entre la cooperación española y uruguaya, Comisiones Obreras y el PIT-CNT.
En ese sentido, explicó que uno de los temas a abordar conjuntamente es el de las “migraciones”, con el objetivo de atender a una población que llega “en unas condiciones no deseables”. Consideró que el sindicato tiene que ser “un primer lugar de encuentro de estas personas con la realidad uruguaya” y evitar que recurran a otros espacios “donde van a cuestionar la democracia”.
El segundo eje de trabajo es el “trabajo en plataformas”, particularmente su dignificación y laboralización, en un sector que, según señaló, crece en determinados ámbitos. Ovejero planteó la importancia de analizar la experiencia española con el gobierno progresista y el cambio de legislación que permitió reconocer la relación laboral entre los repartidores y las empresas. En ese marco, destacó el papel de Comisiones Obreras, que, según explicó, logró “ganar las elecciones sindicales en un sector con una importante presencia de población venezolana y convertirse en el primer sindicato”. Se trata, señaló, de un sector “muy difícil de organizar”, tanto por la precariedad como por el origen de los trabajadores y las trabajadoras.
El tercer eje es la política de cuidados. “Definir una política de cuidados a nivel de Estado con las diferentes instituciones que constituyen el Estado uruguayo, pero también una financiación”, planteó. Advirtió que, sin recursos, “esa política de cuidados sólo se queda en declaraciones” y vinculó este tema con el primero de los ejes planteados: las migraciones. K“En cuidados son sobre todo mujeres migrantes que están en situaciones muy precarias”, señaló. En su opinión, “no hay soluciones mágicas”, pero consideró que los sindicatos uruguayos y españoles tienen mucho para aportar y que es el momento de “definir unidades y políticas para llevarlas al diálogo social con el Gobierno uruguayo”.
Al referirse a las personas migrantes que muchas veces desconfían de los sindicatos, Ovejero sostuvo que precisamente el sindicato tiene que ser el “primer lugar de recepción para quienes llegan en condiciones de mucha precariedad”. El objetivo, explicó, es que esas personas puedan comprobar “la utilidad de estar afiliado a un sindicato en un país como Uruguay”.
“Si primero escuchamos los problemas de estas personas y prestamos servicios y la afiliación sirve para mejorar las condiciones, los trabajadores, más allá de su pensamiento, de su ideología, se van a afiliar al sindicato”, afirmó.
En ese marco, ejemplificó con la situación de la empresa española Glovo, dedicada al reparto a domicilio, donde, según relató, existe un colectivo venezolano “muy antisindical”.
“Con estrategia y recursos sindicales hemos conseguido que ese emigrante, que consideraba al sindicato un enemigo que coartaba su libertad, sea útil. Somos el primer sindicato y hay un vínculo también de afiliación”.
Explicó que se trata de personas que se afiliaron al sindicato porque comprobaron que, mediante la actuación sindical y con ellos como protagonistas, habían mejorado sus condiciones laborales y, en definitiva, sus condiciones de vida. “Es también darles voz en los espacios sindicales donde pueden estar presentes”.
La disputa por la comunicación
Consultado sobre el avance de las ultraderechas en el mundo y el hecho de que, en algunos casos, cuentan con respaldo electoral de los propios trabajadores y los más humildes, Ovejero lo definió como “una paradoja”, pero señaló que es una situación que se está produciendo en distintos lugares. Mencionó a Estados Unidos y Europa, incluyendo países como España y las últimas elecciones regionales alemanas, así como a América Latina, particularmente Argentina, Chile y Colombia.
En este último caso, señaló que se han producido situaciones en las que hubo “políticas limitadas de gobiernos progresistas”, aunque también se mejoraron las condiciones de vida de muchas personas “a través de fortalecer la negociación colectiva o el incremento de los salarios mínimos interprofesionales”.
Ante este escenario, planteó dos desafíos. El primero es establecer diálogos en los que la autonomía sindical sea respetada, en particular con los partidos políticos progresistas, para que estos “acerquen el discurso a la práctica que hacen”. El segundo es ingresar de lleno en la política de comunicación. “La batalla de la comunicación o lo que algunos llaman la guerra cultural, la estamos perdiendo”, afirmó.
A su entender, tiene que existir una apuesta de las organizaciones sindicales, junto con otras organizaciones y mediante alianzas entre organizaciones sindicales, políticas y sociales, para analizar cómo detener “ese discurso de odio que está en las redes sociales de manera muy cotidiana”.
“Es un problema porque el propietario de Tesla no se gasta la millonada que se gasta en comprar Twitter para nada. Y se ha visto en la influencia que tiene”, sostuvo.
Consideró que se trata de “una guerra desigual”, pero recordó que el movimiento obrero ya enfrentó situaciones de ese tipo en el pasado.“La hemos ganado en el siglo XIX cuando se fundó el movimiento obrero, los partidos políticos obreros con medios de comunicación alternativos a los que existían en la época”, señaló.
Por eso, consideró que “no es una cuestión nueva”, aunque actualmente existe “una proliferación de las nuevas tecnologías donde todo eso es muy rápido y te sitúan una agenda que no tiene nada que ver con la del trabajador”.
Ovejero también planteó la necesidad de establecer una agenda de prioridades que la gente pueda comprender y que permita identificar que las prioridades del movimiento sindical y de los partidos políticos progresistas son “la mejora de las condiciones de vida de las personas y la seguridad”.
“La seguridad no puede ser sólo una política que se apropie de la derecha. La seguridad tiene que ser una política de los gobiernos progresistas y de las organizaciones progresistas”.
Consultado sobre el sarcasmo referido a que a los actuales magnates poco les interesa la vida en la Tierra porque pueden irse a vivir a Marte en sus propias naves, Ovejero respondió que, aun en ese escenario, necesitarían trabajadores. “También van a tener que llegar trabajadores que realicen determinados servicios o determinada producción para simplemente vivir en Marte”, señaló.
“Más allá de ese pequeño detalle, porque no van a ir solos, porque no sobrevivirían, tenemos que ver que la fuerza nuestra es que somos mayoría y tenemos que construir esa mayoría en alianzas”, agregó.
Según explicó, esas alianzas no deberían limitarse a los trabajadores, sino incluir también a pequeños empresarios que están muy tocados por la entrada, por ejemplo, de las multinacionales.
Ovejero planteó la necesidad de que el movimiento sindical asuma una mayor formación en materias vinculadas con la economía internacional y el comercio. “Es importante saber que somos más, que tenemos razón y formarnos en temas como acuerdos comerciales, cadenas globales de valor y ver qué papel podemos jugar en este entramado y situar a los sindicatos, a los trabajadores y trabajadoras en los temas que al final solo discuten en unas élites”, afirmó.
En esa línea, señaló que la política internacional tiene una dimensión nacional muy importante y que es necesario formar a los trabajadores y trabajadoras.
Al mismo tiempo, sostuvo que el movimiento sindical debe desarrollar una capacidad de diálogo capaz de convencer a quienes inicialmente se encuentran fuera de sus espacios. “Y a la gente que está enfrente de nosotros tenemos que ir con un discurso de convencerles para que se consideren parte de la clase obrera, defiendan sus intereses y se enfrenten a los que nos están perjudicando. Insisto, las derechas podrán estar ganando la batalla cultural con el discurso de odio, pero nuestra fuerza es que los trabajadores somos más”, sentenció.