AEBU expresa su profunda preocupación ante la crisis de Ueno Bank en Paraguay, que derivó en la renuncia de Santiago Peña a la Presidencia de la República y, previamente, en la salida de Carlos Carvallo de la Presidencia del Banco Central del Paraguay.
La crisis pone en cuestión el manejo de los fondos públicos y previsionales depositados en esa entidad. La opacidad sobre las decisiones de colocación, los criterios utilizados y los controles aplicados exige un esclarecimiento completo. La ciudadanía tiene derecho a saber quién decidió el destino de esos recursos, bajo qué condiciones y qué responsabilidades corresponden.
Los fondos previsionales respaldan jubilaciones, prestaciones y derechos construidos durante años de trabajo. Su administración exige garantías estrictas de seguridad, transparencia y control. No pueden quedar expuestos a decisiones condicionadas por intereses particulares o conflictos de interés.
Expresamos nuestra solidaridad con los trabajadores, jubilados y ahorristas afectados. Acompañamos los reclamos de la Mesa de Unidad Sindical Paraguay–CSA de recuperar los recursos comprometidos e investigar las responsabilidades empresariales, políticas y regulatorias. La renuncia de Peña no cierra esta crisis ni sustituye la obligación de rendir cuentas. Su costo no debe recaer sobre la población y la clase trabajadora.
Desde los trabajadores del sistema financiero uruguayo seguimos estos acontecimientos con atención y responsabilidad. Lo ocurrido en Paraguay no debe trasladarse automáticamente a nuestra realidad. Uruguay cuenta con un marco de regulación y supervisión cuya fortaleza debemos preservar.
AEBU considera necesario mantener una vigilancia activa sobre los acontecimientos regionales y brindar información oportuna sobre cualquier exposición relevante para Uruguay. La estabilidad se sostiene con transparencia, regulación exigente y capacidad de prevención.
Defender el ahorro, los fondos públicos y las jubilaciones es defender derechos de toda la sociedad. Para AEBU, un sistema financiero sólido y una banca pública fortalecida son parte de una estrategia nacional de desarrollo al servicio del trabajo y de la ciudadanía.