El reciente informe del Instituto Cuesta Duarte presenta la evolución de los niveles de ingresos laborales entre 2019 y 2025. Además, cuantifica la cantidad de trabajadores con ingresos laborales sumergidos y analiza su distribución según distintas características de las personas y los empleos. El objetivo es aportar insumos para el diseño de medidas orientadas a reducir esta problemática. Del estudio se desprende que hay 512.000 ocupados con salarios sumergidos y el 30% del total de ocupados percibió menos de $25.000 líquidos en 2025. Asimismo, el 25% de los asalariados no alcanzó los $25.000 líquidos mensuales en 2025. Para el ICUDU, se trata de "un problema persistente", y los grupos más vulnerables que concentran los salarios más bajos se ubican en los trabajadores informales, jóvenes, trabajadores del interior y del sector privado. El Cuesta Duarte entiende que "la negociación colectiva debe garantizar aumentos reales más potentes, priorizando el salario mínimo y las categorías más bajas de cada sector".
Al cierre de 2025, el producto interno bruto (PIB) se ubicó 8,7% por encima del nivel de 2019, último año previo a la pandemia. Durante el mismo período, la pobreza monetaria se redujo de 17,3% a 16,6% de las personas. Sin embargo, la desigualdad de ingresos aumentó, ya que el índice de Gini pasó de 0,383 a 0,404.
Este informe presenta la evolución de los niveles de ingresos laborales entre 2019 y 2025. Además, cuantifica la cantidad de trabajadores con ingresos laborales sumergidos y analiza su distribución según distintas características de las personas y los empleos. El objetivo es aportar insumos para el diseño de medidas orientadas a reducir esta problemática.
Definir un ingreso laboral como sumergido requiere establecer un umbral.
Aunque no existe un valor universalmente aceptado desde el punto de vista técnico y social, desde hace varios años el Instituto Cuesta Duarte utiliza este concepto para referirse a ingresos laborales considerados insuficientes para cubrir el costo de vida de los trabajadores. En este informe, se considera sumergido a todo ingreso laboral líquido mensual inferior a $25.000 por 40 horas semanales de trabajo, a valores de noviembre de 2022.
La primera sección describe la situación de los ocupados y los asalariados y presenta su distribución por franjas de ingresos laborales y por sexo. La segunda se centra en los asalariados y analiza características como la formalidad, la edad, la región, los sectores público y privado y la rama de actividad. La tercera aborda la relación entre los ingresos laborales sumergidos y la pobreza monetaria. Por último, la cuarta presenta una síntesis de los principales resultados.