Pasar al contenido principal
Análisis
22 de noviembre, elecciones de directores del BPS
Imagen
BPS

En las elecciones de directores sociales del Banco de Previsión Social (BPS) votan más o menos 1,5 millones de personas: trabajadoras, jubiladas y pensionistas, personas con discapacidad, representantes de empresas; todos quienes estén afiliados o registrados en el BPS. Se hacen elecciones cada cinco años para elegir a los tres directores que deben representar a sus respectivos sectores, tal como lo establece la Constitución desde 1967. Así funciona el BPS desde 1992 y desde 2006 hay elecciones organizadas por la Corte Electoral para los tres sectores sociales, con voto secreto y obligatorio.

El directorio del BPS tiene siete directores, ya que también lo integran cuatro designados por el gobierno con aval del Senado. El directorio resuelve muchas cosas importantes y en 34 años de participación de los directores sociales se ha demostrado cuánto vale su presencia. Ha mejorado la gestión, han mejorado los derechos, ha mejorado el sistema de seguridad social, no hay casos de corrupción. Sin duda, hay que seguir corrigiendo y mejorando.

Los directores sociales tienen voz y voto, al igual que los directores políticos. Las resoluciones, en general, se votan por mayoría simple. El directorio se reúne todas las semanas con decenas de temas a tratar. Se interpretan leyes y decretos para su aplicación, se hacen inspecciones, se analizan quejas y recursos, se informa de lo que se hace. Los directores sociales tienen igualdad de acceso a la información y libertad de comunicación en la prensa, participan en comisiones de gestión, recorren el país, hablan y escuchan.

El BPS administra casi 10.000 millones de dólares por año y atiende a casi toda la población. Cotizan al BPS más de un millón de trabajadores privados, más de 240.000 públicos y otro tanto de empresarios privados. Se pagan unas 500.000 jubilaciones, 250.000 pensiones y 70.000 pensiones por discapacidad todos los meses. Se pagan 470.000 asignaciones familiares, 40.000 seguros de paro y 50.000 por enfermedad, además de licencias por maternidad, paternidad y cuidados, así como la atención especializada en discapacidades.

Además, se recauda y transfiere el aporte de más de un millón de personas a las administradoras de fondos de ahorro previsional y se administra el seguro nacional de salud, con 2,65 millones de beneficiarios, recaudando y pagando todos los meses a casi medio centenar de mutualistas y a la Administración de los Servicios de Salud del Estado. Se incluye a jubilados y pensionistas y personas con discapacidad, niños, niñas y adolescentes como nunca se había hecho. Todo eso se hace gratis y requiere que directores, gerentes y trabajadores del BPS estén estudiando, reuniéndose y resolviendo todos los días.

Los directores sociales deben ser personas preparadas, con experiencia en BPS, con equipos y permanente presencia y diálogo. Es importante que representen organizaciones que se pueda integrar, en las que se pueda participar, reclamar, golpear puertas, exigir rendición de cuentas.

Con la participación de las asociaciones y los gremios se han logrado cosas importantes. Los Consejos de Salarios determinan los salarios y, con la reforma constitucional de 1989, las asociaciones de jubilados logran que las pasividades aumenten por lo menos igual que los salarios. Con las asociaciones de jubilados y su director en el BPS se logra aplicar la decisión del gobierno de Tabaré Vázquez que permite hacer operaciones de ojos gratuitas con la colaboración cubana; más de 110.000 personas se han operado y se ha revisado a un millón en todo el país. Se avanzó en el turismo social y en la entrega de tablets. Y se han más que triplicado los montos de las jubilaciones mínimas, aunque aún no sea suficiente.

Como decía el dirigente sindical Luis Colotuzzo: “Ni tan calvo ni con dos pelucas”. Los directores del BPS no pueden hacer todo, no pueden prometer cualquier cosa. Hay cosas que deciden el Poder Ejecutivo, el Parlamento, la Justicia. En elecciones como esta, a veces se escuchan propuestas imposibles para tratar de juntar votos.

No son elecciones fáciles. Hay que ayudar a las organizaciones sociales respetándolas. Solo con lo que hagan las asociaciones de jubilados y los sindicatos no alcanza. Hay que informar, repartir listas, escuchar y votar por aquellas personas que representen organizaciones sociales que sean representativas. Podemos tener nuestras diferencias, pero son las organizaciones las que nos dan garantías, sabiendo que quien hace se equivoca.

Siempre se presentan dos o tres listas en cada sector. Pero algunas son de personas que no están representando a organizaciones sociales nacionales. Aparecen para la elección y luego desaparecen. Ello ya sucedió en la elección de 2021, cuando una organización social/política presentó candidatos para los tres sectores y, por ejemplo, para la representación de jubilados y pensionistas presentaron a un candidato que no se conocía y luego no apareció nunca más.

Los directores sociales deben ser personas preparadas, con experiencia en el BPS, con equipos y permanente presencia y diálogo. Es importante que representen organizaciones que se puedan integrar, en las que se pueda participar, reclamar, golpear puertas, exigir rendición de cuentas, que estén controladas por sus afiliados, con reglamentos y estatutos, que decidan democráticamente sus candidatos, que informen y escuchen a la gente.

Por eso, el 22 de noviembre apoyamos la lista 1 de la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay, con más de 100 asociaciones en todos los departamentos del país, y que decidió en un congreso realizado en Piriápolis, a fines del año pasado, su lista de candidatos encabezada por primera vez por una mujer, Estela Ovelar. A nivel de los trabajadores, apoyamos la lista 11, la de los sindicatos, que a través de sus organismos democráticos decidió que la lista la encabece el actual director, Carlos Clavijo. En empresarios, apoyamos los candidatos que presentan las cámaras empresariales. Hasta el momento hay dos candidaturas: Daniel Añón, propuesto por la Confederación de Cámaras Empresariales, y Graciela Álvarez, por la Asociación de Pequeñas Empresas.

Esperemos que nuestro pueblo, como sabe hacerlo, nuevamente elija lo mejor.

Nota: Columna publicada originalmente en la diaria | Posturas