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A 53 años del asesinato de Salvador Allende y el golpe de Estado en Chile
Martín Ford: “Cuando se tocan intereses de las grandes oligarquías, siempre está latente el peligro de perder la democracia”
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Allende

Martín Ford, secretario general de AEBU y Secretario de Relaciones Internacionales del PIT-CNT con especial dedicación a le región, advirtió que el avance de las extremas y la naturalización de los discursos de odio constituyen una amenaza para las democracias de la región. Al referirse al aniversario del golpe de Estado contra Salvador Allende y su muerte, ocurrida el 11 de septiembre de 1973 sostuvo que la experiencia chilena demuestra que “cuando se tocan intereses de las potencias imperiales o de las grandes oligarquías, de alguna forma siempre está latente el peligro de perder la democracia”. Asimismo, subrayó que “el avance de las extremas derechas y del fascismo nos obliga a conservar la memoria colectiva”.

En el marco del 53º aniversario del golpe de Estado que derrocó al presidente chileno Salvador Allende, Martín Ford reivindicó la vigencia de la memoria histórica y alertó sobre el avance de las extremas derechas y los discursos de odio en América Latina. El dirigente sindical cuestionó la estrategia de “imponer una fractura social” mediante la agresión y la descalificación, advirtió que Uruguay tampoco está completamente alejado de esos fenómenos y llamó a defender la democracia, la tolerancia y la convivencia política frente a la mentira, las fakenews y la denostación del adversario.

En entrevista con el Portal del PIT-CNT, Martín Ford destacó el significado que mantiene aquella fecha para el movimiento sindical y las organizaciones democráticas de la región. Señaló que cada 11 de septiembre “lleva consigo un simbolismo muy particular” por el derrocamiento de Allende en 1973, precedido por el ataque a la Casa de la Moneda y a la democracia chilena por parte de los militares, con el dictador Augusto Pinochet a la cabeza.

A su entender, aquellos hechos del pasado reciente “deben convocar a la reflexión” y, más allá de desmitificar la figura de Allende, “permiten reivindicar su trayectoria política”. Recordó que fue un médico con una extensa carrera, senador y diputado, que se presentó a varias elecciones democráticas y que luchó desde los movimientos populares para llegar al gobierno e impulsar una serie de reformas que “evidentemente tocaban a la oligarquía, al empresariado, a las multinacionales”, entre ellas la nacionalización del cobre y la reforma agraria.

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Martín Ford

Para Ford, tampoco se puede soslayar que el golpe de Estado estuvo precedido por una coyuntura internacional particularmente compleja. En plena Guerra Fría, “al impulso de EE.UU se venía promoviendo este tipo de ataques a las democracias”, especialmente contra aquellas que amenazaban la hegemonía del bloque imperialista estadounidense.

En ese marco ubicó también las distintas versiones existentes sobre la muerte de Allende, desde las discusiones acerca de si fue asesinado hasta la hipótesis finalmente establecida del suicidio, incluso rodeada de la mística vinculada al arma que le había entregado Fidel Castro.

“Sin duda esto obedece al ataque sistémico y sistemático de EE.UU. a las democracias del Cono Sur para tener como patio trasero, por medio de la crueldad de la dictadura, de las armas, de la tortura, a nuestros pueblos”, afirmó.

Ford consideró que la experiencia chilena debe ser entendida además como parte del Plan Cóndor, la coordinación represiva entre las dictaduras de la región, cuyos efectos, sostuvo, todavía permanecen.

“Esto es reflejo claramente del Plan Cóndor de coordinación represiva de las dictaduras de la región y que tanto afectó a todos nuestros países y que aún hoy deja secuelas incurables, como la cantidad de compañeros que tenemos aún desaparecidos, la cantidad de compañeros que sufrieron la cárcel, la tortura por pensar distinto y por pelear por la democracia”, señaló.

Desde esa perspectiva, consideró que para el movimiento sindical recordar a Allende mantiene un profundo significado político. “Recordar a Allende no debería ser solamente un ejercicio de nostalgia a la distancia. Es tener la conciencia de que cuando se tocan intereses de las potencias imperiales o de las grandes oligarquías, de alguna forma siempre está latente el peligro de perder la democracia”, afirmó.

Ford vinculó esa reflexión con el presente y con el avance de las extremas derechas y del fascismo. En ese contexto, sostuvo que es necesario “conservar la memoria colectiva y reivindicar esta fecha en defensa de la resistencia, de la autodeterminación de los pueblos y de la lucha de las clases populares de las cuales hacemos parte como movimiento sindical”.

Al ser consultado sobre la creciente utilización de discursos de odio por parte de dirigentes de extrema derecha, el secretario general de AEBU y responsable de relaciones internacionales de la central sindical uruguaya cuestionó especialmente las expresiones del presidente argentino Javier Milei contra Salvador Allende y la izquierda chilena. “Lo del presidente Milei realmente es obsceno, grosero por donde se lo mire”, afirmó. Dijo que no esperaba volver a presenciar “ese tipo de forma de dirigirse de un mandatario” y consideró que el fenómeno se inscribe en una dinámica regional más amplia.

También mencionó los episodios ocurridos en Brasil, en el marco de la campaña de Flavio Bolsonaro y las agresiones contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. A su entender, se trata de situaciones sobre las cuales “seguramente la historia marcará y escribirá ríos de tinta”, porque resultan difíciles de imaginar en el escenario político actual.

Más allá de cuestionar incluso “en algún punto” las facultades mentales de Milei, Ford consideró que el fenómeno debe ser analizado como una estrategia política de las derechas y las extremas derechas. “Creo que es una estrategia de las derechas, de las extremas derechas, de imponer un discurso de odio, de imponer una fractura social donde de un lado están unos y de otro lado están otros, y lo que nos separa es la agresión, la descalificación”, sostuvo.

A su juicio, esa dinámica está dañando la democracia y la institucionalidad, pero también las relaciones entre los países y la convivencia dentro de las propias sociedades. “Es un camino bastante oscuro y en el cual las organizaciones democráticas, las organizaciones sociales, tenemos que jugar un papel para salirnos desde este lugar”, afirmó.

Ford también cuestionó el modo en que determinados dirigentes han conseguido capitalizar el descontento existente con la política tradicional. Señaló que la democracia y la política “adolecen de algunos problemas que han capitalizado otros” que se presentan desde fuera de la política, bajo la figura de los outsiders o de los llamados “antipolíticos”.

En ese proceso, sostuvo, se instala la idea de que todos los políticos son corruptos y se abre el riesgo de terminar depositando la confianza en “personajes siniestros” que, finalmente, también se convierten en parte de la clase política. “Al final siempre terminan siendo clase política con un objetivo y obedeciendo los mandatos del imperio y castigando a las clases populares”, afirmó. Como ejemplos de esa situación mencionó la realidad argentina y señaló que el fenómeno “se está empezando a ver” también en Colombia, Ecuador y ahora Chile.

“Realmente tenemos una lucha cultural muy importante y debemos liberarla”, planteó.

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Allende

“Uruguay no está tan lejos”

Al analizar la situación de Uruguay, Ford consideró que el país se encuentra en mejores condiciones que otros de la región debido a su tradición democrática y a la existencia de partidos políticos históricos. Sin embargo, advirtió que tampoco está completamente alejado de los fenómenos que observa en otros países. “Creemos estar lejos de eso, por la historia democrática que tenemos y los partidos históricos, pero hemos visto, no con agrado, legisladores electos por el pueblo con actitudes similares”, afirmó. Mencionó en particular al senador del Partido Nacional Sebastián Da Silva y a la senadora Graciela Bianchi, aunque aclaró que no son los únicos casos.

“Lo de los senadores del Partido Nacional Sebastián Da Silva, algunos derrapes de la senadora Graciela Bianchi, se han visto expresiones, y no solo ellos. Los nombro a ellos porque son los más notorios, pero no solo ellos”, señaló.

A su entender, se han registrado situaciones en las que se descalifica a los adversarios, se dicen mentiras o se utilizan contenidos generados mediante inteligencia artificial para atacar a otros rivales o contendientes políticos.

“Entonces, no es que estemos tan lejos. Y donde denostemos socialmente la política y la rebajemos, tenemos el gran riesgo de caer en un fenómeno como estos y tener retrocesos impensables en nuestras democracias”, advirtió. 

Por esa razón, consideró necesario recuperar una política basada en la tolerancia y los argumentos. “Creo que debemos alzar la voz de la tolerancia de la política con argumentos y los actores sociales, los actores sindicales, los actores de la buena política deben reflexionar sobre esto y debemos avanzar”, sostuvo.

Ford volvió sobre la experiencia chilena para señalar que lo ocurrido hace más de medio siglo no puede ser observado como un episodio aislado ni exclusivamente perteneciente al pasado. “Lo que sucedió en todas nuestras Américas nos debe interpelar y tomar y poner ‘las barbas en remojo’ para que nuestro actuar tenga otros niveles de tolerancia, de política y, de alguna manera, combatir a los que van por este camino del odio, la intolerancia, y la descalificación de todo”, afirmó.

En ese sentido, señaló que las extremas derechas han conseguido “un relativo éxito” mediante el uso de las redes sociales, la tecnología y las fakenews, pero advirtió que ese resultado tiene un costo muy alto para las sociedades. “Evidentemente es un retroceso enorme para las sociedades y veremos qué queda después de estos gobiernos”, sostuvo.

Al referirse nuevamente a Argentina, consideró que allí ya pueden observarse con claridad las consecuencias de ese proceso. “Basta ir, cruzar el charco, ir a ver la realidad que sufren los trabajadores y las trabajadoras, los jubilados que son reprimidos cada semana, para ver los retrocesos que se pueden tener”, afirmó.

Frente a este escenario, Ford llamó a profundizar la reflexión sobre el valor de la memoria y la defensa de la democracia. “Hay que reflexionar profundamente, reivindicar las figuras como la de Allende y decir un nunca más real, pero tomando acciones concretas, no solo desde el discurso, sino defender la memoria colectiva y que eso nos sirva como base para no volver a retrocesos tan crueles”, sostuvo.

Para el dirigente sindical, la memoria de quienes sufrieron las dictaduras de la región obliga a construir otra forma de convivencia política y social. “La memoria de nuestras compañeras y compañeros que sufrieron aquellas épocas tan oscuras merece que defendamos esta democracia y que tengamos otro nivel de convivencia, de tolerancia y de política real, no de la de la denostación del adversario, de la mentira, del escrache, del uso económico para avasallar al otro”, afirmó.

Finalmente, Ford consideró que la región atraviesa “un momento muy complejo” que exige una respuesta democrática. “Realmente estamos viviendo un momento muy complejo que necesita de cabezas claras y de mayorías claras para defender nuestra democracia”.