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Honor y gloria
A 70 años del asesinato de María del Carmen Díaz
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La UNTMRA y todo el movimiento sindical, recuerdan y honran a María del Carmen Díaz, a 70 años de su asesinato.

El 24 de abril de 1955 fueron despedidos 158 trabajadores entre ellos varios dirigentes sindicales de la empresa Ferrosmalt, una de las más importantes empresas metalúrgicas del Uruguay que se dedicaba a la fabricación y armado de electrodomésticos. Se trataba de una sociedad anónima que en los años previos había ido enajenando parte de su capital accionario en manos de la empresa holandesa Philips. Los despidos desataron un duro enfrentamiento que se extendió hasta octubre del mismo año y que implicó una prolongada huelga en la empresa que a partir de setiembre se extendió al conjunto de la industria metalúrgica. En el marco del conflicto se fueron exacerbando los niveles de violencia, provocados en especial a partir de que la empresa comenzó a contratar rompe-huelgas y a organizar su traslado en camiones protegidos por personal armado y por efectivos policiales. En agosto la policía detuvo a varios obreros en huelga tras un enfrentamiento con el personal armado de la empresa.

A las 15 horas del sábado 17 de setiembre, durante una asamblea en la calle de trabajadores y vecinos del barrio, salieron de Ferrosmalt seis camiones que conducían a dos centenares de rompe-huelgas que trabajaban en la empresa, protegidos por efectivos policiales. Los camiones se dirigían por la calle Celestino Bauzá en dirección a Carlos María Ramírez.

A la altura de la calle Molina, un disparo hirió mortalmente a María del Carmen Díaz y de forma más leve a otra mujer, Piñeyrúa de Falero y su hijo. María del Carmen Díaz tenía 42 años y era madre de ocho hijos. Era la suegra de Mario Pérez, presidente del comité de huelga de Ferrosmalt e integrante del consejo directivo del SUMMA. Díaz se habría desangrado en la calle durante diez minutos sin que los vecinos lograran parar un patrullero policial para que la recogiera. Según testimonios de prensa, estos “pasaban a toda velocidad y hacían disparos”. Finalmente, uno se detuvo y “la herida fue introducida en el coche brutalmente. Arrancó con la puerta abierta y María del Carmen Díaz fue despedida violentamente a la calzada”.

El 18 de setiembre se produjo el sepelio de María del Carmen Díaz. 

Según el diario Justicia la movilización en el barrio fue “imponente”. El féretro fue llevado por obreros y vecinos, e integraban el cortejo “cientos de personas; mujeres con sus hijos en los brazos, jóvenes y ancianos llevando ramos de flores; dirigentes sindicales y obreros recorrieron decenas de cuadras”. Según la crónica “las vecinas arrancaban las flores de sus jardines y se incorporaban al cortejo; en todos los ojos [había] lágrimas e indignación”.

María del Carmen Díaz vive en nuestra memoria y en la lucha de los y las trabajadoras metalúrgicas y en las de todo el pueblo. Prohibido olvidar, gloria eterna!

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Parlamento Sunca