El viernes 11 de noviembre se realizaron las elecciones, en todo el país, con voto secreto y obligatorio, de los representantes de los tres órdenes para los Consejos Asesores y Consultivos (CAC) en el Consejo de Formación en Educación (CFE).
La conformación de los CAC había sido un reclamo histórico del Movimiento Estudiantil a la salida de la dictadura y era visto como un camino hacia el cogobierno en la formación docente; su instalación se terminó concretando luego de las ocupaciones de 1996. En el 2008, la Ley General de Educación (N° 18.437) instauraba un Consejo con representación del orden docente y estudiantil, y dejaba la puerta abierta a la institucionalidad universitaria. El fracaso de los dos proyectos parlamentarios, por falta de acuerdos políticos partidarios, ha impedido que se concrete una Universidad de la Educación.
El gobierno no tiene en la agenda apostar a una Universidad de la Educación pública, autónoma y cogobernada sino, por el contrario, hacer todo lo posible para fragmentar y privatizar la Formación en Educación. En este marco político, llamar a elecciones del CAC, en el momento más álgido del conflicto contra la Transformación Educativa, tenía como objetivo mostrarse como abierto a la participación de los tres órdenes. Mención aparte merece el proceso de reglamentación y puesta en funcionamiento de la votación que fue, como nos tiene acostumbrado el CFE, un caos.
En el momento en dónde arrecia la propaganda sobre la Transformación Educativa, el silencio frente a una elección en la cual votaron miles no es casual. El discurso sobre los gremios estudiantiles y sindicatos docentes es que somos “minorías exaltadas” sin ninguna representatividad y que ellos, “las autoridades electas,” son los que reflejan los intereses de las “mayorías silenciosas” que están apoyando los cambios en la educación.
Su discurso ha vuelto a caer de bruces frente a un baño de realidad; en todo el país el respaldo a las listas que recibieron el apoyo de los gremios estudiantiles y de los sindicatos docentes fue abrumador. Frente a los “Cara a cara” mediáticos, los docentes, estudiantes y egresados han vuelto a dar la espalda a este proceso de reforma inconsulto y arbitrario, como ya lo habían hecho en las elecciones para las consejerías docentes (en CODICEN y CFE) y estudiantil (CFE).
La democracia se valora independiente de los resultados, algo que parece que las autoridades de la enseñanza se olvidan con su silencio. Una Formación en Educación de calidad, profesional y con carácter universitario necesita de la participación de todas y todos en la diversidad de opiniones.
Reafirmando nuestro compromiso por una Universidad de la Educación pública autónoma y cogobernada, el SIDFE quiere saludar a todas y todos los que fueron electos y a los miles de votantes que apoyaron las elecciones.