Lo primero que hay que admitir cuando parte un amigo y compañero, es que duele y mucho. Y hay que permitirse sentir que eso sucede y está bien.
Conocemos a Carlos desde hace mucho tiempo, ha sido alguien que sintió a la casa del PIT-CNT como si fuera la suya, y es así, era su casa.
Venía todas las semanas a la reunión de fundadores de la CNT, pero también se tomaba un tiempo para conversar con nosotros, para recomendarnos alguna cosa cuando nos veíamos en problemas.
Fue el autor de uno de los mayores patrimonios de la central, el libro la generación de Cuesta Duarte, que describe el proceso fundacional de la unidad, el papel de la CNT en la resistencia.
El libro “Carta para ellos”, recopila sobre infinidad de cartas que llegaron desde el exilio a muchas familias de trabajadores presos políticos. Cartas que apoyaban a esos familiares y contenían ayuda económica. Todo eso en la clandestinidad. Y al frente de ese grupo de solidaridad hecha realidad, estaba el gallego desde el exilio.
Estuvo al frente junto a otros compañeros de los homenajes a la huelga general, Gerardo Cuesta, León Duarte, Félix Díaz, Wladimir Turiansky y al gran Pepe D’Elía. Ahora se puede encontrar en el nomenclátor de Montevideo y de muchas ciudades del interior, plazas, locales, calles, carreteras con los nombres de estos grandes luchadores.
Fue parte de AEBU y como lo planteó la directora de la época, Carlos fue fundamental para encontrar en la negociación el financiamiento de una guardería sindical y ahí está todavía viendo pasar generaciones enteras de niños, de un sindicato que siempre supo preocuparse por todas las mujeres y hombres y de todo el hombre y mujer, es decir, atender la parte deportiva, la biblioteca, los complejos vacacionales, pero al mismo tiempo la capacidad de luchar como en la huelga del 69, o la defensa de miles de trabajadores en el 2002, que producto de la lucha y de la solidaridad volvieron a la actividad.
Sus pasiones, muy a menudo lo comentábamos, eran AEBU, la CNT y DEFENSOR.
Cuando nos reuníamos en mi secretaría yo lo embromaba con que allí se encontraba la mayor cantidad de tuertos por metro cuadrado del país y ni hablar si estaba el académico Gerardo Caetano.
Hoy, cuando nos toca despedirlo, hay que dejar lugar a ese dolor que al mismo tiempo que nos retuerce nos va curando, para que en el futuro, pensando, reflexionando y actuando, logremos hacer un gran homenaje a ese gran hombre.
Personalmente estrechar un abrazo a Pata Bouzas, una compañera con la que compartimos actuación sindical por más de 25 años, muy comprometida con la central y el Cuesta Duarte, muy parecida a Carlos.
Cuando ya no quedan más palabras, hay que dejarse llorar.
¡¡¡Hasta siempre Carlos!!!
Fernando Pereira
Presidente del PIT-CNT