En un seminario que reunió a referentes sindicales, académicos e investigadores, la Secretaría de Salud Laboral y Medio Ambiente del PIT-CNT abordó el impacto del trabajo en la salud mental, los avances del Cuestionario Psicosocial de Copenhague (COPSOQ) y presentó el libro “Acoso moral en el trabajo desde la perspectiva de los derechos fundamentales”. Las exposiciones destacaron la importancia de “prevenir riesgos psicosociales, fortalecer la organización colectiva y reconocer el rol del sindicalismo como trabajo”.
La Secretaría de Salud Laboral y Medio Ambiente del PIT-CNT realizó este miércoles 3 de diciembre el seminario “El trabajo, un factor clave en la salud mental”. La actividad contó con la participación de la Unidad Académica de Salud Ocupacional de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (UDELAR), que abordó la temática Salud Mental y Trabajo y presentó los avances del Cuestionario de Riesgos Psicosociales de Copenhague (COPSOQ).
Posteriormente se llevó a cabo la presentación del libro “Acoso moral en el trabajo desde la perspectiva de los derechos fundamentales”, a cargo de su autora, la Dra. Ana Sotelo Márquez, profesora e investigadora.
La actividad comenzó con una presentación de las profesoras adjuntas del Departamento de Salud Ocupacional de la Facultad de Medicina de la UDELAR, María Noel Close y Adriana Pisani, quienes se refirieron a cómo el trabajo repercute en la salud.
Close señaló que todo aquello que afecta al trabajador “siempre encontrará su vía de expresión”, y que estos conflictos repercuten tanto en la dimensión intra como extralaboral, impactando en la salud y en la forma de vincularse con compañeros, familiares o amigos.
Se refirió a los “riesgos psicosociales”, que según el docente argentino Julio César Neffa son “los riesgos para la salud física, psíquica, mental y social engendrados por determinantes socioeconómicas, la condición de empleo, la organización y el contenido del trabajo y los factores relacionales que intervienen en el funcionamiento psíquico y mental de los trabajadores”.
Close aclaró que estos riesgos pueden dividirse en seis subcategorías: “exigencias en el trabajo; exigencias emocionales; margen de maniobra (capacidad de tomar decisiones); relaciones sociales en el trabajo; inseguridad e incertidumbre vinculada a la modalidad de contratación; y conflicto de valores y sufrimientos éticos”.
Añadió que estos riesgos repercuten en la salud generando distintas modalidades de sufrimiento relacionado con el trabajo, tales como estrés agudo, estrés postraumático y estrés crónico o burnout, un síndrome que “va lesionando los recursos de los trabajadores al punto de que llega un día en que el trabajador afectado ya no puede desempeñar su tarea”.
Close remarcó que los síntomas clínicos del burnout son “el desgaste emocional, la despersonalización y la autodesvalorización”. Señaló que suele manifestarse en consecuencias físicas -trastornos del sueño, dolores de cabeza, entre otros- y psicológicas, como conflictos con colegas o con familiares.
La experta indicó que existen elementos de prevención, entre ellos “ser tratado con dignidad y respeto, recibir información sobre las decisiones y percibir que las reglas se aplican por igual, sin prejuicios ni discriminación”.
También destacó la importancia de que el trabajador tenga cierto control sobre su entorno, ya que poder anticipar eventos laborales genera beneficios psicológicos y físicos. Asimismo, subrayó la necesidad de relaciones justas entre colegas, cooperación y reconocimiento, advirtiendo que "la sensación de no poder controlar nada, genera frustración, angustia y deterioro de las capacidades intelectuales”.
Close afirmó que ser sindicalista y promotor de salud ocupacional es un trabajo, y recordó que el trabajo comprende actividades humanas coordinadas para producir algo útil o bello, incluyendo también los trabajos no remunerados.
En ocasiones -señaló- las fuentes de salud mental no se encuentran en el trabajo remunerado, sino en actividades no remuneradas como el voluntariado, la militancia política o sindical, que generan satisfacción que muchas veces no surge del empleo formal.
Respecto al sindicalismo como trabajo, explicó que implica “situarlo en su contexto, con recursos y restricciones propias, registrando las tareas a realizar y las actividades efectivamente cumplidas”. Subrayó la relevancia de “identificar las intenciones políticas, los marcos de intervención, interlocutores y destinatarios, teniendo en cuenta las características económicas, sociales y políticas y los impactos nacionales y regionales de las decisiones”.
En ese sentido, recordó que en algunos países los sindicalistas son amenazados de muerte o son encarcelados. En este sentido, destacó que la implicancia en la actividad sindical reviste "múltiples formas que se intensifican", tales como “afiliación, adhesión voluntaria, militancia, horas de delegación, liderazgo y referencia nacional”. Esta actividad contempla acción “reivindicativa, regulación y negociación colectiva”. Añadió que se trata de “la dialéctica de la heterogeneidad y la homogeneidad, de lo particular a lo general y de lo individual a lo colectivo”, con diversas formas de implicancia y compromiso, distintos valores e identificaciones, procesos de socialización sindical, cooptación, selección, aprendizaje y transmisión de saberes, junto a los vínculos y tensiones entre las esferas sindical, familiar y profesional.
A su turno, Adriana Pisani se refirió al Cuestionario Psicosocial de Copenhague (COPSOQ), una metodología internacional que evalúa y previene riesgos psicosociales en el trabajo. Detalló que es un instrumento para “la investigación, intervención y comparación internacional sobre condiciones psicosociales y para la promoción de la salud en los lugares de trabajo”. Su objetivo es ser una “herramienta que permita reducir riesgos psicosociales, mejorar condiciones laborales y lograr una organización del trabajo más saludable”.
La docente explicó que para desarrollar el estudio “primero tiene que haber motivación de los trabajadores, la academia y los empresarios”.
“Necesitamos el empoderamiento, el apoyo y el trabajo colectivo con la academia y es necesario que también esté involucrado el Estado”. Remarcó que desde la academia existe interés, que ya se está preparando el cuestionario y trabajando con colectivos sindicales y con el Ministerio de Trabajo. Estamos en el momento justo de dar un paso adelante”, afirmó.
Reconocimiento
Por su parte, el secretario de Salud Laboral y Medio Ambiente del PIT-CNT, Pablo Elizalde, entregó en nombre del movimiento sindical un reconocimiento a la trayectoria del profesor Fernando Tomasina, quien durante décadas ha estado al frente de la Unidad Académica de Salud Ocupacional. Tomasina dijo que el reconocimiento es “el mayor honor que ha recibido”, y que como trabajador, ser reconocido por los trabajadores “es un orgullo”.
En el cierre de la actividad, la profesora e investigadora Ana Sotelo Márquez presentó su libro “Acoso moral en el trabajo. Como derecho fundamental”, editado por la Fundación de Cultura Universitaria. Señaló que el acoso laboral muchas veces se transforma en un acto antisindical, porque “fragmenta lo colectivo”.