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Orgullosamente sindical

El panorama electoral ha ido pintando las calles de la democracia de colores tan variados como intensos. Listas, pasacalles, miles de militantes partidarios por todas partes, candidatos que llegan agotados a brindar las últimas entrevistas apuradas antes de la veda informativa, que ya dio paso al tiempo de reflexión ciudadana. Entre tanta vorágine democrática, casi en silencio, un grupo de trabajadores y trabajadoras hizo entrega de las 35 rampas para brindar accesibilidad a locales de votación. Fue este jueves 24 de octubre. Un día que Laura, Martín y otros compañeros y compañeras no olvidarán jamás.

Paso a paso

Tal como ha venido informando el Portal del PIT-CNT, el proyecto nació este año e implicó el trabajo conjunto de la Secretaría de Discapacidad del PIT-CNT, la Asociación de Trabajadores de la Corte Electoral, el Instituto Uruguayo de Normas Técnicas (UNIT), la Institución Nacional de Derechos Humanos, el Ministerio del Interior y organizaciones sociales. Un grupo de trabajadores privados de libertad, a través del Instituto Nacional de Rehabilitación, elaboraron las rampas de acuerdo a las normativas vigentes y en función de las necesidades de accesibilidad que presentaban distintos circuitos.

Finalmente, este jueves las rampas fueron entregadas, adaptadas y colocadas. Así fue que un grupo de trabajadores privados de libertad que realizaron el proceso de elaboración de las rampas en el Polo Tecnológico de Santiago Vázquez, en el marco del Programa Nacional de  Apoyo a las Personas Privadas de Libertad en Situación de Discapacidad (PRODIS) del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), salieron a colocar las rampas en los sitios que las necesitaban y que habían sido relevados previamente por un trabajo realizado por los trabajadores de la Corte Electoral.   

Hubo que ajustar detalles. Por cuestión de centímetros que faltaban o sobraban, la altura o el ángulo de inclinación. Pero las rampas quedaron instaladas y colocadas por los propios trabajadores privados de libertad que las fabricaron, pensando en posibilitar que personas con discapacidad puedan efectivamente ejercer su derecho al voto. Las rampas ya están esperando a los y las votantes en bibliotecas, escuelas públicas, jardines preescolares, o en la Casa de la Mujer de la Unión, entre otros espacios.

"Estamos muy emocionados, nos faltan las palabras de tanta emoción".

Laura casi no puede hablar. A las y los dirigentes sindicales a veces les toca estar en estrados frente a miles de trabajadores y trabajadoras donde hay que hablar fuerte y claro, elevando el tono para marcar la cancha en defensa de las reivindicaciones del movimiento sindical. Otras, deben afrontar duros espacios de negociación en conflictos donde se juega el destino de decenas o centenares de compañeras y compañeros. Pero también hay momentos como el de este jueves 24, en los que la emoción lo invade todo. "Fue un esfuerzo de mucha pero mucha gente" señaló Laura Alberti, integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT. "Los sindicatos aportaron los materiales, los trabajadores privados de libertad las construyeron, las organizaciones sociales que trabajan con personas con discapacidad colaboraron, Martín (Nieves)y la Secretaría de Discapacidad del PIT-CNT y mucha gente más".    

ADN militante

Laura no viene del SUNCA, es del SUNCA. Ella tiene el ADN "sunquero" en la sangre. "Cuando llegás al centro de trabajo o a la obra, te empuja la solidaridad. Yo vengo de un centro de trabajo donde éramos todas mujeres jefas de hogar. Pasábamos muchas horas juntas, más en el centro de trabajo que en nuestra casa, y nos enseñaron y aprendimos a apoyarnos unas a las otras. Escuchar los problemas". Cuando Laura comenzó a trabajar en la cerámica cobraba $18 la hora. Entre todas se ayudaban incluso para ayudar a la que no tenía para el boleto. "Había que mantener la casa, los gurises, a veces teníamos que hacer de psicólogas. Y llegábamos al sindicato y veíamos que los compañeros también tenían sus luchas que tenían que remar pero todos y todas seguíamos militando. Porque el sindicato te empuja a eso, a la solidaridad. Yo sé que ahora se usa mucho el término empatía, pero yo prefiero hablar de solidaridad que sintetiza todo. Esa palabra lo dice todo. El SUNCA es todo eso. Son las brigadas, el ayudar al otro, preguntarle qué le pasa, tratar de escuchar al que anda medio cabizbajo y saber cómo apoyar al compañero o compañera que necesita. Este sindicato me enseñó mucho en la vida. Por eso estoy muy agradecida. Estamos tan orgullosos del sindicato que a veces decimos que somos muy "sunqueros" (risas) pero es tan así como orgullosa de ser parte del movimiento sindical. Todo lo que me ha enseñado el PIT-CNT, especialmente a querer a otros sindicatos. Yo estoy muy agradecida de lo que me han enseñado el sindicato de las trabajadoras domésticas (SUTD), las quiero mucho, como también a otros sindicatos que la tienen que pelear muy de abajo".

Antes de la despedida, Laura no quiso olvidarse de nadie a la hora de los reconocimientos y agradecimientos. "Yo quiero mucho al movimiento sindical y hay mucha solidaridad en todo el movimiento sindical. Que hoy hayamos entregados las rampas que construyeron un grupo de trabajadores privados de libertad las para que personas con discapacidad puedan ejercer su derecho al voto, a mi me llena de orgullo. Nos volvemos recontra orgullosos de ser PIT-CNT".