El director del Instituto Cuesta Duarte, Milton Castellano, reivindicó a 60 años del Congreso Fundacional de la CNT, la unidad, la solidaridad y la independencia como pilares históricos del movimiento sindical uruguayo. También repasó algunos de los principales hitos de estas seis décadas y advirtió sobre un escenario internacional marcado por el debilitamiento del multilateralismo, la concentración del poder y el avance de nuevas tecnologías, ante el cual consideró fundamental defender la democracia, la justicia social y la cooperación entre los pueblos.
Milton Castellano reflexionó sobre la conmemoración de los 60 años de unidad sindical a partir del Congreso Fundacional de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) en 1966. En diálogo con el Portal del PIT-CNT, consideró que se trata de “una fecha trascendental” no solamente para el movimiento sindical, sino también para la sociedad y para el país en su conjunto.
“Uruguay tiene algunas peculiaridades que son casi únicas en el mundo de las organizaciones sociales, que son nuestros principales activos. No digo que sea mejor o peor, pero tenemos una concepción del movimiento sindical basada en la construcción de pilares básicos como la unidad, la solidaridad y la independencia de clase”, señaló.
En ese sentido, destacó que Uruguay cuenta con una única central sindical que representa al conjunto de los trabajadores. “En muy pocos países hay una sola central sindical que representa a todos los trabajadores. En general, en la región y en el mundo hay varias organizaciones sindicales que representan a los trabajadores”, explicó.
Por eso para Castellano, la unidad constituye uno de los principales fundamentos de la organización sindical uruguaya. “Hemos hecho un principio de la unidad como un aspecto central para la fortaleza y el desarrollo de la defensa de nuestros derechos y para lograr mejores condiciones de vida para los trabajadores uruguayos”, afirmó.
A la unidad se suma la solidaridad como otro de los pilares históricos del movimiento sindical. “La solidaridad es un pilar de nuestras organizaciones, de nuestra actividad diaria. No hay trabajadores que estén en determinadas circunstancias, en conflicto o ante un momento de dificultades, que no tengan la solidaridad del movimiento sindical y de la central. El principio de la solidaridad es muy caro para todos nosotros”, sostuvo.
El tercer pilar señalado por Castellano es la independencia de clase. Explicó que se trata de una concepción según la cual la sociedad está integrada por diferentes clases y estratos sociales y que el movimiento sindical representa los intereses de los trabajadores con independencia de las organizaciones políticas u otras organizaciones de distinta naturaleza.
“Las organizaciones sindicales en Uruguay, a diferencia de muchos otros lugares en el mundo, no están atadas a determinadas organizaciones políticas. Eso no significa que la central sindical y los sindicatos no tengan posiciones políticas sobre las realidades del país. Lo que no tienen es una posición política partidaria, pero sí en todo lo que tiene que ver con los intereses generales”, precisó.
A su entender, resulta difícil concebir los intereses de los trabajadores de manera aislada de los intereses generales del país y de la sociedad. “Es muy difícil concebir los intereses de los trabajadores independientemente de los intereses generales del país, de la sociedad y de las distintas áreas que conforman el Uruguay”, afirmó.
Asimismo, Castellano vinculó esa independencia con la permanente relación del movimiento sindical con otras organizaciones sociales que representan a distintos colectivos. “Esa actitud de independencia nos reafirma también en la permanente interrelación con otras organizaciones que representan otros colectivos sociales, tales como migrantes, organizaciones de género, pequeños productores, estudiantes. Con todas ellas tenemos relaciones fraternales”, señaló.
Por eso, consideró que el hecho de que una organización de estas características alcance seis décadas constituye un acontecimiento relevante. “Que una organización de estas características cumpla 60 años no es poca cosa en la historia”, afirmó.
Seis décadas de historia sindical
Castellano señaló que el aniversario constituye una oportunidad para repasar una historia “muy larga” y “muy profunda”, marcada por acontecimientos trascendentes.
Entre ellos mencionó como primer gran mojón la construcción de la unidad entre distintos sectores del movimiento sindical y, posteriormente, la resistencia a la dictadura y la Huelga General de 1973.“La Huelga General de 1973 es un hecho histórico. No ha habido en otros países un caso en el que, después de un golpe de Estado, se haya desarrollado una huelga de 15 días”, sostuvo.
También recordó la solidaridad internacional con los trabajadores uruguayos y sus familias durante la dictadura. “La solidaridad de los que estaban en España, en el resto del mundo, para las familias de los presos de todo aquel proceso”, evocó.
A esa historia agregó los procesos vinculados con la negociación colectiva, los laudos, las categorías laborales y las leyes de protección de los trabajadores.
“Por todo ello invitamos a participar del cierre de las actividades por los 60 años rodeados de la sociedad. En primera instancia en la jornada de puertas abiertas del jueves y el domingo en el Teatro Solís, a la cual invitamos a las autoridades de gobierno, a los partidos políticos, a los representantes parlamentarios y a las autoridades de la sociedad civil; es decir, a todos aquellos que hacen a la vida del país”, expresó.
La intención, agregó, es conmemorar una fecha de gran importancia para el movimiento sindical y proyectarla hacia el futuro. “Queremos conmemorar una fecha que es muy trascendente y aspiramos a muchísimos años más en la unidad del movimiento sindical”, afirmó.
Consultado sobre el contexto internacional en el que se cumplen estos 60 años de unidad sindical, Castellano sostuvo que el escenario actual presenta características que no había experimentado a lo largo de su vida. “Nunca viví una situación internacional como la actual”, afirmó.
Recordó diferentes períodos de tensión internacional, desde las luchas contra el neocolonialismo y los procesos de independencia hasta la Revolución Cubana y distintos momentos de la Guerra Fría, incluida la llamada Crisis de los Misiles. “Hubo momentos de mucha tensión en el mundo a lo largo de lo que yo recuerdo de mi vida. Ni siquiera estoy hablando de una historia general, estoy hablando de mi propia historia de vida”, aclaró.
Sin embargo, consideró que el escenario actual presenta una gravedad particular debido al debilitamiento de las estructuras internacionales construidas durante décadas. “Nunca había vivido una situación de la gravedad del momento que estamos viviendo, donde de un plumazo se ha borrado un sistema de relacionamiento internacional, una arquitectura de lo que tenía que ver con las relaciones políticas, sociales y económicas entre los países”, afirmó.
A su entender, “se ha barrido el multilateralismo” y distintos organismos internacionales han quedado debilitados. Mencionó particularmente a las Naciones Unidas y expresó preocupación por lo que pueda ocurrir con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a la que definió como “una organización referente para los trabajadores”.
Castellano sostuvo que, en este contexto, parece imponerse “la ley del más fuerte”, que comparó con “la ley del Lejano Oeste, donde las armas imponían la justicia”. A esta situación sumó la ofensiva de sectores conservadores y el impacto de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial.
“Hay una irrupción de elementos en tan poco tiempo que es asombroso, por un lado trae aspectos positivos, como pueden ser avances científicos para la humanidad, pero también tiene el karma o el drama de cómo se apropian de esas realidades y de que se imponga la ley del más fuerte”, señaló.
Frente a este escenario, Castellano planteó la necesidad de preservar las instituciones y los mecanismos de cooperación internacional. “Más que nunca, en una situación de estas características, se trata de preservar el orden internacional, preservar el multilateralismo, los organismos internacionales como Naciones Unidas y todo el régimen que existe, y que los Estados respeten ese orden internacional”, afirmó.
También se refirió a Estados Unidos y al papel de su actual presidente, Donald Trump, cuya política internacional cuestionó. Castellano también mencionó como uno de los desafíos regionales inmediatos las elecciones brasileñas. En 2026, la primera vuelta está prevista para el 4 de octubre. “Hoy tenemos por delante desafíos muy grandes. El más importante son las elecciones en Brasil”, afirmó, y contrapuso los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro y la candidatura de su hijo Flávio Bolsonaro.
“Estos 60 años de unidad del movimiento sindical uruguayo se cumplen en una situación tan convulsionada que es como un oasis que tenemos que tratar que se amplíe. Cuantos más oasis de estas características podamos preservar, mejor”.
En tal sentido dijo que en una región “bastante convulsionada y con gobiernos autoritarios o reaccionarios”, desde Uruguay se puede seguir construyendo democracia, justicia social, y que el país juegue un rol importante en los equilibrios y defensa del multilateralismo”.