Pese a la recuperación económica que ya muestra niveles de actividad superiores a los vigentes antes de la pandemia, el salario real se encuentra en niveles inferiores a los registrados 3 años atrás. La caída del salario real que se registra desde 2020 ha provocado un incremento en la proporción de trabajadores con salarios sumergidos. En el primer semestre de 2022, más de 541.000 ocupados percibieron remuneraciones por debajo de los $ 25.000 líquidos al mes por 40 horas de trabajo semanal, representando un 35% del total. Entre los asalariados, la cantidad de trabajadores con salarios sumergidos menores a $ 25.000 líquidos al mes asciende a unos 320.000, lo que representa un 29% del total.
Además de analizar la evolución salarial, es necesario observar el nivel que presentan los ingresos laborales. Al momento de analizar y discutir la política salarial, resulta fundamental conocer cuánto ganan los trabajadores en nuestro país, cómo se distribuyen esos salarios según diferentes características de las personas y los empleos, y qué proporción del total se considera que percibe remuneraciones sumergidas.
El trabajo muestra que los salarios sumergidos afectan en mayor medida a los jóvenes, a los residentes en el interior del país y a las mujeres. Además, se presentan con mayor intensidad entre los trabajadores privados y entre quienes no cotizan a la seguridad social. Los sectores de actividad más afectados son restoranes y hoteles (55%), servicio doméstico (51%), comercio (50%) y el sector rural (48%).
Atendiendo esta realidad y en un contexto de mejora en varios indicadores macroeconómicos, el país requiere un empuje a la política salarial que a través de la negociación colectiva garantice incrementos reales importantes con un énfasis mayor en el salario mínimo nacional y en las categorías más sumergidas de los diferentes sectores de actividad.