El abogado especializado en Derechos Humanos y asesor jurídico del Observatorio Luz Ibarburu (OLI), se refirió a los recientes hallazgos de restos humanos en el Batallón 14 de Toledo y dijo que se trata de la confirmación de "una práctica horrenda que permanece en el tiempo" y que evidencia que los responsables no han tenido "el mínimo gesto humano" de señalar a las familias, dónde están los restos de los seres queridos buscados. En este sentido, afirmó que "los criminales no están aportando información" y "probablemente no lo hagan nunca". Asimismo, sostuvo que tanto el Batallón 13 de Infantería de la avenida de las Instrucciones, como el Batallón 14 de Toledo, "deberían desafectarse de la actividad militar y transformarse en lugar de peregrinaje cívico para recordar los horrores del terrorismo de Estado, pero no pueden seguir siendo espacios para el uso de las Fuerzas Armadas".
En diálogo con el Portal del PIT-CNT, Chargoñia reflexionó sobre el reciente hallazgo que se produjo en el Batallón 14 de Infantería, en el mismo predio en el que se habían encontrado los restos óseos que pertenecían al maestro Julio Castro. "Es una confirmación más de una práctica horrenda que permanece en el tiempo. La desaparición forzada niega a las víctimas el derecho a vivir y el derecho a morir. Es probablemente una de las prácticas más detestables que se continúa en el tiempo, en tanto los responsables no han tenido el mínimo gesto humano de señalar dónde están los restos de los seres queridos buscados. Es un enorme impacto emocional para las familias y estaremos en la expectativa de los debidos análisis de identificación para ver de quién se trata y no es un tema menor a señalar, que en ese mismo lugar se encontraron los restos del maestro Julio Castro y de Blanco Valiente, por lo que efectivamente aquella versión que decía que en ese lugar, en Toledo, había restos humanos, que es verificada, es correcta y aparece una y otra vez esa demostración. También hay que señalar que entre aquellos primeros hallazgos y esto de estas horas, transcurrió mucho tiempo. Y eso parece indicar una velocidad de hallazgo y de investigación que no es la que los familiares y la sociedad necesitan".
Chargoñia indicó que se requiere "mucho más compromiso y eficacia en la investigación que la que se está demostrando actualmente" y fustigó duramente las maniobras y "rutinas" militares que se dieron el mismo día del hallazgo. "Parece necesario expresar el más profundo repudio por la banalización y falta de respeto esos movimientos militares en ese lugar". En cambio, desde su opinión, tanto el Batallón 13 de Infantería de la avenida de las Instrucciones, como el Batallón 14 de Toledo, "deberían desafectarse de la actividad militar y transformarse en lugar de peregrinaje cívico para recordar los horrores del terrorismo de Estado, pero no pueden seguir siendo espacios para el uso de las Fuerzas Armadas".
Silencio de los criminales
En relación al paso del tiempo y la demora para ir encontrando la verdad sobre dónde están las y los uruguayos detenidos desaparecidos, opinó que lo que está sucediendo es que "los criminales no están aportando información y probablemente no lo hagan nunca. Y por otro lado, las investigaciones parecen comenzar por el lado final que serían las excavaciones, y me da la impresión que corresponde al último tramo de una investigación. De modo que habría que revisar las formas en que se investigan los itinerarios de desaparición. Ahí tiene que ver el análisis y el procesamiento de los archivos para trabajarlos adecuadamente. Creo que paralelamente, se debería analizar cómo se utilizan algunos instrumentos legales que tiene la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH). Por ejemplo, los atinentes a citar a testigos bajo apercibimiento de que si no concurren o si no dicen la verdad pueden ser denunciados penalmente. Este es un instrumento legal que debería ser desarrollado intensamente, y se debería informar adecuadamente al respecto de su utilización. Está claro que con esta velocidad actual de hallazgos, este tema va a seguir presente durante muchas generaciones". No obstante, valoró que la movilización popular de los 20 de mayo de la Marcha del Silencio "es clave para que -aún con todas estas dificultades- se pueda mantener vivo el reclamo y la exigencia de que el Estado tiene que actuar en forma eficaz en la investigación de la desaparición".
El golpe bajo de intentar reescribir la historia
El integrante del Observatorio Luz Ibarburu, aseguró al Portal del PIT-CNT que más allá de los intentos de algunos actores de la escena nacional de "reescribir la historia" en materia de lo que sucedió en nuestro país y especialmente, como forma de justificar las torturas, asesinatos y desapariciones, por la presunta existencia de "dos demonios", Chargoñia apuntó que "son teorías que banalizan la acción criminal del Estado, que pretenden reducir las violaciones de derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad a un enfrentamiento entre fuerzas iguales, lo que no resiste el menor análisis histórico. Parece evidente que para garantizar que las futuras generaciones no vuelvan a vivir los horrores del pasado y que nunca más habrá terrorismo de Estado, es a través de la información y comprensión de qué significa y qué es el terrorismo de Estado y al mismo tiempo, enfrentar esos discursos políticos de una derecha política uruguaya que una y otra vez intenta modificar la historia reciente".
Por último, recordó que "la naturaleza lesiva dañosa del crimen cometido por el Estado, no es comparable con ningún otro delito cometido por particulares. Es por eso que estos delitos de lesa humanidad, desde el tribunal de Núremberg -al final de la Segunda Guerra del siglo pasado- se los considera imprescriptibles e inamnistiables, y ofenden la conciencia de la humanidad. La forma de garantizar que no volverán a ocurrir es evitar atmósferas de impunidad y comprender qué es lo que significa y el daño que provoca que las Fuerzas Armadas o policiales de un país se transformen en organizaciones criminales".