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Aurelio

Ahí estaba solo. Con su cámara. Él y su Canon. Y su sonrisa, claro. Siempre su sonrisa. Parado en la esquina de Carlos María Ramírez y Carlos Tellier, a pocos metros del estrado. A su alrededor, miles de jóvenes y no tanto, pasaban abrazados a sus banderas, con sus tatuajes y consignas. Miles que iban y venían buscando encontrarse con la historia y con sus propias historias. Y ahí, parado, solo, sonriendo, con su cámara, estaba un hombre de 91 años que fue mencionado en la sesión de honor que el Parlamento realizó anoche, a 50 años de la última sesión del Senado, cuando las botas militares y los tanques avanzaban a paso firme, indigno, cobarde, en formación inequívoca de delincuentes preparados para el robo en masa de derechos, personas, bienes e instituciones y se aproximaban a desalojar y usurpar un símbolo de la Democracia, el Palacio Legislativo o de la Leyes, como también se le conoce.

Este 26 de junio, fue nombrado por su valentía en testimoniar con su trabajo fotográfico periodístico, el horror y también la resistencia, la lucha, el amor por la libertad. Fue ovacionado y se emocionó. No supo qué decir. Ni cómo agradecer que se hubieran acordado de él.  

Al día siguiente, hoy 27 de junio, Aurelio se fue hasta La Teja. A celebrar con su gente. Con los trabajadores y estudiantes. En la calle. Donde se siente cómodo.

Aurelio González es fotógrafo, es resistencia, es coraje, es El Popular, es la llama viva de obreros y estudiantes de una de las etapas más tristes y dolorosas del Uruguay. Aurelio es también un número emblemático: el 48.626. Esa es la cifra de negativos que logró esconder y dejar a salvo de la horda fascista que pretendía quemar toda evidencia de la represión y la resistencia popular. Aurelio es generosidad y es el hombre sagaz, el que actuó sin vacilar con sus latas llenas de vida, de otras vidas; miles de vidas rescatadas desde un rincón de la historia.

"Yo de protagonista no tengo nada, fui testigo nomás que por suerte llevaba una cámara. Y registraba lo que hacía la gente, sobre todo los trabajadores y estudiantes. Fueron momentos muy complicados pero muy cargados de emoción también. Las barriadas obreras, fueron un ejemplo de resistencia, por ejemplo. Y parece mentira pero ahora ya pasaron 50 años".

Aurelio le dijo al Portal del PIT-CNT que cuando lo mencionaron en la sesión del Senado y lo aplaudieron, se sintió muy agradecido, tal vez un poco incómodo porque no le gusta que lo elogien, y también sintió que por un instante estaba reviviendo aquella historia.  

"Anoche cuando estaba en el Parlamento pensaba que fui un testigo del Golpe porque yo aquella noche del 26 estaba dentro del Parlamento y fui viendo cómo se fue desarrollando, y eso claro que son momentos que no voy a poder olvidar. Pero no tuve ningún mérito. Ojalá mi trabajo ahora sirva para las nuevas generaciones, que sirva para algo. En eso puede ser que admita que se reconozca lo que hice pensando en lo que le podrá servir a los jóvenes. Pero simplemente me tocó a mí, como le podía haber tocado a otro. Yo lo que traté de hacer fue estar presente con mi cámara. Eso sí. Aunque no pudiera volver a casa a dormir alguna noche, yo trataba de estar. Pero el mérito fuerte, es de la gente".

Reconocimiento

"Cuando te nombran a vos, en un acontecimiento de tal magnitud, tan emblemático y hay un gran aplauso como el que hubo anoche, es bravo, yo me quedé cortado, sin saber qué decir. Pero más allá de mi persona -que insisto creo que no soy un héroe- el acto fue hecho con mucha altura porque estuvieron todos los partidos en defensa de la democracia y sobre todo, el Nunca Más, fue categórico".

Reconocimiento obrero

"Me tienen sin palabras, no puedo más de agradecimiento y de la emoción, entre abrazos y más abrazos, no sé qué decir. Y veo acá a los trabajadores organizados y digo, qué lindo poder vivir así en un entorno de solidaridad, de abrazos, de cuántas cosas maravillosas que se ven acá. Yo ya tengo 91 años. Supongo que el día que me vaya alguno dirá: 'mirá, se murió el gallego' y ta (risas). Nada más. Pero te voy a decir una cosa, entre nosotros, espero que no hablen mucho porque como todo el mundo, yo tengo pecados y alguna virtud. Mejor que no hablen de mis pecados (risas).En serio, todo lo que me dicen y agradecen lo veo un poco exagerado. Yo estuve porque sentía que tenía que estar. Nada más. Y si cuando me vaya alguno se acuerda de mí, eso será regalo, porque los protagonistas fueron los obreros y los estudiantes. Y ta".