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Patricia Rodríguez (SIFPOM): "No es con violencia" que se construye el camino

El Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT repudió las acciones vandálicas que sufrió la sede del Sindicato de Funcionarios Policiales de Montevideo (SIFPOM) y expresó su deseo que se transite por un camino de "respeto y tolerancia" de construcción ciudadana.

Como es de público conocimiento, el pasado viernes la fachada de la sede sindical apareció vandalizada con pintadas que decían “No más Policía” y “asesinos”.

En entrevista con el Portal del PIT-CNT, la presidenta del SIFPOM, Patricia Rodríguez, dijo que el atentado y la violencia expresada contra la sede sindical, además de ser un hecho repudiable, es un episodio "muy triste" porque "nos costó mucho tiempo y esfuerzo construir un sindicato en la Policía" y agregó que con este tipo de acciones, "le están haciendo un favor a quienes precisamente se oponen a que las y los trabajadores nos organicemos y estemos dentro del PIT-CNT". Por otra parte, Rodríguez fustigó las recientes declaraciones del jefe de Policía de San José, Orestes Leles da Silva quien en su discurso efectuado durante la celebración del 192 aniversario de la Policía Nacional, amenazó a funcionarios policiales con certificación médica. “O se reintegran al trabajo, al igual que nosotros y comparten las responsabilidades, o van a tener que irse de la institución” dijo  el jerarca. Para la presidenta del sindicato, es lamentable que en un día de celebración se amenace a los funcionarios. Asimismo, el SIFPOM emitió una declaración en la que señala que “no es con falta de empatía y mucho menos amenazando que resolveremos este tema” y que “preocupan mucho estas declaraciones que son parte de un accionar que ha contribuido a enfermar compañeros”.

El sindicato sostuvo que es imprescindible encontrar las causas y se necesita mejor prevención y asistencia, y no amenazas. “Estas prácticas son de otra época, donde algunas jerarquías insistían en tratar a la persona como número. Hay muchos compañeros pasando distintas enfermedades que no les permite volver, no porque estén de vivos sino porque la institución los terminó enfermando”.

Para la presidenta del sindicato, los comentarios del jerarca "no ayudan" a buscar soluciones.

¿Qué lectura han realizado de las pintadas vandálicas en la facha de la sede sindical?

Supuestamente esos manifestantes pretenden denunciar violencia policial pero claramente lo que han hecho es precisamente ejercer violencia. Denunciar violencia con más violencia no deja muy claro de qué lado pretender estar. Nosotros vamos por la construcción de una sociedad pacífica, democrática, que represente los valores de todos, inclusive los de aquellos que no comparten con nosotros. Creo que esa intolerancia demostrada el viernes pasado habla peor de ellos que de nosotros. Y cualquier representación o manifestación de un grupo de personas que -en su legítimo derecho de expresarse- termina vandalizando una sede sindical, echa por tierra su reivindicación. Nosotros insistiremos en que debemos actuar desde el respeto incluso y especialmente en relación al que piensa diferente. Ese es el camino.

¿Se debe considerar como un hecho de particular gravedad o tal vez una expresión acotada a un pequeño grupo?

En este momento no lo veo como una preocupación de una gran dimensión. Sí nos parece que hay que estudiarlo y tomarlo en cuenta, porque hoy puede ser algo pequeño, pero eso mañana se puede transformar en algo más grande. Y por ello siempre es importante que haya un pronunciamiento contundente de rechazo a este tipo de ataques, tal como lo hizo hoy el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT. Tenemos que decir, no es por este camino. Venimos de épocas que nadie quiere volver a vivir. Y todas esas cuestiones que pueden desestabilizar una democracia plena como la que tenemos. Por eso es que no es bueno que lo dejemos pasar, por más que haya sido algo posiblemente menor.

¿Se sienten observados bajo una lupa más grande que los restantes sindicatos?

 ¡Sí claro! También soy consciente que son procesos que debemos transitar. Las confianzas se construyen a lo largo del tiempo y más allá de que obviamente no compartimos cierta forma en la que nos miran o colocan, seguramente el tiempo sanará y curará heridas. Porque a nadie le gusta sentirse observado bajo una lupa exagerada y distinta al resto. Y me parece importante recordar algo, hay quienes nos discriminan porque nos asignan mochilas que no son nuestras. Nuestros dirigentes y delegados son nacidos a partir de 1980. Nada tienen que ver con las cuestiones que se les achacan, o se les cargan sus mochilas. Por el contrario, deberían valorar con sumo orgullo que la Policía tenga un sindicato. Es todo un avance. Pensemos que hay países en América Latina que los policías no pueden legalizar sus asociaciones y justamente ponen como ejemplo a seguir el caso de Uruguay. Incluso aquí mismo, en nuestro país, se decía que si nos sindicalizábamos íbamos a romper las lógicas y los esquemas de la seguridad. Y eso jamás sucedió. Por el contrario, hoy el sindicato puede pelear por sus reivindicaciones a su manera. Porque también es cierto que nos falta mucha construcción desde dentro del sindicato para entender que tenemos normativas diferentes. A veces nos preguntan por qué no nos manifestamos de tal o cual forma o por qué no hacemos campañas públicas para tal referéndum, sea a favor o en contra. En realidad, no tenemos la posibilidad de hacerlo, tenemos muchas limitantes constitucionales desde nuestra normativa vigentes. Pudimos sindicalizarnos pero tenemos prohibiciones que nos limitan. Nos prohibieron realizar huelgas, nos prohibieron manifestarnos, nos prohibieron muchas cosas que generan que la sindicalización de la Policía sea diferente a la de otros sindicatos.

Tal vez no todos lo sepan

Claro y a veces las críticas son por desconocimiento o falta de información. No es que no nos jugamos por nada colectivo, es que tenemos limitantes. Nosotros siempre decimos que estamos abiertos a juntarnos inclusive con aquellos que están más de la vereda de enfrente de nosotros, quienes ven a la Policía como un represor y no como un trabajador. Nosotros peleamos por las mismas reivindicaciones que pelea cualquier otro sindicato. Si mañana algún trabajador tiene un exabrupto en una fábrica, oficina o comercio, seguro pasa desapercibido para la sociedad. Pero nosotros siempre vamos a estar en la mirada por lo que hacemos y lo que no hacemos.

Se cuestiona mucho el abogado que tiene el SIFPOM ¿no?  

En realidad se nos cuestiona todo lo nuestro. Personalmente hay muchas críticas que las tomo sin dramatizar. Pero todo tiene una lógica y una explicación. Nuestro gremio con esas particularidades que tiene, es distinto, por todas estas limitantes que te contaba. Por tanto, entendimos que teníamos que tener un abogado que nos represente, que nos asesore, nos resuelva inconvenientes y que pueda afrontar los medios de comunicación, precisamente, porque nosotros tenemos limitantes. Por eso necesitábamos un abogado "mediático" algo que posiblemente el resto de los sindicatos no precisen. El ningún medio se cuestiona políticamente a sus abogados. Nosotros necesitamos un abogado con la camiseta puesta y Andrés claramente demuestra que la tiene. Tenemos siete asesores jurídicos y solamente cuestionan a uno porque es el que aparece en la prensa. Nosotros estamos todo el tiempo en los juzgados, algo que al resto de los sindicatos tampoco les pasa. Estamos todo el tiempo en temas de materia penal o administrativa. Por ello insisto que algunas críticas provienen más por desconocimiento que por asuntos más profundos. Como sociedad y como movimiento sindical, creo que tenemos que estar agradecidos que tengamos una Policía sindicalizada, democrática, arriesgando su propia vida por los demás y que trabaja por ser respetuosa. Como en todos los ámbitos, podremos tener malos trabajadores. Pero siempre son los menos. Y nuestro sindicato no defiende ninguna causa que implique la vulneración de derechos de otras personas. Esto lo que queremos dejar claro. Pero hay que separar la propia tarea del funcionario policial que es prevención, disuasión y represión, una palabra generalmente mal vista pero que representa algo que el policía lo tiene en su ADN. Cuando nos pronunciamos sobre el episodio del transporte, quisimos ser muy claros en señalar que abogamos por manifestaciones sin violencia. Y recordar que todos tenemos derecho. Los que se manifiestan y los que no.

¿Cómo impactó el discurso del jefe de policía de San José en el sindicato policial?

Con el comunicado fuimos claros en señalar que repudiamos los dichos. La Policía y el Estado hace tiempo que tienen un déficit de abordaje de los temas de prevención del suicidio. En nuestro caso, tenemos una de las estadísticas más grandes y problemáticas en relación a la salud mental. Entonces, que un jefe salga a decir que los policías que se certifican están de vivos o que se los debe echar de la institución, no suma ni mucho menos acompaña los esfuerzos que está desarrollando el sindicato para visibilizar el tema y buscar propuestas. Nosotros sostenemos que se debe colocar el énfasis en la persona y no en el número. Pero hay jefes que todavía ven a los policías como números y no como personas con derechos.

Como sindicato estamos buscando respuestas y muy concretamente conocer las causas de que tantos policías se enfermen y estén con certificaciones médicas. ¿Será que todos los policías están de vivos o será que hay en realidad una problemática que nadie quiere ver y las autoridades no se ponen a trabajar para buscar respuestas y soluciones? Si tenemos tasas altas de acoso laboral y sexual, ¿no será que hay cierto fallo en los mandos medios y que ese hostigamiento al personal lo termina enfermando? Atrás de cada compañero que se certifica, hay una causa. Cuando un compañero tiene que cumplir con su tarea y debe sacar el cuerpo de un niño muerto en un accidente de tránsito, ¿alguien puede pensar que al rato puede volver a su trabajo como si nada hubiera sucedido? Hay algo que no está funcionando bien dentro del ministerio y es un profundo error echarle la culpa al policía y no buscar las causas de las certificaciones médicas. Porque recordemos que cuando un trabajador se certifica cobra menos salario, en nuestro caso no puede hacer el 222 y generalmente es desarmado. Así que deberían observar el tema desde otro ángulo y no del que utilizó este jerarca con muy mal gusto además, en un día de celebración de la Policía Nacional. Hemos tenido recientemente varios suicidios. Y son trabajadores policías que se han suicidado delante de sus compañeros. Esto debería ser una señal de alarma y preocupación para las autoridades por la salud mental de los policías y no despertar una serie de amenazas o persecución.