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Ignacio Zuasnabar (Equipos): “Las encuestas a veces son incómodas, porque cuestionan nuestra percepción del mundo”

Según el sociólogo Ignacio Zuasnabar, en Uruguay se ha instalado una clara “política de desconfianza” sobre todo lo que sostiene y propone “el otro, el que piensa distinto”. El director de Equipos Consultores habló con el Portal del PIT-CNT sobre distintos temas de la realidad nacional, los escenarios políticos y las tensiones, y también sobre la encuesta de evaluación de la forma en la que Lacalle Pou se está desempeñando como presidente, que dio como resultado un 49% con opinión favorable. Para muchos, un resultado sorprendente teniendo en cuenta que la consulta se realizó en el marco del escándalo mundial por el caso Astesiano y de las revelaciones sobre la célula criminal que operaba en la Torre Ejecutiva.

El sociólogo señaló que Equipos maneja tres hipótesis distintas sobre el resultado de la encuesta. “La primera hipótesis es que el presidente ha construido en una parte de los uruguayos una imagen sólida -en buena medida, a partir de su manejo durante la pandemia de 2020 y 2021-, y que eso le genera una base de credibilidad y confianza que no necesariamente se erosiona ante eventos adversos puntuales”.

Una segunda hipótesis refiere a que puede haber existido efectivamente “una afectación a la imagen del presidente que no sea captada por la pregunta sobre su desempeño general. Es decir, es posible que haya núcleos de personas críticas con la actuación del presidente en este hecho puntual -y que incluso puedan haber deteriorado el grado de confianza en su figura-, pero que no llegan por esto a modificar el juicio general sobre su trabajo como presidente”. En esta hipótesis, Equipos considera que podría haber una afectación “subterránea” que podría haber disminuido la base de confianza en el presidente, “aunque sin efectos visibles hasta el momento en la opinión global sobre su desempeño en el cargo”.

La tercera hipótesis es que, al tratarse de un evento en proceso, “quizá puedan ser esperables consecuencias diferidas. A veces ocurre que la opinión pública no reacciona inmediatamente a los hechos, sino que el proceso de formación de opinión es parsimonioso”. En este sentido, Zuasnabar dijo que los procesos de reflexión pueden llevar su tiempo y en la próxima encuesta que se publicará a mediados de noviembre se podrá realizar una evaluación un poco más definitiva y allí ponderar “si efectivamente el caso Astesiano no tuvo ningún costo”, para el presidente Lacalle. Empero, precisó que existe la posibilidad de considerar que la encuesta regular de Equipos Consultores, realizada a principios de octubre, quizá pueda ser “algo prematura” para evaluar los hechos de manera definitiva. 

Blindaje mediático

Consultado sobre el posible “blindaje” mediático con el que algunos grandes medios protegerían al presidente de la República a la hora de elaborar sus agendas informativas y en la forma en la que se destacan o desaparecen temas según favorezcan o perjudiquen al gobierno de coalición, el sociólogo puntualizó que desde el punto de vista teórico, “el proceso de formación de la opinión pública” tiene que ver con distintos componentes como la oferta, “donde los medios tienen un rol protagónico, como también lo tienen los líderes políticos, las redes sociales” y del otro lado “está la demanda, que son los ciudadanos”, que en la actualidad tienen “más poder” como consecuencia del surgimiento de las redes sociales.  Zuasnabar subrayó que “las sociedades en las que los sistemas de medios están más concentrados, donde la información está más restringida a su circulación y donde los ciudadanos tienen –de alguna manera- acotada su posibilidad de expresión, son realidades en donde la oferta puede influir de manera más decisiva en formación de la opinión pública. En cambio, en sociedades abiertas, con sistemas plurales y libertad de expresión, el poder de la oferta está más limitado”. En este marco, opinó que su sensación personal es que Uruguay “está más cerca de un país donde se respeta la libertad de expresión y pluralidad de enfoques en los medios que del otro extremo, y eso quedó demostrado con el caso Astesiano que tuvo una altísima notoriedad del sistema de medios, de redes y de los liderazgos políticos”.

Precisamente sobre el caso Astesiano y las acusaciones a Equipos Consultores de haber presentado rápidamente una encuesta favorable a Lacalle Pou como forma de “operar a favor del gobierno”, Zuasnabar dijo que Equipos Consultores mide y publica la evaluación de gestión del Presidente de forma continua desde hace casi 40 años, y que ese tipo de cuestionamientos no son nuevos. “Las encuestas son destructoras de burbujas” que permiten “sacar” a las personas del encierro de las subjetividades y observar con cierta perspectiva lo que piensa la población, ya que “cada uno de nosotros tendemos a relacionarnos con gente que piensa parecido a lo que nosotros pensamos”, con lo que solemos “reafirmar nuestras propias creencias y convicciones”. Como consecuencia de esto, “las encuestas a veces son incómodas porque nos cuestionan nuestras percepciones sobre el mundo”.

Fracturados en dos mitades

El investigador, docente y politólogo, explicó que en Uruguay se ha instalado una clara política de desconfianza y en los dos bloques que hay en el país, hay quienes atribuyen “al otro” actitudes de “deslealtad” y de ser responsables de la “ruptura de puentes”.

Si bien elogió las virtudes de “los equilibrios” cuando se logra respetar las minorías políticas, particularmente en un escenario como el uruguayo de “dos mitades”, con menos posibilidades que las minorías sean “avasalladas” por las mayorías circunstanciales. No obstante, puntualizó que en cuanto a las formas “hay elementos preocupantes” por la “desconfianza” hacia el otro. Desde su visión, eso incluso se suele esgrimir como “justificación” para actuar de manera idéntica al otro que se cuestiona. “Es una especie de círculo vicioso que se reproduce a sí mismo”.

Zuasnabar dijo que ese escenario claramente le preocupa, “pero cuando nos toca salir al exterior nos indican que vivimos en un paraíso” o "bastante menos dramático" que lo que se puede percibir aquí. “De todos modos si nos comparamos con nosotros mismos, no podemos dejar de preocuparnos ya que cualquier señal que atente contra las buenas prácticas que los uruguayos hemos construido y cuando aparecen señales que esta calidad de democracia se puede deteriorar, inevitablemente es algo que resulta preocupante”. Empero, el director de Equipos no le atribuye estas señales de deterioro exclusivamente a las redes sociales. “Tenemos algunos actores políticos que se expresan en las redes con formas que no son acordes a las mejores tradiciones de nuestro vínculo político y creo que eso debe preocuparnos”.

Agencia de publicidad del gobierno

Consultado sobre la denominada “agencia de publicidad del gobierno”, y la forma en la que el presidente de la República comunica su gestión mediante consignas y titulares diseñados para la prensa, señaló que en los tiempos que corren, “la comunicación y la política son indisociables” y “van de la mano”. Por tanto, “los buenos gobiernos también deben ser buenos para comunicar, o dicho más claramente, no puede haber un buen gobierno que comunique mal, porque cuando un gobierno comunica mal entonces no es un buen gobierno”.

Sobre el tema de fondo, opinó que también aquí percibe un tema interesante de análisis sobre este tiempo. “Los dos bloques acusan al otro de lo mismo: de ser muy potentes en la construcción de un relato, pero que está disociado de la realidad. Eso se sostiene tanto desde la oposición como desde el gobierno. La oposición dice que el gobierno se apoya fuertemente en una agencia de publicidad y que es muy exitoso en construir un relato, y algunos actores del oficialismo dicen exactamente lo mismo de la izquierda: que es muy eficiente en la construcción de su relato y que salen todos a repetir lo mismo. En estas creencias está implícita una suerte de descalificación moral del otro, ya que implican suponer que el otro miente deliberada, sistemática y organizadamente. Las encuestas también ejercen aquí una función social de romper burbujas. Nos muestran que a veces hay ciudadanos que pueden ver la realidad desde ópticas diferentes a las mías, y nos puede hacer pensar que no todo necesariamente se explica por relatos mediáticos sin sustento real. Asumir que nadie es dueño de la verdad, y asumir como válida la opinión discrepante, entenderla y respetarla, es también una parte esencial de la convivencia democrática".