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Análisis internacional
Álvaro Padrón: "La ultraderecha viene por el sindicalismo internacional porque es peligroso para sus intereses"
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Álvaro Padrón
Álvaro Padrón

En el marco del seminario “Internacionalismo, integración regional y futuro del trabajo”, Álvaro Padrón,experto en relaciones internacionales, ex dirigente sindical y actual asesor del Gobierno en materia de Relaciones Internacionales, sostuvo que los principales problemas de la actualidad tienen una dimensión global que los Estados y las organizaciones nacionales ya no pueden abordar por sí solos. Advirtió sobre el avance de la ultraderecha como actor transnacional y planteó la necesidad de que el movimiento sindical dé “un salto en calidad” para construir poder sindical internacional, con recursos y capacidad de acción a la misma escala que el capital transnacional y se refirió a la imperiosa necesidad de apuntalar la "pedagogía política". “O actuamos internacionalmente o la quedamos”, afirmó y dijo que para la ultraderecha "lo más peligroso es el sindicalismo internacional". 

Los días 3 y 4 de octubre se desarrolló, en el marco de la conmemoración de los 60 años del PIT-CNT, el seminario “Internacionalismo, integración regional y futuro del trabajo”.

La actividad, realizada en la sede de la central sindical, reunió a dirigentes sindicales, referentes académicos y especialistas nacionales e internacionales para analizar la trayectoria internacional del movimiento sindical uruguayo. En ese marco, el encuentro abordó una agenda internacional sindical basada en la justicia social, la soberanía, la democracia, la igualdad de género, la transición justa y el trabajo decente.

Participaron del encuentro el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala; Marcelo Di Stefano, de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), y Ernesto Freire, de la Federación Sindical Mundial (FSM).

Una de las mesas abordó la temática “América Latina ante un nuevo escenario geopolítico”, con la participación de Álvaro Padrón, experto en relaciones internacionales, exdirigente sindical y asesor del Gobierno en materia de Relaciones Internacionales.

La importancia de la dimensión internacional

Padrón comenzó su intervención preguntándose cuál es el momento y cuál es la necesidad del movimiento sindical como actor internacional. En ese sentido, enumeró algunos de los principales desafíos. “La solidaridad internacional, la defensa de la democracia, promoción de la paz, integración de los pueblos, protección de los derechos laborales, justicia social, igualdad de género, transición justa, trabajo decente. Dejé para el final la palabra soberanía. Creo que es una de las palabras más importantes de esta época”.

“Todo eso es política internacional. Y, celebrando los 60 años del PIT-CNT, celebro que la central sindical haya elegido el tema internacional”, agregó.

Para el dirigente, uno de los principales desafíos consiste en lograr que la sociedad comprenda la importancia que actualmente tiene la dimensión internacional y que esta no sea percibida como algo ajeno. “Tenemos que trabajar en la cabeza de la gente para que entienda la centralidad que hoy tiene el tema internacional y no parezca algo ajeno”, afirmó.

En su opinión, Uruguay y el movimiento sindical han retrocedido en una dimensión que históricamente fue central. “Creo que hemos involucionado, este país y esta central, que tiene esta historia internacionalista, y este país que tiene un vínculo con lo internacional desde su nacimiento, también ha involucionado en eso. Y lo tenemos que asumir”.

Padrón sostuvo que es necesario explicar que las decisiones y procesos internacionales tienen consecuencias concretas en la vida cotidiana. “Porque, si no convencemos a la gente de que cuando hablamos de política internacional estamos hablando de lo que nos afecta todos los días, va a ser muy difícil conectar con que la acción inmediata es tener política internacional”.

Advirtió, además, que de no producirse ese cambio de percepción, la acción internacional corre el riesgo de ser considerada prescindible. “Vamos a caer en que lo primero que se recorta, cuando se piensa en qué recortar, es la acción internacional. Porque se visualiza como algo superfluo. Como eso que se hace porque se pasea, porque se gasta plata, porque se va a visitar otro país”.

Según Padrón, se está consolidando una idea destinada a descalificar la acción internacional a partir del uso de la palabra “élites”, que, señaló, “ha asumido la ultraderecha como palabra propia. Tremenda trampa. Porque entonces se nos va impidiendo enfrentar al principal actor que tiene el mundo, que es el capital transnacional, que se está adueñando del planeta”, afirmó. En ese sentido, fue categórico: “o actuamos internacionalmente o la quedamos. Y por lo tanto, tenemos una tarea imprescindible que es poner en discusión de nuestras sociedades los asuntos internacionales. Hay que recuperar la pedagogía política y esto significa hablar con la gente de que lo internacional dejó de ser lo ajeno. Pasó a ser central para nosotros. Lo fue siempre, pero en esta época ya no hay salida. O la salida es internacional o no es”, sostuvo.

Construir sindicalismo internacional

Padrón planteó como segunda idea central la necesidad de “construir sindicalismo internacional”.

“Ya no solo de instalar lo internacional como un asunto central, sino de que la herramienta tenga esa escala”, señaló, al tiempo que destacó la importancia del sindicalismo argentino y brasileño y sostuvo que “la política internacional, precisamente, se construye entre todas y todos”.

En ese marco, se refirió al carácter global de los problemas actuales. “Díganme un problema que ustedes piensen que no tenga ya carácter global”, desafió. “Esto no nos pasaba cuando se creó el MERCOSUR”, agregó. También señaló que la pandemia colocó a la salud como un asunto internacional y planteó que lo mismo ocurre con los problemas climáticos y ambientales. “¿Alguien cree que vamos a resolver eso país por país?”.

“El futuro del mundo, la vida, está instalada como un tema planetario”, afirmó. Para Padrón, también la seguridad y la inseguridad, particularmente el crimen organizado, tienen actualmente una dimensión transnacional que requiere respuestas de la misma escala.

“Hoy tenemos claro que la seguridad tiene un actor y la inseguridad, por lo tanto, el crimen, un actor que es transnacional y que funciona de una manera que, si no tenemos la misma escala, no lo vamos a resolver”. Aclaró que el narcotráfico no constituye el único fenómeno de crimen organizado transnacional, aunque “es el más popular, el que tiene la prensa”. Lo definió como una cadena de producción que involucra distintos territorios.

“Planta en un lugar, produce, o sea, le agrega valor tecnológico en otros, acopia en otros, ahí llegamos a Uruguay, luego vende en el norte, donde hay más plata, donde vale más, y finalmente se lava, y volvemos a Uruguay”. Como se trata de una cadena de producción, sostuvo, todos los países y sociedades terminan involucrados. “Y esa cadena de producción tiene la ventaja de que mira el juego desde un lugar donde los demás no lo podemos mirar porque no tenemos esa escala”.

Según explicó, esa capacidad permite movilizar recursos y modificar las formas de producir, vender y lavar dinero de acuerdo con las conveniencias de cada momento. “Juega un juego que nosotros no jugamos. Es como si en el fútbol alguien mirara desde arriba y tuviera la capacidad de organizar el partido, mientras que los demás quedamos atrapados al interior de un solo espacio”. Para Padrón, este constituye “un dilema de época”, que alcanza incluso a la democracia y a la política.

“Y por eso los niveles de frustración que hoy tiene la sociedad, porque los problemas más importantes no se resuelven porque se ha pensado mucho el sistema actual, incluyendo uno que valoramos tanto como la democracia, los partidos, la política, con una escala que no logra controlar, ni definir, ni enfrentar a los actores que tienen otra escala”. Se refirió así al capital y recordó que, cuando comenzó a comprenderse la importancia del internacionalismo, empezó también a hablarse de las empresas transnacionales.

“No era un término que estuviera naturalmente incorporado en las sociedades. Empezó a aparecer en la década de los sesenta, como un sujeto. Y eso que para nosotros era obvio, tener a la patronal cerca, meterle un conflicto, un paro, pasó a ser algo que o lo hacíamos a escala internacional o ya no podíamos”.

“Casi todos los problemas hoy tienen esa escala. Y si nosotros no empezamos a actuar a la misma escala, no vamos a resolver los problemas”, afirmó.

Padrón vinculó esta situación con el creciente malestar social y con el avance de la ultraderecha. “Esto significa un asunto clave para discutir con la gente, porque, si no, la gente se enoja con la democracia, los partidos, los Estados, y la frustración lleva a las fantasías que hoy instala no la derecha, la centroderecha ni la derecha democrática: la ultraderecha”. A su entender, “ya para este problema tampoco tiene solución la derecha tradicional”.

“Por eso, si ustedes observan, es esa derecha tradicional que está perdiendo en todos lados. Dicen que en Colombia perdió la izquierda, porque estaba gobernando. Pero tuvo el 50% de los votos, y la derecha tradicional, con 250 años de historia, sólo alcanzó el 8% de los votos”, comparó.

A partir de esa situación, afirmó que “el conjunto del sistema político está crujiendo en el mundo”, especialmente entre quienes defienden la democracia. “La ultraderecha la usa y la descarta. Y ese es el problema más grande que tenemos, porque ellos entendieron lo de la escala”.

Según Padrón, la ultraderecha “se ha transformado en un factor transnacional a una velocidad que no se puede creer”.

“Mientras que la izquierda históricamente ha discutido su vocación internacionalista y no ha logrado construir un sujeto internacional unido, la ultraderecha lo logró en cuestión de pocos años. Articula, se financia, piensa, se apoya de manera internacional. Hoy la ultraderecha es un sujeto internacional”, dijo.

“Pero no lo es la centroderecha, mucho menos la izquierda. Y ahí es donde está la soledad del movimiento sindical”, agregó.

“El movimiento sindical siempre fue internacionalista, pero ahora, en este momento, no alcanza. Tenemos que dar un salto en calidad”, planteó.

La riqueza está peor repartida 

Padrón señaló que los sectores conservadores de carácter transnacional ya no necesitan concentrar su disputa únicamente en la eliminación o privatización de aspectos de los Estados nacionales. “Gran parte de nuestro enfrentamiento era contra las privatizaciones, por tanto, por defender el papel del Estado. Ya ni eso está siendo priorizado por parte de estos sectores que tienen carácter transnacional en cuanto conservadores, porque gran parte de eso lo lograron”.

A su entender, el objetivo actual pasa por debilitar las regulaciones y los controles que podrían operar a una escala similar a la que manejan estos actores. “Están destruyendo lo poco que se ha construido de Estado supranacional. Se dan cuenta de que lo que tienen que evitar es tener regulaciones y controles de la escala que ellos ya dominan”.

Padrón sostuvo que, aun aumentando los controles dentro de cada país, eso no necesariamente impediría el crecimiento del poder económico internacional. “Porque, aun cuando aumentáramos la capacidad de pesos -que lo seguimos peleando y hay que seguirlo peleando- del control al interior de los países, eso no bloquearía el aumento del poder que están teniendo a nivel internacional”.

“Si no, no se puede explicar por qué los niveles de acumulación de riqueza que hoy tenemos en el mundo. ¿Cómo puede ser que en esta época cada vez crezcan más los milmillonarios? ¿Cómo puede ser que en el momento de mayor riqueza del mundo esa riqueza esté peor repartida que nunca en la historia? Simplemente porque estamos jugando una escala diferente”.

Para Padrón, esta situación ya no puede resolverse exclusivamente dentro del Estado-nación. “Eso ya no lo resolvemos al interior del Estado-nación, en donde, con impuestos, con regulaciones, podíamos evitar el aumento de la desigualdad. Ellos tienen una escala para concentrar poder en donde nosotros no estamos logrando intervenir”.

Consideró que los impuestos constituyen uno de los principales ejemplos. “La forma de distribución de la riqueza eran los impuestos para políticas públicas. En la medida en que ellos juegan en una escala en donde el Estado-nación, las reglas de juego, las legislaciones no operan, han logrado generar esta brutal concentración de riqueza que nunca la humanidad conoció”. Por eso, afirmó que “cuando se dice ‘no hay plata’, es mentira”. Y el pueblo terminará siempre quedándose con ese relato.

Padrón trasladó esa discusión al contexto uruguayo y puso como ejemplo el debate desarrollado durante la Rendición de Cuentas. “Pero miren la trampa. En este país hay un gobierno progresista que acaba de pasar por lo que se llama la Rendición de Cuentas. Todo el tiempo tuvimos que hablar de que no había plata, de que había que recortar, de que había que priorizar, por supuesto, desde una perspectiva progresista”. A su entender, ese discurso termina transmitiendo a la sociedad la idea de que el camino inevitable es recortar.

“A la gente le llega la idea es que hay que recortar. Con ese relato la vamos a terminar quedando siempre. No hay forma de entusiasmar a la gente ni del futuro ni sobre la democracia si no cambiamos este juego perverso en el que hemos entrado”.

Padrón sostuvo que las redes sociales, particularmente entre los jóvenes, también permiten acceder a información que cuestiona esa percepción. “Luego la gente, que ahora tiene acceso a través de las redes sociales, sobre todo los jóvenes, se da cuenta de que no es así, que hay cosas en el mundo que algunos consiguen. Entonces este ya no es un problema del sur pobre, de los subdesarrollados”.

Por el contrario, consideró que “la crisis empieza por el norte en este sentido, porque es donde empieza la frustración de ver que esa concentración brutal de la riqueza ya no se refleja en el Estado de bienestar, un poquito menos dramático que lo que pasa en el mundo de los subdesarrollados”.

“Y observan que viven peor que sus padres y que sus abuelos. Y este es el fenómeno que ha generado que gran parte de la clase obrera vote a la ultraderecha”. Según explicó, allí confluyen “frustración, emociones negativas, miedo, un poco de odio, todo ese componente y el discurso de la fantasía que la ultraderecha le propone a la sociedad”. Pero, insistió, “el problema de fondo es un problema de escala”.

“Estamos perdiendo porque no logramos enfrentar al mismo nivel a los que tienen el poder real, que es económico y que se ha transformado en político a través de la ultraderecha, que organiza los intereses de lo que algunos llaman la oligarquía tecnológica”, dijo.

La batalla es por las cabezas de las personas

Padrón recordó que Joe Biden advirtió al pueblo norteamericano, al dejar el poder, sobre el riesgo de una “oligarquía tecnológica”. “Biden advirtió al pueblo norteamericano, cuando dejó el poder, que la democracia va a morir a manos de una oligarquía tecnológica”.

Para Padrón, la gravedad de esa advertencia adquiere otra dimensión al considerar que fue formulada por “el propio líder del imperio que ha desarrollado esta forma de capitalismo”.

“Le pone ese nombre a ese sujeto transnacional que hoy es el poder real en el mundo y que tres días después Trump sentó en primera fila, en su asunción, a los líderes de las empresas tecnológicas, o sea, los milmillonarios, los que tienen ese poder hoy, ya no solo económico, sino de entrarle en la cabeza de las personas”. Por eso volvió a insistir en la importancia de la pedagogía política. “La idea de la pedagogía política, es decir, la batalla es por las cabezas de las personas, y es internacional o no es”.

En la parte final de su intervención, Padrón sostuvo que el sindicalismo internacional debe modificar su forma de actuar. “El sindicalismo internacional tiene que tener un salto en calidad porque no alcanza con anunciar el internacionalismo y cantarlo una vez por año, el 1º de mayo. Es necesario transferir poder. Hay que construir poder sindical internacional”. Aclaró que esto no significa solamente crear organizaciones internacionales. “No es lo mismo que construir organizaciones. Construir poder significa transferir poder. Tenemos que ser capaces de dar recursos humanos, recursos económicos, recursos sociales e institucionales. Hay que generar poder sindical internacional”.