Siempre ellas

Martes, 02 Febrero 2021 19:52
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Garuveva es un grupo de acción solidaria que se dedica a brindar apoyo a familias y personas en situación de vulnerabilidad, en tiempos de crisis económica y social. Por las noches, también salen a repartir viandas con comida para jóvenes y adultos que están en situación de calle. Por estos días, además del trabajo social persistente con ollas, comedores, familias y personas solas, también han resuelto salir a juntar firmas para derogar 135 artículos de la LUC. Lo hacen por separado. No juntan firmas en las ollas ni en sus actividades solidarias, sino que arman puestos o llevan mesitas a esquinas transitadas de la ciudad a la que conocen de memoria, para dialogar con la gente y llevar papeletas. 

Garuveva está integrado por Gabriela Monasiglio, Vanessa Nelo y Verónica Menezes, pero el equipo cuenta con más colaboradores que también forman parte del trabajo solidario permanente.

Verónica es feriante de alma y vida y está orgullosísima de ser parte de la Feria de Tristán Narvaja, «la mejor feria del mundo». Cuando terminó el liceo iba a ingresar a la Facultad de Derecho para ser abogada pero una amiga la llevó a la feria de Tristán y se enamoró de ese mundo. “Ella vendía ropa y películas y me acuerdo que el primer día hicimos un montón de plata y dije, acá me quedo, dejate de abogacía”.

Ahora Verónica vende productos de maquillaje pero en otros tiempos vendió películas, lentes y fue terrible rebelde de las que resistían a los inspectores municipales. Se llegó a comprar unos  walkie talkie para que un buscavidas de la feria le avisara si se acercaba la autoridad. Era otra época, dice. Ahora está instaladísima y ama ese que es su lugar en el mundo, en una feria emblemática «que ha sobrevivido a todas las pestes y todas las crisis». De  todos modos, cuestiona la forma en la que los gobiernos departamentales de izquierda trataron a los feriantes, sobre todo a los que para sobrevivir tienen que poner un trapo en la calle y colocar algo, revistas viejas, cargadores usados de celulares prehistóricos y latas tristes y vacías.

Las firmas

Verónica, Gabriela y Vanessa han decidido salir a juntar firmas contra 135 artículos de la LUC. Pero no lo hacen desde las ollas. “Desde nuestra mirada, hay que separar las cosas, porque una cosa es darle un plato de comida a quienes lo necesitan y otra es luchar contra la LUC. Nosotras hacemos las dos cosas pero en sus espacios bien diferenciados”.

Verónica dijo al Portal del PIT-CNT que uno de los aspectos que más le preocupa de la LUC es el carácter represivo y el modelo discriminador estigmatizante que impone la lógica de los artículos cuestionados. De todos modos aclara que no está en contra de toda la LUC sino de estos 135 artículos. “Los allanamientos me los van a hacer a mí, a los gurises, nunca a los poderosos, a los narcos. Estoy convencida que esto es así porque además, ya lo viví”. Desde su visión, “las penas las endurecen para los chiquilines, no para los narcos o los poderosos”. Acaso por su experiencia de vida, por su recorrido por los barrios, por ver y enfrentar la miseria y el hambre de tanta gente todos los días, Verónica siente que es momento de hacer cosas por los que están en situación más vulnerable y precisamente, le cuestiona al gobierno que no se ocupa de «los de abajo».

Ella dice que “este gobierno está gobernando para gente que no es la gente pobre. Yo me levanto de madrugada y desde muy temprano me llegan mensajes de gente que no tiene para comer. El otro día tuvimos que llevarle comida a una señora viejita que no puede moverse y por tanto, no puede salir de su casa. No es posible que tengamos que ser los sindicatos, o las ollas, o nosotras, un grupo de mujeres que salimos a recorrer los barrios a juntar insumos y repartirlos para que tanta gente pueda comer. No es posible que esto sea así”.

El equipo de Garuveva recorre el Cerrito de la Victoria, va hasta la Plaza del Hospital Pasteur, luego se trasladan hasta el entorno del Casmu de Abreu y Asilo “donde desgraciadamente hay una gran cantidad de gurises”, y posteriormente recorren 18 de julio hasta llegar a la Aduana, el único lugar que al principio les dio cierto temor por el entorno complejo y duro. Ellas cuentan con la colaboración del PIT-CNT, de muchos sindicatos,  como el del gas (UAOEGAS) que les brinda las garrafas para cocinar, “los inspectores de tránsito que han aportado donaciones y un gran apoyo de la Intendencia de Montevideo”.

El dolor

Pocos días atrás, recibieron la solicitud de apoyo a una señora. La consigna era que le llevaran una canasta. Cuando llegaron se encontraron con cuatro mujeres muy viejitas, casi inmóviles. “Una de las ancianas  necesitaba pañales. Estaba sentada arriba de papeles porque ellas no tenían ni pañales ni comida. Eso nos rompió el alma. Son realidades duras que están pasando acá en Uruguay y de eso casi no se habla”.

Todo este proceso ha sido muy movilizador para Verónica, Gabriela y Vanessa. En el caso de Verónica, la pandemia y la crisis llegó cuando ella estaba a punto de gastar un dinero que había juntado con su trabajo en un regalo especial para su hija de 9 años. “El día que llegó la pandemia, yo estaba buscando una Playstation 4 para mi hija. En esos días, cuando vimos que la gente necesitaba comida en las ollas inmediatamente fuimos a dar una mano. Al principio yo iba y dejaba alimentos en un merendero y me sentía realizada. Lo veía desde lejos. Y sentía que ya había cumplido donando algo. Pero cuando empecé a implicarme de verdad, a conocer y compartir las historias de esas familias, me di cuenta que ahí había un lugar en el que yo podía ser útil. Y hablé con mi familia, especialmente con mi hija y le dije que las cosas habían cambiado. Y creo que esa fue una enseñanza para mi hija. Que no se puede pensar en uno, que siempre hay que pensar en los demás y nunca olvidarse que hay mucha gente que puede necesitarnos y que siempre podemos hacer algo por los demás”.

Modificado por última vez en Martes, 02 Febrero 2021 20:36
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