Los sindicatos como factor de desarrollo integral

Domingo, 06 Septiembre 2020 21:27
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Marcelo Abdala Marcelo Abdala

En una nota publicada en Búsqueda del 3/9, el Coronel retirado, Heber Pintos Chucarro, actual Sub Director Nacional de Empleo del MTSS, dijo que “al país le va mal porque hay muchos sindicatos”. Creo que el exabrupto de un jerarca, que por la posición que ocupa, no podría pensar ni decir una cosa así, es incompatible con la función que desempeña. Sus afirmaciones contradicen la aceptación por parte del Poder Ejecutivo de la propuesta del PIT-CNT de convocar al dialogo social por el empleo, ámbito intenso en elaboración y negociación entre trabajadores, patronos y gobernantes para generar trabajo.

También van en dirección contraria a toda la gestión del MTSS, que por su función debe ser justamente un ejemplo de diálogo y negociación. Yo creo que este señor debería renunciar.
Pero además de la anécdota, sus aseveraciones podrían estar representado la punta de un iceberg de algo más profundo. En efecto, se pretende instalar en gran parte de la sociedad, una opinión adversa sobre las organizaciones sindicales, su papel y la función que cumplen. Cuando suceden estos procesos se pone en riesgo la profundidad de nuestra democracia. Lo relevante no son las declaraciones jurásicas del Sr. Heber Pintos, no. Lo relevante es el debate acerca de qué función cumplen los sindicatos en bien de la sociedad toda.

Yo sostengo que los sindicatos cumplen un rol central en el desarrollo integral de la nación. Pasemos a fundamentarlo en 4 dimensiones de su acción.

• Como nos enseñaba a diario Don Rosario Pietrarroia, el sindicato es “la unión libre y voluntaria de los trabajadores para la defensa integral de su interés de clase”. Analicemos esta definición. “Unión libre y voluntaria” en nuestro país no existe afiliación obligatoria, esto es muy importante, no aceptaríamos un sistema que estableciera preceptivamente la afiliación al sindicato. ¿Por qué se unen los trabajadores? Se unen por un hecho material del funcionamiento de la sociedad de mercado.

En el mercado de trabajo el trabajador se encuentra en el intercambio solo, aislado frente al poseedor de capital. No es necesario fundamentar aquí el desequilibrio que esta relación implica. Cuando uno busca trabajo se encuentra con el horario, el salario, las condiciones de trabajo como hechos dados de fuerza material.

La mayoría de las veces el trabajador ni siquiera tiene derecho a elegir. En efecto, si la masa de desocupados es muy grande y el trabajador hace tiempo que está buscando trabajo, en general se ve obligado a aceptar condiciones de empleo por debajo de sus capacidades. La única posibilidad que tiene el trabajador de mejorar sus condiciones de empleo es superar la “negociación” individual a través de la negociación colectiva. Para este fin necesita unirse en sindicato, que es la organización por excelencia dedicada a la negociación colectiva por los derechos de los trabajadores, en donde al menos queda atenuada la asimetría que se procesa en el mercado de trabajo.

“La defensa integral del interés de clase de los trabajadores” refiere a la dialéctica que se ha procesado en nuestro país basada en la unidad entre a) las reivindicaciones inmediatas (el salario, la estabilidad laboral, las categorías, los fondos sociales , la seguridad social, la formación profesional etc.), con b) la lucha por un programa de desarrollo nacional favorable a los trabajadores de la ciudad y el campo y las grandes mayorías, con c) sus objetivos históricos de luchar por una sociedad superadora de la explotación capitalista. Estos 3 “momentos” se expresan en la tradición y en la práctica del movimiento sindical uruguayo. El trabajador accede a su sindicato por sus intereses inmediatos, pero en su experiencia va adquiriendo conciencia de sus objetivos de más largo alcance.

Imaginemos como sería una sociedad sin sindicatos. Este ejercicio contra fáctico es bueno para la reflexión. Es plausible sostener que se trataría de una sociedad sin negociación colectiva, sin seguridad social, sin seguro de paro ni asignaciones familiares, sin horas extras dobles, sin aguinaldo ni salario vacacional, sin licencia y con el horario de trabajo sin limitaciones. ¿Eso es lo que quieren las grandes mayorías? lo dudo.

• Pero la cuestión anterior tiene otras repercusiones. Hemos sostenido la consigna de que “si nos va bien a los trabajadores, le va bien al pueblo” y esto es enteramente cierto. Observemos algunas cosas. Si al movimiento sindical le va bien en una ronda de Consejos de salarios (tan vilipendiados por los representantes de la patronal) por ejemplo tiende a aumentar el índice medio de salarios. Inmediatamente esto influye en el aumento de las pasividades y pensiones que ajustan por la evolución del índice medio de salarios. La acción de los trabajadores activos repercute en la vida de los trabajadores del ayer. Y no solo eso, aumentados los salarios y las pasividades, se benefician miles de empresas micro, pequeñas, medias y algunas grandes, cuyos negocios están asociados a la demanda interna. Si los salarios y las jubilaciones son los ingresos de la inmensa mayoría de la población, su incremento beneficia al mercado interno, aumenta el consumo y mejora tanto el empleo como el nivel de ingreso de estos sectores empresariales. Si tomamos en cuenta que las micro y pequeñas empresas, son la mayoría de las empresas del país, podemos llegar a la conclusión de que en definitiva la acción sindical sirve a la inmensa mayoría del país.

• Un tercer efecto de la actividad sindical tiene repercusiones globales en el mundo del trabajo. Esta referido al cambio del patrón de competitividad de las empresas. Inclusive este efecto se produce con independencia de la consciencia que se tenga o no de este fenómeno. Es mucho mejor cuando se tiene plena consciencia de lo que ocurre en la formación social capitalista mundializada, pero en algunos casos puede englobarse en lo que Habermas denomina “resultados no pretendidos de la acción”.

Pasemos a fundamentarlo, la actividad sindical, al buscar mejorar la estabilidad del trabajo y aumentar los salarios; o cuando se ubica ante la revolución tecno-científica de modo de luchar por el reparto del trabajo vía reducción de la jornada laboral; o la fiscalidad robótica, actuando por sus intereses inmediatos, actúa promoviendo un perfil de inserción competitiva del país que no está basada en productos y servicios estándar y de bajo costo. En todas estas iniciativas se promueve una competitividad genuina y sistémica, no basada en salarios bajos sino en conocimiento incorporado en la producción, alta calidad y sustentabilidad ambiental y social. En este marco la competitividad costos, deriva más de la excelencia de los procesos productivos que de los salarios de infra consumo.

Es decir actúa -inclusive dentro del marco del funcionamiento capitalista- promoviendo formas de organización productiva y del trabajo menos depredadoras del ser humano y la naturaleza. Al contrario de lo que sostiene el Sr. Cnel. retirado Heber Pintos, los países que se han desarrollado de modo integral tienen sindicatos muy fuertes.

• Por último, el espacio en donde puede funcionar de modo amplio, el movimiento sindical es en una democracia plena. En las dictaduras solo puede funcionar -como cuando la dictadura fascista en Uruguay- en la más oscura clandestinidad. Por tanto, la acción del movimiento obrero es garante de la democracia y la libertad. El capital puede funcionar durante una dictadura –eso no significa que no haya empresarios democráticos, me refiero a otra cosa- el movimiento obrero, independiente, autónomo y autárquico como lo caracteriza la OIT, no puede funcionar en una dictadura. Inclusive si nos referimos a su objetivo histórico en los términos de promover la superación de la explotación capitalista, esta no se puede desarrollar hasta sus últimas consecuencias, si no es en un proceso que en su forma y su contenido, está caracterizado por un tipo de democracia en donde se hayan desarrollado in extremo, la democratización general de la vida económica social y política, incluyendo la de la propiedad y la gestión de los medios de producción fundamentales.

La vida ya demostró que de lo contrario se corre el riesgo de fracasar, entre otras cosas, por el peso de las burocracias de distinto tipo. No es casual que inclusive antes de su fundación, la CNT resolvió que ante un golpe de Estado se desarrollaría la huelga general con ocupación de los lugares de trabajo en defensa de las instituciones democráticas y no es casual que sigamos reclamando verdad, justicia y basta de impunidad ante el terrorismo de Estado, vigente en nuestro país entre 1973 y 1985 y los genocidas que lo implementaron. Para el beneficio de las grandes mayorías nacionales el movimiento sindical es garante de democracia plena.


Marcelo Abdala
Secretario General del PIT-CNT

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