Jorge Bermúdez: El costo de la desaceleración "no lo debe pagar el salario de la gente"

Miércoles, 03 Junio 2015 15:32
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Para Jorge Bermúdez, miembro del Secretariado, "no es creíble que un gobierno popular ceda ante la presión de los sectores conservadores que promueven un ajuste sobre las clases populares, sobre el salario y las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo. Al contrario, un gobierno popular debe proteger su base social y si bien el Frente Amplio (FA) es una fuerza política, su base social está en el movimiento popular y por lo tanto eso también va a estar en discusión en el paro del jueves 11 de junio". Porque el costo de la desaceleración "no lo debe pagar el salario de la gente".

-¿Uno de los puntos de la plataforma del paro se refiere a los Consejos de Salarios?

-Este paro está fundamentado en la necesidad que en los Consejos de Salarios se contemple una mejor distribución de la riqueza, y en enfrentar los discursos apocalípticos que vienen desde los sectores conservadores políticos y de las cámaras empresariales que plantean que el Uruguay poco menos que entra en una crisis profunda cuando en realidad lo que está planteado es distinto y ello lo ha demostrado claramente el Instituto Cuesta - Duarte. El propio ministro de economía Danilo Astori planteó en la sede del PIT-CNT que la economía del país va a seguir creciendo. Si bien se enlentece su crecimiento porque no va a crecer al ritmo y a las tasas que lo venía haciendo en un momento de auge, especialmente de los precios de los commodities, de los productos agroexportadores que el Uruguay vende al mundo.
Sin embargo ese enlentecimiento no significa que la economía no vaya a crecer. La economía va a crecer promedialmente un 3% por año y hablamos entre un 15% y un 16% de crecimiento en el quinquenio. Lo que nosotros planteamos para los Consejos de Salarios es que -por lo menos- el salario de los trabajadores crezca en la misma proporción, no menos de lo que va a crecer la economía en estos cinco años. Tenemos que atender los salarios sumergidos, los salarios de trabajadores que ganan menos de $ 15.000. Además, hay que abordar las reformas estructurales: la profundización del Sistema Integrado de Salud, la necesidad de una reforma educativa que contemple los principales aspectos imprescindibles para el despegue del Uruguay y que contemple los salarios de los docentes; tenemos que hablar de la necesidad del cambio de la matriz productiva y energética, con la diversificación que se necesita; la importancia de la regasificadora, lo necesaria y estratégica que es esa obra en el cambio de la matriz productiva para que avance. Pero, al mismo tiempo, se debe atenderla problemática y las necesidades de los trabajadores de la construcción que hoy están en conflicto con empresas que se han declarado en quiebra y están dejando no solo sin salario sino sin trabajo a los trabajadores de la construcción; la preocupación que tenemos sobre la industria metalúrgica con algunos hechos en particular con la empresa Chery. Son todas realidades que nos preocupan y que afectan al desarrollo productivo y económico del Uruguay y de los trabajadores.

-Parece curioso que el equipo económico en pleno en aquella visita que realizó al PIT-CNT encabezada por el propio ministro de Economía Danilo Astori, planteó las expectativas del gobierno y proyectó un escenario de crecimiento para los próximos cinco años y sin embargo a diario se escuchan voces casi a modo de catástrofe que auguran una crisis para el país.

-Claro y eso a nosotros nos preocupa. No nos preocupa que los sectores conservadores, que El País, El Observador, que los grandes medios de comunicación al servicio de las clases dominantes todos los días hagan un anuncio de ese tipo. Está claro que hay un enlentecimiento de la economía, pero lo que realmente nos preocupa es que sectores de la izquierda y sectores del gobierno asuman esos discursos como realidades, cuando el propio ministro Astori señaló que la economía del país va a seguir creciendo porque es lo que señalan todos los indicadores.
Cuando se habla del “clima de los negocios” hay que decirlo claro: el clima de los negocios en Uruguay sigue siendo sumamente favorable. Uruguay sigue siendo uno de los países de la región que tiene una mayor estabilidad social; que tiene mejor perspectiva de negociación colectiva, porque a los que se quejan del papel de los sindicatos en el país hay que decirles, y es lo que hacemos cuando hablamos con empresarios en serio, qué es lo que prefieren, si negociar con un sindicato con peso y que negocia para toda una rama de la actividad o ir a negociaciones empresa por empresa con múltiples conflictos que se generan permanentemente. Tal vez algunos dirán que prefieren empresa por empresa o negociación por sector de actividad porque eso favorece poder explotar al trabajador individualmente y una mayor tasa de ganancia, pero en otros casos no. Creo que tal vez ahí está el centro de la cuestión.
Quien debe moderar sus expectativas en los próximos cinco años no es el trabajador, ni su salario; ¿o no es en realidad el dinamismo del mercado interno el que ha sostenido una dura batalla cuando la crisis internacional entre el 2008 y el 2012? Precisamente son los grandes sectores del comercio interno los que se vieron beneficiados con ese auge de los commodities que no son otra cosa que una burbuja especulativa. Estamos hablando de los grandes fijadores de precios que dicen cuánto va a valer el trigo, la soja, el maíz en el mercado en el año. La discusión es que quienes se han beneficiado de eso, hoy tienen que moderar su expectativa de la tasa de ganancia, y si quieren seguir teniendo al Uruguay como un país amigable para los negocios, en términos claramente comerciales, tal vez deban hacer ellos el acuerdo con el gobierno nacional en el sentido que el dinamismo interno es lo que va a sostener también el desarrollo comercial y productivo del país.
No es creíble que un gobierno popular ceda ante la presión de los sectores conservadores que promueven un ajuste sobre las clases populares, sobre el salario y las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo. Al contrario, un gobierno popular debe proteger su base social y si bien el Frente Amplio (FA) es una fuerza política, su base social está en el movimiento popular y por lo tanto eso también va a estar en discusión en el Paro del 11 de junio. No es un paro solamente por salario, ni lo es solamente por condiciones de trabajo, ni solamente por educación, por salud, por presupuesto, por los Consejo de Salario, que por todo eso claro que lo es, pero es también un paro por la discusión de los dos modelos de país que estuvieron en disputa en octubre y noviembre del año pasado. Por lo tanto, hoy en el marco de una desaceleración de la economía a nivel internacional, regional y nacional, el gobierno claramente tiene que tomar una posición: el costo de esa desaceleración no lo debe pagar el salario de la gente, sino que debe estar mediado por un freno a la expectativa de la tasa de ganancia que ha mantenido en estos años pasados. El gobierno no debe demorar en fijar la posición que en los próximos Consejos de Salarios, en la que los salarios de los trabajadores por lo menos crezcan en relación a lo que va a crecer la economía del país en los próximos cinco años, el que estará en el entorno del 15%.

Principales características del paro

En Montevideo la paralización será de 9 a 13 horas y cada gremio lo instrumentará en caso que estime necesario extender o no el horario. La Federación Uruguaya de la Salud (FUS) por ejemplo va a parar de 8 a 14 horas en Montevideo y en el interior cada gremio lo instrumentará de acuerdo a su realidad para poder participar. Los que estén más cerca de la capital, en la zona metropolitana, y los restante que van a tener sus propias actividades. A las 9 de la mañana habrá una concentración en la Plaza Fabini (del Entrevero) y desde allí partirá una movilización por Avenida del Libertador (exAgraciada) hasta las inmediaciones del Palacio Legislativo, donde se levantará el estrado.
La oratoria se centrará en los objetivos de la movilización del PIT-CNT, los cuales se enmarcan en la actual coyuntura y en el reclamando de la convocatoria de los Consejos de Salarios del Sector Privado, que no han sido convocados y todavía no hay definiciones precisas del Gobierno en relación a las pautas de negociación de dichos Consejos. A esto se le suma la necesidad de alcanzar un Presupuesto Nacional acorde al desarrollo del país productivo, también un desarrollo educativo que vaya en la misma dirección. En el ámbito global está el rechazo a los acuerdos del TISA. Un tratado de comercio que básicamente tiene lineamientos que desconocen la normativa laboral del país y obliga a los países firmantes a aceptar normativas supranacionales.

Modificado por última vez en Miércoles, 03 Junio 2015 18:18
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