Joselo López: «La unidad sindical hay que cuidarla, regarla y arroparla»

Miércoles, 13 Octubre 2021 10:50
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José Lorenzo López nació en Montevideo pero siendo muy chiquito, a los 2 años, la vida cambió, sus padres se separaron y él se fue con su madre, Ana María, a vivir a Flores, pedacito del mapa que hoy considera su lugar en el mundo y su tierra. La infancia y adolescencia fueron felices a pesar del desarraigo con su papá -también llamado José Lorenzo- al que por muchos años no volvió a ver. Con don José Lorenzo se reencontró cuando el ahora dirigente sindical rondaba los 17 años. Aquel abrazo fue sin rencores, ni reproches. Al fin de cuentas, no todos pueden reencontrarse con su papá después de tantos años. Más allá de los mil momentos no vividos, los recuerdos de aquella ausencia nunca fueron traumáticos para Joselo. "La ausencia se notaba en las noches buenas y la Navidad". Y ocasiones puntuales de la escuela. "Mi madre nunca me habló mal de él entonces el reencuentro fue sano y de mirar hacia adelante". La vida y sus recovecos trajeron hermanos, juegos y sorpresas. Joselo comenzó a trabajar repartiendo fotos en Flores, porque "en sus pagos", los fotógrafos sociales hacían su trabajo y luego del revelado, alguien las tenía que llevar hasta la casa de las y los clientes del pueblo. Allí iba Joselo en su bici con los sobres llenos de celebraciones, casamientos, cumpleaños y aniversarios. Esos "manguitos" del trabajo del reparto sumaban para la olla que aquella trabajadora del Consejo del Niño mantenía sola, agudizando el ingenio. El segundo trabajo fue en una pizzería. Un adolescente de 16 era quien servía a los parroquianos. Vidrioso por donde se lo mirara. Pero, "eran otros tiempos" o como dice López, "no habían demasiados controles en aquellas épocas". Ese boliche era atendido por una barra de amigos de Joselo, todos jóvenes de Flores y no la pasaban mal. Los recuerdos de entonces son casi todos felices y en un entorno de respeto hacia "los pibes que recién empezábamos a trabajar para ganar algún manguito y ayudar en nuestras casas". Ahora, en perspectiva, asume que fue uno de esos jóvenes "tremendos", sin tregua ni pausa, en los bailes de los clubes Porongos, Juventus y Peñarol, "donde cada dos por tres se ponía brava la cosa", mientras que la clase media-alta de Flores iba al Club Democrático, en un entorno más "calmo".  Cada tanto, en las escuelas públicas de la zona también había bailes organizados por las comisiones pro fomento para recaudar dinero para reformas y mantenimientos varios y esos también eran un éxito. "Se llenaban de gente y ahí andábamos recorriendo bailes". Para Joselo López, la infancia y la adolescencia dejaron marcas de felicidad, "con lo justo pero nos daba para ser felices".

Luego la vida lo trajo a Montevideo a trabajar en la Tienda Inglesa, quiso participar en la organización de un sindicato y le fue más o menos. En realidad, le fue mal porque el entonces presidente de la "asociación de funcionarios" era el gerente de recursos humanos de la empresa. Más temprano que tarde, lo echaron. "Reconozco que yo no era el empleado del mes" (risas). Y se volvió a Flores. A los pocos meses, ingresó al INAME (ex Consejo del Niño) mediante un llamado público y está convencido que la trayectoria de su madre como funcionaria del organismo "debe haber jugado a favor". Estuvo 20 días a prueba y lleva 32 años como funcionario de la institución. Hoy es presidente del SUINAU, secretario general de COFE, dirigente referencial de la CLATE e integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT.

¿Cómo fue el camino militante para llegar hasta este lugar actual?

Poco a poco vas asumiendo distintas tareas. En mi sindicato yo era muy conocido en el interior pero no a nivel nacional, hasta que me invitaron a participar en una lista nacional y termine medio de casualidad como secretario de interior y ahí organizamos los 18 departamentos con mesas departamentales elegidas por voto secreto. Creo que eso me dio cierta relevancia y cuando venía a Montevideo ya confrontaba con los dirigentes fuertes de ese momento. Fueron disputas intensas. Me acuerdo del querido Mario Pomata, que fue abogado del PIT-CNT durante muchos años y también asesor del sindicato, fue una de las personas que me ayudó mucho en mi desarrollo sindical. Siempre se reía porque veníamos a los plenarios nacionales o a las asambleas y la gente del interior teníamos un discurso florido en comparación con los militantes de la capital. Acá nos ganaban 5 a 0 en los discursos pero en los votos ganábamos nosotros y él se reía mucho de eso. Fue bueno ir conociendo el sindicato desde todos sus rincones y haber hecho ese largo proceso para conocer su idiosincrasia. Luego comenzamos a  participar en COFE y adquirimos cierta experiencia y cuando asumimos la responsabilidad de ir con una agrupación propia, empezamos a tener un peso fuerte dentro del sindicato. Y desde que ganamos las elecciones no las perdimos más. Elecciones rigurosas, donde participan veedores de COFE y del PIT-CNT y bajo la supervisión de trabajadores de la Corte Electoral.

¿Por qué puntualizás sobre la transparencia?

Lo aclaro porque muchas veces se cuestiona que las elecciones de los sindicatos no son trasparentes, es común escuchar que dicen que las elecciones de los sindicatos no son trasparentes y dicen que se vota a mano alzada. Acá son elecciones con voto secreto, con la participación de todos los afiliados que quieran participar. Evidentemente no son obligatorias pero siempre hemos tenido una respuesta muy importante, más del 60% de los afiliados participando en la elección; se presenta siempre más de una lista, de tres a cinco listas -en los últimos años se han presentado tres listas- todas tienen representación en el Consejo Directivo y nosotros venimos en ascenso, con mayor representatividad. En la última elección ganamos un cargo más en el CD y participó más del 60% del padrón, estando en el medio de una pandemia.

¿Y tu papel en COFE y la CLATE?

En COFE mis primeros pasos fueron con participaciones esporádicas, sobre todo en la Mesa Representativa de COFE y posteriormente en la asamblea nacional de delegados. Ingresé al CD en el 2001 despues de haber militado tres o cuatro años en la base y en un congreso asumimos la secretaría general de COFE y desde entonces hasta acá se nos ha renovado la confianza. Por ahora nos vienen votando (risas). Y comenzamos a participar en la Mesa Representativa del PIT-CNT y posteriormente en la CLATE. Siempre hubo compañeros con mucha experiencia en temas internacionales y nosotros nos fuimos metiendo de a poco porque COFE es un sindicato muy grande, muy complejo, muy plural y siempre hemos tratado de cuidar la pluralidad de COFE porque ahí representamos a trabajadores que son votantes de diferentes partidos políticos, conviven diversas ideologías y hay trabajadores de todo el país.

COFE hoy tiene 27 mil afiliados y creo que por un trabajo de equipo hemos logrado cambiar la cara a la organización. Por supuesto que tenemos dificultades internas, porque recordemos que COFE es una  confederación de organizaciones que la componen 52 sindicatos, algunos grandes como la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) y algunos sindicatos muy pequeñitos. Pero son 52 sindicatos que amalgamaron todo eso. No es sencillo pero  hemos logrado administrar tanta diversidad y eso creo que se ve en el fuerte posicionamiento que tenemos cuando nos movilizamos en la calle. Estas últimas movilizaciones de COFE han sido muy grandes, muy significativas, desde el 28 de octubre del año pasado cuando se hizo la movilización de todos los trabajadores públicos, después en noviembre cuando se realizó la movilización del Mides, una doble movilización que hicimos en San Carlos y en Punta del Este, abordando al Presidente de la República y reclamando la apertura del Casino Nogaró,  la impresionante caravana que hicimos en setiembre de este año con más de mil vehículos que inundaron las calles de Montevideo y en la última movilización del PIT-CNT del pasado 15 de setiembre la columna de COFE era interminable. Por tanto, creo hemos posicionado a COFE más allá de todas esas dificultades que tenemos y que claramente es un trabajo que cuesta poder resolverlas pero estamos viendo para el próximo periodo encarar esa asignatura. COFE se ha posicionado fuertemente a nivel de movilización, a nivel de la interna del PIT-CNT -porque somos uno de los sindicatos más grandes- y también como interlocutor ante el Poder Ejecutivo, tanto con los gobiernos del FA como la coalición actual.

¿Te decepcionó este gobierno? Te lo pregunto porque en los primeros encuentros que ustedes tuvieron en Torre Ejecutiva salieron bastante conformes de esos diálogos.

No me decepcionó porque nunca tuve mucha expectativa, porque conocía cuáles eran los lineamientos. Si hay algo que hay que reconocerle a este gobierno es que lo que está haciendo lo dijo antes de asumir: que iba a haber un ajuste fiscal y que la variable de ese ajuste íbamos a ser los funcionarios públicos; lo dijeron a los cuatro vientos. Dijeron que querían ahorrar más de 900 millones de dólares en el Estado y que había que achicar el Estado.  Por lo tanto, en lo particular nunca me nublé con la apertura de diálogo que hasta hoy sigue habiendo, pero que claramente el diálogo no es Negociación Colectiva y en este escenario estamos tratando de confrontar el ajuste, con la gente movilizada en la calle.

Pero no anunciaron los contenidos de la LUC, ni los recortes a las políticas sociales, entre otras cosas

Puede ser, pero te insisto, nunca me ilusioné más de la cuenta porque siempre estuvo claro que se venía un recorte fuerte. Además, si observas cómo han sido las transiciones de los gobiernos progresistas a los gobiernos neoliberales en el resto de América Latina, en todos lados ha pasado lo mismo. La receta es exactamente la misma. El ajuste viene a nivel general pero se acentúa en el sector público, porque es donde entiende el gobierno que puede generar mejor condiciones para favorecer a quienes ellos quieren favorecer, que es el gran capital. Para liberar, acentuar o mantener las exoneraciones que se le da al gran capital, por algún lado hay que ajustar. Y se ajusta por el lado de los trabajadores públicos, con la rebaja salarial, con la pérdida de puestos de trabajo, con el recorte de las políticas sociales, con el desmantelamiento de los servicios del Estado. Y te reitero el diálogo no es el problema. La semana pasada le mandé un mensaje de whatsapp al presidente de la República para pedirle una reunión y en menos de una hora me contestó. Pero eso no es negociación. Yo tengo muy buena relación con gran parte del gobierno, pero tengo clarísimo que la relación puede ser buena, pero la negociación es nefasta. Nosotros criticábamos la negociación colectiva en el sector público de los gobiernos del FA, pero era mejor que la que tenemos ahora, porque ahora no hay  negociación, lo que hay es diálogo. Pedís una reunión y te la dan, pero no hay negociación. Es más, creo que ni siquiera lo entienden como un derecho. Me da la sensación que ellos entienden que lo que están haciendo está bien y ni siquiera lo entienden como un derecho fundamental como es la negociación colectiva que está expresada en una ley.

Con el aporte al Fondo Coronavirus, ¿no los colocaron como los "privilegiados de siempre"?

No solo con eso, con todo. Vale decir que los gobiernos del FA tampoco trataron muy bien a los funcionarios públicos. Tuvimos grandes líos en ese sentido. Me parece importante dejarlo claro. Ahora, en relación a lo del Fondo Coronavirus, contradice lo que dijo el propio gobierno cuando en campaña sostuvo que no iba a aumentar los impuestos pero en realidad los impuestos que no aumenta son al gran capital. Porque sí le pone un impuesto solo a los trabajadores del sector público que ganan determinados salarios,  que tampoco son muy onerosos. Ahí sí hubo un impuestazo para esos trabajadores, que se suma a los tarifazos, a que dijeron que no iban a recaudar con las tarifas públicas y las están subiendo todos los días. En ese sentido me parece que está claro que hay un discurso muy contradictorio del gobierno entre lo que prometió y lo que está haciendo. Y creo que en cierta medida, la pandemia le ha tapado muchas cosas.

Ahora vino la realidad

Sí, aunque todavía no ha venido toda la realidad, aún se están cubriendo muchas cosas con “los efectos de la pandemia”. En este sentido, pienso que como movimiento sindical no hemos sabido expresar algunas cosas de manera clara, en parte nos abocamos con éxito a la recolección de firmas, pero creo que el movimiento popular en general, no solo el sindical, no ha sabido comunicar y no ha tenido quizás los medios para comunicar lo solidario que ha sido el pueblo con su pueblo. El trabajo que se ha hecho con las ollas populares es brutal. Hay más de 100 mil personas comiendo en las ollas populares. Unas poquitas están organizadas determinados sectores vinculados al gobierno, la inmensa mayoría están organizadas por los sindicatos y el tejido social en los barrios. Si no hubiera existido esa contención social, yo creo que el gobierno estaría en una posición mucho más complicada de la  que está hoy. Y esa contención social la estamos dando los sectores populares que se supone que tenemos la visión crítica del gobierno.

Tal vez por eso de que al movimiento popular le incomoda bastante el auto marketing.

Exacto. Y mirá que no estoy diciendo que hubiera sido mejor no hacer nada para que la gente genera el estallido social. No, ni parecido. Creo que sale naturalmente que los sindicatos y las organizaciones sociales no dejar a la gente tirada. Pero estoy convencido que el movimiento social ha sido el gran muro de contención social que ha tenido a su favor el gobierno actual, pero que no lo valora.

¿Se le dijiste a Lacalle?

Sí, se lo hemos dicho

¿Y qué respondió?

Lo reconoce, no solo Lacalle, otros legisladores y actores del gobierno reconocen el trabajo que se hace. A veces parece que uno está en el mundo del revés. Parte de la solución a toda esta situación fue que el gobierno destinara recursos para las ollas populares y nosotros que reivindicamos la renta básica en la emergencia, terminamos casi peleando para que nos dieran más plata para las ollas populares.

Tomando en cuenta tu rol, vínculos y conocimiento de la CLATE, ¿qué repercusiones tuvo en el continente haber alcanzado la cifra de las 800 mil firmas y cómo vieron el rol del PIT-CNT?

El movimiento sindical uruguayo es muy respetado a nivel mundial, esto no es una novedad, somos el único país que tenemos un movimiento sindical único, eso es envidiado por prácticamente todo el mundo, si bien te saludan, felicitan y hasta lo sienten como propio. Por ello creo que en realidad no sorprende porque saben que el movimiento sindical uruguayo es capaz de hacer cosas que parecían imposibles como juntar firmas y huellas dactilares en el medio de la pandemia o hacer una movilización impresionante como la que hubo del campo con la ciudad. No les sorprende y hasta te ‘envidian’ sanamente. COFE fue fundadora de la CLATE, es decir, tenemos un vínculo muy intenso y compartimos la historia, unos de nuestros máximos referentes que acaba de partir, fue determinante en la construcción de la CLATE  organización que hoy representa a más de 5 millones de trabajadores Estatales de Latinoamérica y el Caribe, me refiero al Compañero Luis Iguini, que aparte de fundar la CLATE, fundó a COFE y fue un actor destacadísimo en la construcción de la CNT.

El mundo observa al movimiento sindical uruguayo y se sorprende

Totalmente. Mirá, en 2015 me tocó participar como uno de los delegados del movimiento sindical en la OIT, junto con "el Manso" (Fernando) Gambera. Compartimos una delegación con Ramón Ruiz, Ariel Ferrari y Juan Castillo, que en ese momento viajó en representación del gobierno de entonces. Yo tenía muchas expectativas porque quería ver cómo se actuaba ante ese espacio imponente de la OIT en Ginebra (Suiza). Lo primero que me sorprendió fue ver cómo un país tan chiquito como Uruguay era tan respetado a nivel internacional. Recuerdo que "el Manso" Gambera tuvo la generosidad de cederme su espacio y dejarme hablar en la conferencia. Y cuando subí a hablar en ese escenario me temblaron las piernas. Es un espacio impactante que en la inauguración tenía 2 mil personas allí. El día que hablan las delegaciones se reduce muchísimo la cantidad de gente que te escucha ahí. Cuando yo hablé serían menos de 200 personas pero sentía que le estaba hablando al mundo entero. Y te aseguro que ese lugar de impacta. Y otra cosa que me llamó la atención fue ver la naturalidad con la que "el Manso" se movía allí, dialogaba e intercambiaba con gente de todo el mundo. Él tiene una experiencia acumulada a nivel internacional y por supuesto, quedaba muy claro el respeto que le tenían al movimiento sindical uruguayo en el mundo.

Esa trabajosa construcción de la unidad de la que recientemente se cumplieron 55 años, ¿es indestructible? ¿Hay que cuidarla particularmente en estos tiempos?

Ojalá sea irrompible e indestructible. Yo creo que a la unidad hay que cuidarla, regarla, arroparla, pero no me animaría a decir que es absolutamente irrompible. A veces tironeamos demasiado de la piola. La construcción de la unidad tiene que tener la flexibilidad que tuvieron los fundadores de la CNT, que solamente a ellos se les ocurrió hacer un estatuto como el que tiene hoy el PIT-CNT. A veces creo que nosotros mismos, los diferentes sindicatos, tironeamos demasiado de la cuerda y ojalá no suceda eso, que nunca se rompa, pero insisto, creo que tenemos que cuidarla. La unidad debe ser una de las principales banderas que debemos levantar y que tenemos que ser muy consientes que para mantenerla todos tenemos que ceder algo

¿Cómo ves el proceso de transición?

Creo que lo podríamos hecho más prolijo.

Te referís a cuando hiciste el pedido a que Fernando Pereira diera un paso al costado

No solo a eso. Pero es que todos sabemos que el movimiento sindical es de izquierda pero que eso no excluye a trabajadores que representamos que votan a partidos de derecha. Me parece que a la hora de tomar las decisiones que tomó Fernando -desde mi humilde punto de vista- deberíamos haber sido más prolijos para no ensanchar esa grieta que se quiere formar. Creo que Fernando tiene todo el derecho de tomar la decisión que tomó, pero también creo que Fernando fue una figura relevante dentro del movimiento sindical. Que se vaya él no es lo mismo que me vaya yo. Si yo me voy mañana nadie se da cuenta (risas) pero Fernando fue el presidente del PIT-CNT. Y no se va para su casa o a trabajar en la actividad privada, se va a presidir justamente la fuerza política que ha tenido una vinculación estrecha con el movimiento sindical. Creo que eso descentró una cuestión que nos había posicionado como movimiento sindical, a la vanguardia en la agenda pública, con la recolección de las firmas. Nosotros mismos como que en alguna medida "dinamitamos" ese posicionamiento que tuvimos y le dimos pie para que nos llovieran las críticas.

¿Con tu salida pública en los medios no contribuiste a eso también?

Capaz que sí. Pero entendimos que teníamos que hablarlo con él y le dijimos que si iba a tomar esa decisión, entendíamos que lo mejor era que se apartara del PIT-CNT. Ese día fui con Martín (Pereira) y con Fernando Ferreira y hablamos con él como hemos hablado siempre, sin tapujos. Y después eso trascendió públicamente y se generó todo el ‘qué chévere’. Y sí, capaz que nosotros también aportamos a esa cuestión que estoy criticando y ya no es una crítica, sino una autocrítica. Pero en síntesis, te reitero que debimos haberlo hecho de una mejor manera. Hoy estamos en una situación diferente, ahora vamos de cara al congreso y hay que elegir nuevas autoridades.

¿Cuál es tu expectativa ante este congreso y cómo te ves en el futuro escenario?

Yo nunca me veo personalmente porque este es un trabajo colectivo. No solo representamos a nuestro sindicato, COFE, con sus 52 sindicatos dentro, sino también representamos a una corriente de opinión. Lógicamente, tenemos visiones diferentes en distintos temas con las otras corrientes de opinión que hay dentro del PIT-CNT. En algunos casos, hoy tenemos una visión más cercana que la que teníamos en el congreso anterior, por una razón muy sencilla: la caracterización sobre el gobierno hoy tiene más coincidencias, cosa que no sucedía antes.

Este gobierno genera que se encuentren y agrupen miradas que en otros momentos podían marcar posturas disímiles

Y sí. De todos modos, tenemos nuestros puntos de vista. Por ejemplo, no compartimos la visión del bloque social y político. Creemos que hay que profundizar el bloque social -no solo con la alianza histórica con la FEUU, FUCVAM, ONAJPU, DDHH- sino también con los nuevos colectivos que se han organizado ahora, como los feminismos, las ollas populares y otros tantos. Creemos que hay que fortalecer esa alianza y que en todo caso, tenemos que definir alianzas estratégicas en función de objetivos en común, con la fuerza política que corresponda. Un ejemplo muy claro es la LUC, coincidimos que había que ir para ahí, bueno trabajemos en conjunto para eso. Eso a mí no me "mete en el mismo bloque" que la fuerza política, porque cuando la tenga que criticar, la quiero criticar sin vergüenza, ni complejos. Y cuando la fuerza política es gobierno tenés que tener total independencia para poder decir las cosas que tengas que decir. Esto no significa que para nosotros sea la mismo un gobierno progresista que uno de las características neoliberales como el actual. Claramente no es lo mismo.

Pero a los gobiernos del FA se los trancó duro también ¿no? ¿Crees que había cierta sensación de "culpa" al realizar un paro o cuando se peleó contra la esencialidad?

Por supuesto que a los gobiernos del FA se lo trancó duro cuando hubo que hacerlo y fue en más de una oportunidad que el movimiento sindical lo hizo. Pero siempre nos costó demasiado en cuanto a la interna, las medidas no salían por consenso sino que se aprobaron por pocos votos y de manera muy dividida. Y eso a veces debilita la medida más allá que después somos muy disciplinados y siempre salimos todos atrás de la definición que se adopte. También recuerdo que trancamos fuerte los Tratados de Libre Comercio (TLC) y, el ALCA y el famoso TISA, pero quien desde los papeles está en el mismo bloque, decreto la esencialidad en la Educación entre otras cosas.

¿Qué escenarios se abren a partir del referéndum?

Difícil decirlo en pocas palabras pero creo que es absolutamente fundamental lo que vaya a pasar el día que se vote para derogar o mantener la LUC. Es fundamental porque si el gobierno logra que la gente ratifique la ley, sin dudas creo que va a profundizar el ajuste porque se va a sentir envalentonado por esa decisión. Y por tanto, los sectores populares vamos a sufrir hasta el final del gobierno. Pero si logramos revertir esta situación, le vamos a poner un freno fuerte al gobierno. Y habrá que ver cuál es la reacción que tomará el gobierno.

Hay quienes hoy están hablando de los sindicatos como desestabilizadores

Bueno, pero esas son chicanas y depende de quién y cómo lo diga. Nosotros también decimos algunas cosas que también  se pueden calificar como excesos, por ejemplo decimos que este es un gobierno fascista y ni siquiera lo matizamos, creo que todas las partes deberían tener más cuidado.

Pero el movimiento sindical no dijo eso

Hay dirigentes que lo han dicho. Por eso te digo, depende quién y cómo lo diga. Yo no creo que sea un gobierno fascista. Creo que hay determinados elementos que cinchan para ese lado, pero no se puede -desde mi perspectiva- calificar a este gobierno como un gobierno fascista. Lo que sí creo es que va a haber un punto de inflexión con el resultado del referéndum. Y no solo si se gana o se pierde, sino por cuánto se gana o se pierde. Hoy el país está  dividido en mitades y creo que se deberá hacer el esfuerzo de evitar que se habrá una grieta que separe a la sociedad,  creo que hay mecanismos para que por lo menos en algunos temas que involucran a los más vulnerables se definan políticas de Estado y no se especule políticamente,  pero sé que no va a estar fácil la cosa.

Hablando de heridas y cicatrices que deja la vida, ¿qué huellas quedan en la familia después de un proceso como el que atravesaron con los funcionarios del SIRPA, más allá de la absolución que finalmente dictaminó la Justicia?

Quedan huellas. Fue un momento muy difícil para mí, para mi familia, para mis compañeros, para mis amigos del sindicato. No te tenés que olvidar que tuvimos compañeros injustamente presos y que la propia justicia reconoció que fueron injustamente recluidos, con un fallo muy claro del Tribunal de Apelaciones que ratificó la Suprema Corte de Justicia. Esas huellas quedan en el alma, en las entrañas y no son fáciles de saldar. Y por más que después la justicia revirtió totalmente el fallo en segunda instancia y en la SCJ, lo que pasó, pasó. El daño que nos hicieron no se repara nunca en su totalidad. Ahora estamos intentando que haya una reparación, pero por más que la justicia nos dé la razón, no alcanza para cubrir el sufrimiento que tuvimos y que todavía tenemos.

Modificado por última vez en Miércoles, 13 Octubre 2021 20:07
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