Fernando Pereira: "Se equivoca el que crea que tiene el monopolio de la verdad"

Martes, 12 Enero 2021 20:50
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El presidente del PIT-CNT afirmó que resulta imperioso que el presidente de la República genere un ámbito de diálogo político y social que permita buscar caminos de encuentro y soluciones en clave de políticas de Estado. Pereira consideró que en la actual situación de aumento exponencial de casos positivos de COVID-19, es hora que el gobierno convoque a un "comité de crisis". En entrevista con el Portal del PIT-CNT, Fernando Pereira habló de la pandemia, de las y los miles de uruguayos que no pueden llevar un plato de comida para sus familias y tienen que recurrir a la solidaridad de las ollas, defendió el derecho del presidente Lacalle Pou a descansar con su familia, a practicar deporte o armar el arbolito de Navidad con sus hijos, y por otra parte, cuestionó que el ministro de Salud no haya tenido la delicadeza de reconocer que se equivocó «y feo» al intentar responsabilizar -sin ninguna evidencia científica- al movimiento sindical y a las organizaciones sociales por el aumento de casos positivos de COVID-19 de las últimas semanas. De todos modos, Pereira defendió el derecho del ministro a plantear su postura aunque haya sido totalmente equivocada. "Nosotros nos ubicamos siempre en el terreno del debate de ideas, convocamos al debate de ideas y lo defendemos con pasión. Incluso en la total discrepancia como en este caso, defenderemos siempre el derecho de los demás a marcar sus posturas. Y reclamamos lo mismo para nosotros, porque no es posible que a cada idea que nosotros ofrecemos, la única respuesta sean los insultos personales o las bajezas del discurso del odio. Nosotros seguiremos insistiendo una y mil veces en la construcción del diálogo y la sociedad de las ideas".      

Ya pasaron algunos días de las declaraciones del ministro Daniel Salinas en las que intentó responsabilizar al movimiento sindical y las organizaciones sociales por los aumentos exponenciales de casos de COVID-19. ¿Hubo algún diálogo desde entonces? ¿Alguna llamada?

Es increíble pero no hubo rectificación. Ya han pasado varios días, el GACH fue contundente en sus apreciaciones que no tienen ningún estudio que haga pensar que las movilizaciones sindicales tuvieron algo que ver con el crecimiento de los casos. Es absurdo que el ministro -como mínimo- no se corrija, después de haber dicho eso en una comisión del Senado de la República. Esa es política con minúscula. A todos nos pueden gustar más o menos determinadas movilizaciones, pero debemos reconocer que las movilizaciones están protegidas por la Constitución de la República. Si hay que tomar recaudos por la pandemia, perfecto, hay que discutirlo con las organizaciones que se van a movilizar. Pero resulta que el ministro Salinas un día declara en la TV que la movilización de los trabajadores públicos se realizó en perfecta coordinación con las autoridades sanitarias y unos meses después en el Senado dice que esa movilización es uno de los factores de crecimiento de los casos. Recordemos que el propio ministro en diciembre ubicó los hilos epidemiológicos en colegios, en reuniones intrafamiliares y en algún tipo de actividad en espacios cerrados pero no los ubicó en movilizaciones sindicales. ¿Por qué? Simplemente porque no correspondía. Solo para mencionar un ejemplo: ¿qué tienen que ver las movilizaciones sindicales con la cantidad enorme de casos en el departamento de Rivera?

¿Esperabas una rectificación del ministro?

Sí. Admitir los errores nos engrandece. Creo que debemos valorar que la política tiene que tener todo el espacio natural para la discrepancia, pero no puede tener espacio para decir cualquier cosa sin ningún fundamento técnico y en este caso sin ningún fundamento científico. Naturalmente que la posición del ministro yo la respeto, respeto al ministro, me parece que se equivocó y no encuentra la manera de decir me equivoqué. Una cosa tan sencilla como ésta parece que en el Uruguay cuesta un trabajo enorme. El ministro debería desdecirse de una vez por todas de una acusación tan dura y fuera de la realidad como la que hizo. Imaginate que yo dijera que los causantes de los crecimientos de los casos es el sistema político son los legisladores porque están en un espacio cerrado que nadie sabe bien cómo se ventila. Si yo dijera eso me caerían con todo y con razón. No se pueden lanzar esos conceptos a la ligera y sin ningún fundamento científico. Por tanto creo que hoy más que nunca, hay que actuar con un poco más de sobriedad y serenidad cuando se tratan temas de esta sensibilidad que pueden generar odio hacia otros.

Más allá de la rectificación, sería entonces dar un paso a favor de la sensatez

Claramente. Y quiero dejarlo en claro: si hay casos todos nos tendremos que hacer cargo. Nadie está pidiendo que se oculten, pero no hay ningún sindicato cerrado. Ninguno. Nosotros hemos estado en cuarentena y todos los que nos hemos tenido que hacer hisopados hemos dado negativo. Me parece que lo que dijo el ministro fue un exabrupto que debería corregir. Y decir «me equivoqué, en el medio de todo este estrés y de la vorágine, le erré».

Hay quienes cuestionan el manejo casi unipersonal del  presidente de la República sobre la actual crisis y especialmente le critican la poca información que ha transparentado en relación a las vacunas. ¿Crees que al gobierno le falta confiar en la oposición y en las organizaciones sociales? ¿Se está encerrando y abroquelando en su propio relato y en su visión de la realidad?

Cuando un país atraviesa una circunstancia de este tipo, como la que estamos viviendo, creo que se debería construir un comité de crisis que debería estar integrado por todos los partidos y las organizaciones sociales más relevantes del país. Siempre hay salidas para las crisis y acá la hay. Pero una salida siempre, indefectiblemente tiene que abarcar al gobierno y a todos los uruguayos y uruguayas. Una gestión adecuada del gobierno es una gestión adecuada para todos los uruguayos y uruguayas. Lo que no se puede pensar es que cualquier idea de los partidos de la oposición o de las organizaciones sociales tiene que ser desacreditada simplemente porque se entiende que hay una sola verdad que la puede sostener un ministro de Estado o el presidente de la República. Esto nunca fue así en ninguna parte y mucho menos en Uruguay. Nadie puede obviar la pandemia, pero nadie va a dejar de poner sus posiciones arriba de la mesa por la pandemia. Si los partidos de gobierno tienen diferencias con los partidos de la oposición, bienvenidas esas diferencias. Si tienen diferencias con el movimiento sindical, bienvenidas esas diferencias. Lo que no se puede es responderle a las diferencias políticas con agravios e insultos. Eso está muy mal, lo haga quien lo haga. A mí me resulta duro que le saquen una foto al Presidente haciendo su deporte predilecto y lo coloquen ahí como si estuviera haciendo una maldad popular. Para mi forma de ver las cosas, el Presidente sigue siendo un hombre de familia que arma un arbolito de Navidad con sus hijos, un hombre del deporte que no debería dejar de hacer lo que le gusta por haber sido electo para el cargo de Presidente. Pero también me resulta muy duro que cada vez que un dirigente sindical hace una declaración o un planteamiento sea insultado o agraviado. Que discutan las ideas, que las discutan todas nuestras ideas. Y si hay mejores propuestas que las nuestras, bienvenidas sean. Pero parece que al gobierno se le está dificultando escuchar otras voces. Y ahí es donde tenemos un cortocircuito.

¿Y cómo se sale de este panorama tan complejo? Porque estamos en medio de una crisis sanitaria y se debería poder dialogar de manera sensata sobre vacunas o sobre cómo solucionar el hambre de miles de familias que se alimentan en ollas populares

Obviamente la iniciativa corresponde al presidente de la República y no a nosotros pero creo que habría que convocar a un gran diálogo nacional para tratar de salir de esta circunstancia en clave nacional, de acuerdo nacional, que permita negociar la vacuna, pero también afrontar las peripecias de los uruguayos en esta etapa de la pandemia. Cuando la movilidad se achique aún más de lo que ya se está achicando -tal como lo vienen recomendando los científicos más prestigiosos que tiene el Uruguay- vamos a tener un costo social importante. Y ese costo social necesariamente lo tiene que cubrir el gobierno uruguayo que tiene espalda como para hacerlo. Y si tiene espalda para hacerlo, no dejemos pasar mal a compatriotas que desde hace varios meses se están alimentando en ollas populares. Discutamos estas ideas. Yo quiero discutir estas ideas u otras mejores, no voy a discutir sobre las personas sino sobre las ideas. Yo discuto y cuestiono que el gobierno crea que Uruguay tiene que aplicar una política de ajuste fiscal en el medio de una crisis sanitaria que golpea los sectores más populares y que termina distribuyendo injustamente la riqueza nacional. Esa política de ajuste fiscal en medio de una pandemia le genera dificultades enormes a los sectores con derechos más vulnerados del Uruguay. Esa idea la voy a discutir y voy a proponer como central sindical: el ingreso básico de emergencia, una canasta de servicios públicos que garantice el bienestar social de esas familias, evitar los desalojos y lanzamientos en periodo de pandemia, entre otras. Y naturalmente que eso implica redistribuir, eso implica invertir dinero del Estado en políticas sociales compensatorias para los sectores más débiles de los uruguayos. Esta discusión es de ideas.

La otra discusión es sobre las vacunas

Exacto. Y por supuesto que puede haber más de una posición. La del Presidente que dice que de alguna manera hay que «colarse» y tratar de firmar un convenio con alguna de las compañías que tienen la vacuna aprobada. Otros creen que la mejor negociación es en grupo. Pero lo cierto es que lo que dijimos nosotros hace cuatro meses -y vaya que nos denigraron- es que, en la medida que la vacuna fuera aprobada,  los países que iban a acceder primero a la vacuna eran los del primer mundo. Y eso es simplemente por una relación de poder. Y dijimos que los países de nuestra región debían negociar como bloque, de manera tal de llegar a esa vacuna en el menor tiempo posible. Los países ricos acceden primero siempre. Podrán incluso tener un discurso muy solidario, pero luego a la hora de distribuir la torta de las vacunas, se quedan con la mayor parte de las vacunas. Es así. En esa circunstancias deberíamos buscar todas las formas para ver cuál es la que efectivamente tiene mayor razonabilidad y mayor eficacia para que la vacuna llegue lo antes posible para comenzar la inmunización de los uruguayos. El COVID es duro. Mi madre estuvo con COVID y la pasó muy mal. Yo vi apagarse a mi madre. Tengo la mirada de mi madre grabada en la cabeza, eso no se te olvida ni se borra. Por ello insisto, debemos hablar de estos temas en clave de políticas de Estado para poder salir rápidamente de esto.

No parece ser la política más adecuada quedarse con el monopolio de la verdad  cuando en realidad lo que necesitamos es un acuerdo nacional. Esto es algo que realmente me preocupa y mucho. Hemos hecho propuestas y no hemos recibido respuestas. Podrían mostrar mejores ideas pero no lo han hecho. Debemos proteger la niñez como política de Estado, esa es otra clave a la que no terminamos de encontrarle la vuelta. Ahora va a haber menos inscritos en el verano educativo de los que hubo el año pasado, sobre sectores que tienen enorme cantidad de derechos vulnerados, sobre todo niños con derechos muy vulnerados. Y remarco algo que ya he sostenido en otras oportunidades: para atender las peripecias de los uruguayos habrá que detenerse en la distribución de la riqueza; supone elegir entre déficit fiscal y déficit social. Y sabemos que del déficit social es muy difícil volver. La crisis del 2002 nos dejó enseñanzas demasiado duras como para no estudiarlas, analizarlas y no tener claro que no podemos volver a pasarlas.

¿Cómo se está desarrollando la primera etapa de recolección de firmas contra 135 artículos de la LUC? ¿Cómo ves la militancia barrial?

La verdad que conmovido. Recordemos que estamos en un proceso que va entre el 29 de diciembre y los primeros días de enero. Ya habíamos discutido con el resto de las organizaciones sociales y políticas la necesidad de trabajar en burbujas, es decir que la familia sea el centro de la recolección de firmas y que a su vez los puestos estén ubicados claramente, básicamente en espacios al aire libre, manteniendo distancia, generando la condición para que el dedo de la huella se higienice con alcohol antes y después de colocar la huella. Y la verdad que es conmovedor. Nosotros todavía no estamos pudiendo dar respuesta a todas las personas que nos piden por whatsapp privado las papeletas para llevárselas a las casa y esto quiere decir que la gente entendió cuál es procedimiento. En mi familia firmaremos en nuestra burbuja este miércoles, mi hija también tiene otra burbuja que compartirán la instancia de firmar responsablemente y así nos hemos ido arreglando en casas y sindicatos o en la FEUU y FUCVAM, como en distintas organizaciones sociales. Es conmovedor ver comprobar que la gente comprendió que es necesario no dejar pasar una ley que se trató con tan poca calidad democrática como bien lo manifestó el Instituto de Ciencia Política en el acuerdo realizado con el Poder Legislativo. Se advirtió que la LUC y en particular las leyes ómnibus, son las de peor calidad democrática. Esto quedó evidenciado, es una ley que la gente casi no conoce. Por suerte ayer terminamos el documento que explica cada artículo que vamos a derogar, por qué los vamos a derogar y por qué  estos son los 135 artículos que nosotros entendimos y que pudimos consensuar. Se trata de las aristas más negativas del proyecto. Pero lo más conmovedor es comprobar que la gente del barrio, en una olla popular, el vecino de la cooperativa de vivienda, todos y cada uno están intentando llegar a la proeza de juntar 700 mil firmas en el medio de una pandemia. Yo estoy convencido de que estamos en el camino acertado, que si este camino lo logramos mantener durante estos seis meses que quedan, vamos a llegar a esas firmas. Y si somos capaces, al mismo tiempo de recolectar las firmas, tener una tarea pedagógica en cada familia, es decir, discutir los 135 artículos y al mismo tiempo pasárselos al vecino para que los tenga y los pueda analizar, entonces estamos en condiciones de dar una pelea en igualdad de condiciones para efectivamente derogar los 135 artículos de la LUC. Y ojalá se produzca un debate necesario entre los legisladores y los ministros del gobierno con quienes impulsamos el referéndum para que, por fin, se conozca la LUC y se conozcan los argumentos de por qué se limita la huelga, por qué se limita el piquete, por qué se eliminan los Consejos de Primaria, Secundaria y UTU, o por qué desaparece la representación docente, que significó un gran aporte a la educación pública uruguaya. Ese debate es sano para la democracia. Debatamos ideas. Habrá quienes intentarán agraviar e insultar, pero yo siempre voy a intentar debatir ideas.

Modificado por última vez en Martes, 12 Enero 2021 21:17
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