"Un homenaje merecido, entrañable"

Martes, 29 Septiembre 2020 20:49
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Este jueves 1° de octubre, a las 11 horas, el PIT-CNT, la Comisión de Fundadores de la CNT, la Onajpu y AEBU realizarán un homenaje a Carlos Bouzas con ocasión de celebrarse 54 años del Congreso de Unificación Sindical. El encuentro se desarrollará en la sede del PIT-CNT y la capacidad del anfiteatro será limitada, debido a las medias de cuidados sanitarios. La organización ha previsto la instalación de parlantes fuera del recinto y el homenaje será transmitido por las redes sociales del PIT-CNT.

Para el presidente de la central sindical, no será solamente un "merecido homenaje", sino que será una ocasión especial, de recordar entrañablemente a un referente sindical cuya dimensión humana, intelectual y política trascendió el ámbito natural de la CNT y sembró respeto y cariño en un espacio que ocupan los grandes hombres y mujeres de su tiempo.

"Lo extraño todos los días, porque fue un integrante único de una generación que nos enseñó a defender la organización, pero también a amar y cuidar a los compañeros y compañeras. Nos dejó su generosidad, su legado y muchas enseñanzas".

Fernando Pereira repasa una y otra vez inolvidables charlas con Carlos Bouzas, «El Gallego» del alma, de tantas almas.

"Fue parte de una generación que forjó la unidad. Él ya no está pero sus ideas quedaron, sus libros, sus escritos quedan, sus actos de amor, su ternura, su pasión, sus ganas de no abandonar nunca a su movimiento luego de 50 años de actividad. Esas cosas son más valiosas que cualquier otra. Aquellos pioneros se animaron a dar el paso para la construcción de la unidad sindical -nada menos- y con el paso del tiempo  fueron construyendo el relato de aquella parte de la historia que nos forjó y marcó a las nuevas generaciones. Con «El Gallego» Carlos Bouzas aprendimos que no tenemos que mirar la baldosa en la que estamos parados, ni pensar solamente en los quince minutos de un instante".

Pereira le agradece a la vida la posibilidad que tuvo de poder acompañar a Carlos Bouzas a distintas charlas en ámbitos universitarios, en espacios académicos, pero también en otros ámbitos de la sociedad, donde "cada vez que lo escuchaba aprendía algo nuevo, porque tenía una fascinante capacidad didáctica para explicar las cosas, y jamás hablaba de verdades reveladas, siempre daba su punto de vista, aportaba una mirada rica, intensa, profunda, sabia".

Como parte de una construcción colectiva, Bouzas estuvo y estará siempre ligado a otras figuras referenciales como Hugo Cores, Wladimir Turiansky, José Pepe D'Elía y Jorgelina Martínez, entre tantas. Pero también, serán reconocidos por la decidida  apertura de puertas y ventanas, de tímpanos, poros y almas, a espacios de improvisadas tertulias siempre intensas, prolíficas, enriquecedoras, con otros referentes de un Uruguay fantástico, en los que el movimiento sindical enriqueció su observación del mundo en intercambios, más o menos conocidos, muchos incluso que pasaron inadvertidos para las agendas urgentes de los diarios, en cafés compartidos en distintos ámbitos con figuras como Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Mauricio Rosencof, Carlos Maggi, Carmen Tornaría, Samuel Lichtensztejn, Claudio Williman y María Simón, entre otros.   

"Esa lógica fue clave para desarrollar una mirada del mundo más amplia, desde la cultura, la ciencia, la política y la más vasta riqueza humana. Así fue que el movimiento sindical creció y maduró, con esa persistente búsqueda de apertura cultural, con la academia, con una institución hermana como El Galpón, todo un proceso fantástico que nunca permitió que lograran aislar y acotar al movimiento sindical como una barra de personas que solo pelean corporativamente por sus intereses, porque eso no sería la realidad".

Juventud

El presidente del PIT-CNT siente un profundo agradecimiento por el legado, la generosidad y la paciencia de los pioneros de la CNT hacia las nuevas generaciones de dirigentes sindicales. Y especialmente, recuerda aquellos años de la década de los 90 cuando conoció a «El Gallego» Bouzas siendo "un pibe veinteañero" porque considera que sus charlas marcaron a fuego una impronta de respeto y confianza, de apertura de oportunidades para mostrar que vale la pena escuchar, siempre, y no quedarse con las convicciones que cada uno abraza en su fuero íntimo. "Yo era un chiquilín al que supongo nadie tendría por qué prestarle demasiada atención a lo que opinaba cuando hablaba, pero sin embargo, tanto él como Félix Díaz, (Wladimir) Turiansky o incluso el propio (José) D'Elía tuvieron mucha paciencia conmigo y con otros dirigentes jóvenes de la época como Julio García, Carlos Clavijo, Ismael Fuentes y tantos otros. Se hicieron el tiempo para explicar y contar el camino de la unidad, pero también para reflejar los valores y los inconvenientes, las cosas que tuvieron que resolver y los problemas que surgieron y cómo tuvieron que tejer. Ellos fueron muy generosos con las nuevas generaciones de dirigentes sindicales".

Tal vez sin darse cuenta o quizás con cierta certeza, Fernando Pereira parece seguir puntillosamente esa hoja de ruta no escrita, al abrir insistentemente espacios de diálogo y escucha con las nuevas generaciones, pero también al promover  persistentemente nuevos espacios de ideas y conversatorios, más o menos visibles, con distintos actores de la cultura, la academia, el deporte, la ciencia y la más variada, rica e intensa paleta cromática de voces y expresiones de la sociedad. Busca tender puentes insistentemente para lograr, de igual modo que lo hicieron los pioneros como Bouzas, que el movimiento sindical no sea aislado por quienes desde sus prejuicios intentan acotar la voz de las trabajadoras y los trabajadores en un mundo integrado y transversal.

"A los jóvenes los escucho porque tienen conocimientos enormes, estudian, se capacitan para dirigir, son gente que tiene base real en sus sindicatos y si escuchás con atención, seguramente aprenderás mucho más que en muchos lugares. En los sindicatos se aprende como sucede en los vestuarios, en una fábrica, en tantos ámbitos. Si estos veteranos enormes fueron capaces de dar generosamente su tiempo a las nuevas generaciones, cómo no habríamos de hacerlo nosotros", reflexionó.

Raíces

Pereira sostiene que a los dirigentes se les suele homenajear por su trayectoria de vida pública y notoria. "Claro que vamos a homenajear al dirigente que estuvo al frente de la CNT en el exilio, al que fue capaz de mandarle cartas con alguna ayuda económica a cientos de uruguayos que estaban pasando peripecias en Uruguay porque su familia estaba presa, al que dirigió a AEBU, la CNT y al que condujo parte de las decisiones de la Huelga General del 73. Todo eso lo hace merecedor de un gran homenaje. Porque además contribuyó a forjar la unidad sindical, porque participó de la construcción cultural del movimiento sindical y ayudó a construir un gran sindicato.  Pero lo vamos a homenajear porque fue un gran hombre de su tiempo y del nuestro. Fue alguien a quien extraño todos los días, al que se lo extrañará siempre".

Fernando Pereira cuando habla de su amigo, parece querer abrazarlo y recuperarlo como en la Elegía de Miguel Hernández a don Ramón Sijé. Para seguir construyendo la unidad sindical, porque se vienen tiempos duros, porque aquellos pioneros campearon tormentas en tiempos más duros y más oscuros y más dolorosos. Y decirle que no perdona a la muerte ni a la vida desatenta, ni a la tierra, ni a la nada. Y explicarle que tienen que hablar de tantas cosas, compañeros del alma, compañeros.

Modificado por última vez en Martes, 29 Septiembre 2020 21:00
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