Y dale alegría a mi corazón

Martes, 17 Diciembre 2019 20:53
Valora este artículo
(6 votos)

Miércoles. Cuenta regresiva para comprar la felicidad en cuotas. Ciudades urgentes que no se detienen ante nada. Los códigos de barra lo decodifican todo. Aire contaminado de furia y prisa. Montevideo, ciudad apurada. Entre tanta vorágine plástica, de ruidosa y tortuosa humanidad, hay señales silenciosas que hablan de amor y militancia. Andan por ahí. En barrios, escuelas y dónde se les necesite.

Los Grupos Solidarios de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (Foeb), saldrán una vez más, como tantas veces, a repartir juguetes y sonrisas. Lo hacen en Montevideo y el interior. A veces viajan unos 400 kilómetros para llegar a escuelitas rurales perdidas en la inmensidad del territorio. Otras veces van a lugares más cercanos, pero la felicidad por dar una mano y hacer algo por la sociedad, siempre es la misma.

Uno de los grupos recorrerá este miércoles un local del Inau donde hay niños y niñas desde recién nacidos hasta 8 años. Además de los juguetes para la Nochebuena y Navidad, se armarán castillos y juegos inflables, habrá panchos y helados, para que la fiesta sea completa. Además, un trabajador actuará de payaso para alegrar la tarde y luego ingresarán los trabajadores y trabajadoras del Grupo Solidario de la FOEB disfrazados y pintados de colores, para acompañar a Papá Noel que entregará los juguetes que fueron donados por los propios trabajadores de la bebida, como parte de la campaña solidaria que se estableció junto a la entrega de canastas de fin de año, ya desde el año 2018.

Según explicó al Portal del PIT-CNT el dirigente de la FOEB, Juan Arbolella, la semana próxima se asistirá a otro hogar del Inau y los primeros días de enero, antes de la llegada de los Reyes Magos, un Grupo Solidario de la FOEB irá hasta Chapicuy, un pueblito de Paysandú, donde entregarán juguetes a unos 400 niños y niñas. Según contó Arbolella, el pueblo está preparando una gran kermesse para el 3 de enero, día en que llegará la delegación sindical de la FOEB con sus disfraces, pinturas, juegos, juguetes y ganas de abrazar a la comunidad.

El viaje

"Es imponente estar ahí, ver esas caritas de felicidad, ver las carencias que tienen y cómo te agradecen el simple hecho de que vayas a estar con ellos". Para los sindicalistas curtidos en mil batallas, en negociaciones duras, en largas jornadas de discusión donde hay tanto en juego, la posibilidad de retribuirle a la sociedad algo de lo que se ha logrado y "dar una mano", es una razón suficiente para creer en el trabajo sindical como herramienta de futuro. "A veces naturalizamos lo que tenemos, y no nos damos cuenta que hay gente que no tiene casi nada". Arbolella contó al Portal que en las recorridas por las escuelas rurales, aprendió a valorar el aire que respira. "Hay maestras que tienen 50 o 60 años y nunca fueron al cine. No conocen tantas cosas que para nosotros son comunes y corrientes".

La FOEB va una y otra y otra vez y vuelve a ir a distintas escuelas rurales a lo largo del año y así va forjando lazos de confianza y amistad. "Nos cuentan sus dolores, sus tristezas y sus alegrías. Hay niños que al principio casi no hablaban con sus maestras y con el paso del tiempo se han abierto a charlar y contarnos muchísimas cosas. Son divinos, te mueven el alma".

Sin perder la ternura jamás

En enero el calor lo invade todo. Sin embargo, el próximo 3 de enero una delegación de la FOEB irá con sus disfraces y maquillaje, a estar con niños y niñas de Chapicuy, a alegrarle un ratito de sus vidas a unos 400 niños y niñas. El retorno es siempre feliz. "Agotados pero felices". Así ha sido siempre. "Volvemos impactados, felices, emocionados, es increíble lo que uno siente. Tenemos un sindicato solidario que destina muchas horas de compañeros; es mucha la responsabilidad porque no le podés fallar a los niños. Es un sindicato que brinda mucha solidaridad y destina recursos de todos, para darle a los que más necesitan en la sociedad. Pero no tenemos que quedarnos conformes que lo hacemos porque ahora estamos bien como sindicato, o porque somos fuertes y tenemos trabajo. Hay que salir a volcar a la sociedad todo el apoyo que tuvimos y las manos que nos dieron cuando estábamos complicados. Valorar lo que tenemos y lo que logramos con nuestras conquistas y tener memoria. Hay que dar una mano, hay que pensar, recordar y mirar muy hacia adelante".

Arbolella se disculpó con el Portal por no poder seguir conversando pero tenía que salir a comprar brillantina de colores para los niños del Inau a los que verá este miércoles junto con sus compañeros del Grupo Solidario de la FOEB. "Hermano, te tiemblan las piernas cuando los chiquitos te vienen a abrazar, te dan un beso y te dicen: te quiero".

Modificado por última vez en Martes, 17 Diciembre 2019 23:05

Galería de imágenes

Inicia sesión para enviar comentarios