Silva (Untmra): “Blancos y autoconvocados crearon un clima dictatorial y de gran violencia”

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Ana Silva es una joven dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (Untmra), si bien ya cuenta con una importante experiencia en la negociación sindical nunca pensó que en el marco de una asamblea de los trabajadores, una de las tantas realizadas y algunas en situaciones muchos más tensas, tuviera que vivir una experiencia de tan extrema violencia. Esta situación se registró en la estación de servicio La Cataluña, ubicada en Santa Clara – Treinta y Tres, y la llevó a temer por la integridad física de los siete obreros que veían como más de cien personas, que se identificaban con el Partido Nacional (PN) y los autoconvocados (Un solo Uruguay), violentamente les decían que no iban a admitir que los comunistas organizaran a los trabajadores en “su” territorio, “acá mandan los blancos” afirmaron autoritariamente. La Untmra ya está analizando los pasos legales que llevará adelante ante esta inusitada violencia.

Recordó la dirigente, aún consternada por la agresión que debió padecer, que el viernes ocho del corriente se llevó adelante una reunión en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) por el despido a partir del primero de junio, el cual se realizó mediante un telegrama colacionado, de un trabajador y sindicalista de la estación de servicio La Cataluña. En esta instancia “la abogada, de apellido Ibarra, anuncia que es la representante de la empresa (la estación de servicio). Esto nos resulta insólito, ya que esta persona forma parte de la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay (Unvenu). De todos modos los argumentos que da a conocer para despedir al dirigente sindical no cuentan con fundamentos y esto determinó que el MTSS recomendara que el trabajador fuera reintegrado”.

Silva agregó que con esta recomendación ministerial se resolvió llevar adelante una asamblea con los trabajadores organizados. “La idea que teníamos era entablar un diálogo con el patrón, Elvio González, a fin de que fuera restituido el compañero o, en todo caso, que nos brindara los argumentos por los cuales se lo despedía. Quisimos establecer una negociación con el dueño de la estación de servicio y nos trasmitió que pasaba pidiendo cosas. Esas cosas son elementos indispensables para que cualquier ser humano pueda cumplir en mejores condiciones su trabajo. Entre los reclamos está la solicitud de botas, protección contra la lluvia, entre otros productos básicos que se brindan en cualquier otro lugar. Uno de los reclamos era acceder al agua potable, cosa que se logró y les corresponde dos litros por trabajador, no existe un pararayo en el lugar, no tienen un vestuario donde tener una muda de ropa para cambiarse si se mojan, no hay una ducha, etcétera”.

“Lo insólito, y lo que demuestra la intolerancia del patrón, es que mientras estábamos realizando la asamblea cerró los vestuarios, dejando secuestradas las pertenencias de los trabajadores, y los baños. La prepotencia del patrón quedó al descubierto con estas actitudes y nos hizo acordar al peón rural agredido por el capataz y dueño de una estancia por reclamar sus derechos laborales. Nos retrotrajo a la época en la que los patrones pensaban que los trabajadores formaban parte de su propiedad y podían hacer lo que quisieran con ellos. Muchos aún piensan que el asalariado no es un ser humano, sólo es un objeto más en el inventario de la empresa. A tal punto llega esto que una mujer fuera de sí nos gritaba que si no les gustaba trabajar bajo agua que se vaya a buscar laburo a otro lado”, manifestó azorada la dirigente de la Untmra.

Génesis de una agresión patoteril

Silva le informo al Portal que la estación La Cataluña abrió normalmente a las seis de la mañana. “Sobre el medio día llegamos quienes habíamos negociado en el MTSS la situación de despido y fuimos a hablar con el patrón. Al vernos el propietario encierra (literalmente y poniendo un candado del lado de afuera) a dos mujeres que trabajan en una veterinaria, donde se encuentran los envases de aceite y el auto servicio. Cuando nos dimos cuenta que tenía secuestradas a estas dos personas llamamos al mediador del MTSS, Calos Rodríguez, que está llevando adelante la negociación y nos recomienda que realizáramos la denuncia en la Seccional Policial. Esto determina que la empleadas fueran liberadas por el patrón”.

Agregó la sindicalista metalúrgica que pasadas las 16 horas aparece nuevamente el propietario de la estación de servicio con la escribana Noelia Quintero y luego de los controles de rigor, así como el arqueo correspondiente, decide cerrar el comercio. “Nosotros procuramos dialogar con él y se negó, por eso seguimos en un costado de La Cataluña”.

Aparecen los autoconvocados - blancos

Silva indica que “en estos momentos comienzan a aparecer algunas camionetas identificadas con Un solo Uruguay (autoconvocados) y algunos de los ocupantes se dirigen hasta dónde estamos y nos comienzan a insultar. Nos gritan ´comunistas de mierda´ y que ´acá somos todos blancos, acá manda el PN, ustedes se tienen que ir porque ni siquiera son de acá´. Ante esta violenta agresión quedamos sorprendidos y preocupados por el nivel de violencia”.

Pero esto no quedó aquí y el nivel de violencia aumentó “cuando llega Gerónimo Brea y nos insultaba a discreción, poniendo su cara cerca de las nuestras y repitiendo que en ese lugar mandaba el PN. Admitió que era uno de los autoconvocados y que los trabajadores no mandan nada en ese lugar. ´Acá ustedes no son nadie´ repitió más de una vez. En este marco nos arrancaron una bandera del sindicato y se la tiraron a un compañero en la cara. El cartel que habíamos puesto, donde se informaba sobre el despido de un trabajador, también fue destruido. La provocación fue mucha y pudimos soportarla”.

Policía empleado en La Cataluña

Ante esta situación de violencia se decide hacer la denuncia en la Seccional 8º del lugar. “Grande fue nuestra sorpresa cuando nos enteramos que uno de los oficiales es uno de los encargados de la estación de servicio. Como si esto fuera poco, cuando me comunique con una policía femenina dijo que no se iba a meter y que iba hasta la Seccional se sacaba el uniforme y venía a trabajar en la estación de servicio. Esta es la realidad de lo que pasó y la difícil experiencia que nos tocó vivir”, señaló Silva.

En estos momentos la Untmra se encuentra analizando “los pasos legales que llevará adelante y por lo tanto quedará en manos de la justicia la situación de violencia que nos tocó vivir”, afirmó la dirigente sindical.